Eduardo Viera, de Villa San Marcial, impulsa junto a su hijo Lautaro, de 19 años, una iniciativa que combina transporte, formación laboral e inclusión. El joven tiene TDAH y una gran pasión por los camiones. Buscan financiamiento para poner en marcha un aula itinerante.
Un padre de Villa San Marcial (departamento Uruguay) busca transformar la pasión de su hijo por los camiones en una oportunidad de trabajo, aprendizaje e inclusión. Eduardo Viera impulsa junto a Lautaro, de 19 años, el proyecto denominado Rutas Inclusivas, una iniciativa que propone incorporar un camión de transporte de cargas que también funcione como aula itinerante para recorrer distintas localidades y promover la concientización sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
La propuesta nació de una experiencia familiar. Lautaro tiene diagnóstico de TDAH y desde pequeño demuestra un profundo interés por los colectivos y camiones. Su padre, quien también enfrenta limitaciones motrices como consecuencia de una cirugía de columna, comenzó a pensar en una alternativa que permitiera convertir esa afición en una actividad laboral sostenible.
En diálogo con Mercurio Noticias, Viera explicó que el objetivo es adquirir o conseguir una unidad de transporte moderna, adaptada a las necesidades del proyecto, que pueda generar ingresos mediante fletes y ofrecer un espacio de formación práctica para su hijo.
La pasión de Lautaro por los camiones desde pequeño
Eduardo recordó que Lautaro nació en Mar del Plata y que su interés por los vehículos de gran porte comenzó durante la infancia.
Cuando viajaba en colectivo, el niño buscaba sentarse en los primeros asientos para observar cómo trabajaban los conductores, conocer los controles y prestar atención a las maniobras.
En algunas oportunidades, choferes conocidos de la familia le permitieron acercarse al puesto de conducción y descubrir más detalles sobre el funcionamiento de los vehículos.
Con el paso de los años, esa pasión se mantuvo. Actualmente, Lautaro dedica parte de su tiempo a simuladores y juegos relacionados con la conducción, especialmente de colectivos.
A partir de ese interés, su padre comenzó a desarrollar una propuesta que le permita adquirir conocimientos sobre transporte, logística y administración, independientemente de que en el futuro pueda conducir profesionalmente.
“Es para un chico con TDAH, para su educación, para ver si él logra poder conducir el día de mañana y, si no es posible, él se dirigirá con su chofer. Tendrá su camión con su chofer y hará toda la tarea”, explicó Viera.
Cómo funcionaría el proyecto Rutas Inclusivas
La iniciativa contempla la incorporación de un camión extrapesado de última generación, con un acoplado de cuatro ejes, destinado al transporte de cargas generales.
El vehículo permitiría realizar viajes comerciales y, al mismo tiempo, ofrecer a Lautaro una experiencia de aprendizaje vinculada con el funcionamiento cotidiano del sector.
En una primera etapa, la unidad estaría a cargo de un conductor profesional contratado, quien también cumpliría funciones de instructor durante los recorridos.
El joven podría participar en la organización de los viajes, conocer las operaciones de carga, aprender sobre logística y adquirir herramientas para administrar una actividad comercial.
Viera aclaró que el proyecto no depende exclusivamente de que su hijo llegue a conducir un camión.
En caso de que no pueda obtener una habilitación profesional, Lautaro igualmente podría desarrollar tareas vinculadas con la gestión y coordinación del transporte, mientras un chofer habilitado se encarga de manejar.
Un camión moderno y equipado para viajar
Para concretar la propuesta, Eduardo busca una unidad que reúna condiciones de seguridad, accesibilidad y comodidad. Entre las características mencionó transmisión automática, sistemas de advertencia por salida de carril y tecnologías de asistencia al conductor.
También señaló que algunos modelos cuentan con cámaras y pantallas que permiten mejorar la visibilidad y facilitar determinadas maniobras.
La incorporación de estas herramientas dependerá del financiamiento disponible y del tipo de vehículo que finalmente pueda conseguir la familia.
El objetivo es que el camión resulte adecuado tanto para el transporte comercial como para las actividades de formación previstas.
La posibilidad de que Lautaro conduzca profesionalmente en el futuro dependerá de su preparación y del cumplimiento de los requisitos médicos, legales y de habilitación correspondientes.
Un aula itinerante para hablar sobre TDAH e inclusión
Uno de los aspectos centrales de Rutas Inclusivas es su propuesta educativa.
La intención es que, durante los recorridos comerciales, el camión visite distintas localidades y permita organizar encuentros con escuelas, instituciones y organizaciones sociales.
Las actividades estarían orientadas a compartir experiencias familiares relacionadas con el TDAH, promover la inclusión y mostrar alternativas de aprendizaje y desarrollo laboral.
