Economía Perspectivas para la campaña 2026/2027

El Niño y el agro: esperan mejores rindes, pero las lluvias pueden encarecer la cosecha

La mayor disponibilidad de agua favorece las perspectivas productivas, aunque el exceso de lluvias genera riesgos para la calidad de los granos y el transporte. Entre Ríos integra una de las regiones con precipitaciones por encima de la media.

20 de Octubre de 2026
Imagen ilustrativa.

El Niño plantea un escenario de oportunidades y riesgos para el agro argentino: la mayor disponibilidad de agua puede mejorar los rendimientos de la campaña 2026/2027, pero las lluvias excesivas amenazan con demorar la cosecha, deteriorar los granos y encarecer su traslado a los puertos.

 

El panorama es desigual. Entre Ríos, el este de Chaco y el centro-norte de Santa Fe registran precipitaciones por encima de la media, mientras que el oeste chaqueño y Santiago del Estero mantienen una disponibilidad de humedad más ajustada, con efectos sobre el girasol y la recolección del trigo.

 

Según los especialistas consultados por Ámbito, esa distribución obliga a revisar fechas de siembra, cultivos y necesidades de maquinaria. La posibilidad de obtener una mayor producción convive con dificultades para ingresar a los lotes y sacar la cosecha por caminos rurales anegados.

 

Cambios en la siembra de maíz y soja

 

La consultora Mariela Brandolin explicó que el norte del país reducirá considerablemente el área de maíz tardío por el impacto de la chicharrita y el aumento de los costos de flete. Parte de esa superficie se destinará a soja, mientras que la zona núcleo y el centro del país incrementaron la apuesta por el maíz temprano.

 

La analista señaló que los productores aceleraron las tareas para evitar los períodos de mayor variabilidad térmica y lluvias intensas previstos para el verano. Sin embargo, las temperaturas moderadas y los días nublados también dificultan la emergencia de los cultivos estivales y el secado del trigo.

 

 

Con el aporte de El Niño, Brandolin indicó que la Argentina podría sumar entre tres y cuatro millones de toneladas tanto de soja como de maíz, de acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La concreción de ese potencial dependerá también de las condiciones durante las etapas finales de los cultivos.

 

La calidad del grano y las enfermedades

 

El ingeniero agrónomo de Adecoagro Uruguay, Daniel Peré, destacó el valor de la información meteorológica para planificar: “Lo importante es tener la herramienta, es certera y en función de eso cada uno toma las medidas que considere necesarias”. Explicó que contar con humedad suficiente permite apostar por cultivos de alto potencial, como el maíz, en zonas donde antes no se sembraban.

 

 

El exceso de agua, en cambio, puede perjudicar la calidad del grano y retrasar tareas como las aplicaciones. El técnico agropecuario Horacio Cáceres, de la misma empresa, advirtió que las lluvias intensas combinadas con temperaturas elevadas favorecen enfermedades fúngicas, como Fusarium en trigo, y afectan a la cebada y la colza durante el llenado.

 

Las precipitaciones continuas también reducen los días disponibles para sembrar. Esto obliga a reprogramar labores, cambiar variedades y disponer de mayor capacidad de trabajo para aprovechar las ventanas de tiempo seco.

 

Caminos rurales y costos de transporte

 

La logística aparece como otro de los puntos críticos de El Niño. Los anegamientos pueden demorar la salida de los granos y generar sobrecostos de flete hacia las terminales del Gran Rosario. En ese contexto, el almacenamiento en origen mediante silobolsas permite sostener la cosecha cuando el transporte se interrumpe.

La evolución del clima en Brasil también influirá en los precios. Los pronósticos de sequía en Mato Grosso amenazan con retrasar la siembra de soja y la posterior campaña de maíz, mientras que el exceso de lluvias en el sur podría deteriorar el trigo y elevar las necesidades de importación brasileñas hasta 10 millones de toneladas, según el escenario planteado en el informe.

 

Para los productores argentinos, esa demanda puede ofrecer un sostén comercial frente a una mayor oferta local. El resultado de la campaña dependerá de aprovechar la humedad disponible y, al mismo tiempo, reducir las pérdidas de calidad y las demoras entre el lote y el puerto.

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