“En cada localidad que vayamos llegando vamos a invitar a las escuelas especiales o instituciones que quieran escuchar y transmitiremos todo sobre lo que es el TDAH visto desde la parte familiar”, explicó Eduardo.
Lautaro también tendría la posibilidad de participar en estos encuentros y contar su experiencia personal.
Su padre espera que la iniciativa permita acompañar a otras familias que tienen inquietudes sobre la autonomía y las oportunidades laborales de sus hijos.
“Queremos concientizar a los padres de que se puede, que cualquier cosa que uno emprende hay que ponerle un poco de empeño, pero se puede”, expresó.
Además, el proyecto contempla incorporar actividades de prevención de adicciones y otros temas relacionados con la adolescencia y la juventud.
El acompañamiento profesional durante los viajes
Eduardo explicó que el proyecto también considera la continuidad del acompañamiento profesional que recibe Lautaro.
La propuesta prevé organizar los recorridos y las actividades laborales de manera compatible con las consultas psicológicas, la terapia ocupacional y otras intervenciones que el joven necesite.
“Él sigue con sus tratamientos sobre el camión. El proyecto apunta a que va a tener su psicólogo, sus entrevistas con el terapeuta ocupacional y con todos los profesionales”, señaló.
La familia considera que este acompañamiento es fundamental para que el aprendizaje y la actividad laboral se desarrollen de manera progresiva.
En ese sentido, Viera remarcó que Lautaro tiene 19 años y continúa atravesando una etapa de formación personal, por lo que busca construir un proyecto que respete sus tiempos y posibilidades.
Buscan financiamiento para comprar el camión
Uno de los principales obstáculos para poner en marcha Rutas Inclusivas es el costo de adquirir y equipar una unidad de transporte moderna.
Por ese motivo, Eduardo comenzó a explorar distintas alternativas de financiamiento que permitan desarrollar el emprendimiento y sostenerlo con los ingresos de su propia actividad.
Su propuesta consiste en destinar el 30% de lo recaudado por cada flete al pago del camión, mediante una cuenta bancaria destinada específicamente a cumplir con ese compromiso.
“Desde el momento que empezaba el proyecto y salía el camión a funcionar, yo habilitaría una cuenta en el banco directamente donde el 30% de cada flete quede en una cuenta del banco para su pago”, explicó.
El padre de Lautaro pretende presentar el proyecto ante entidades financieras, entre ellas el Banco Nación, aunque todavía debe completar documentación y trámites.
También busca establecer contactos con fabricantes como Scania, Iveco, Mercedes-Benz, Volvo y Volkswagen, además de posibles inversores privados.
La viabilidad de este esquema dependerá de los costos operativos, los ingresos que genere el transporte y las condiciones de financiamiento que puedan acordarse.
Otra alternativa: solicitar un camión bajo custodia judicial
Además de buscar financiamiento para comprar una unidad, Eduardo analiza otra posibilidad: solicitar la utilización de un camión secuestrado que se encuentre bajo disposición judicial.
La intención sería presentar formalmente el proyecto ante el juzgado correspondiente y pedir que se evalúe la autorización de uso de un vehículo que reúna las condiciones necesarias.
En ese caso, no se trataría de una transferencia de propiedad, sino de una eventual autorización de utilización, sujeta a la normativa aplicable y a la decisión judicial.
“Yo ya tengo todo el proyecto armado para presentar al juzgado. Tengo que ver en qué juzgado puedo encontrar el camión que esté acorde a eso”, manifestó.
Por el momento, esta alternativa se encuentra en una etapa preliminar y no existe una autorización confirmada.
Si no prospera, la familia pretende continuar con las gestiones de crédito y financiamiento privado.
Convocan a empresas y transportistas a sumarse
Mientras trabaja en la planificación, Eduardo busca establecer vínculos con empresas que puedan contratar servicios de transporte y contribuir a la sostenibilidad económica del emprendimiento. Entre los posibles clientes mencionó cerealeras, molinos y otros establecimientos productivos de la región.
También contempla acuerdos con patrocinadores que puedan colaborar con el financiamiento o equipamiento del vehículo.
Como contrapartida, las firmas que acompañen la iniciativa podrían contar con espacios publicitarios en el acoplado del camión.
Viera aclaró que su intención no es depender exclusivamente de donaciones, sino construir una actividad comercial capaz de afrontar sus obligaciones. “Yo no ando pidiendo ayuda de nada. El financiamiento mío siempre va a ser pago”, afirmó.
Un proyecto para construir el futuro de su hijo
Más allá de las cuestiones comerciales, Eduardo explicó que su principal motivación es generar oportunidades de autonomía y desarrollo para Lautaro.
Su intención es que el joven pueda aprender un oficio, participar en una actividad económica y construir un futuro relacionado con aquello que le apasiona desde la infancia.
El proyecto todavía se encuentra en etapa de planificación y búsqueda de recursos. La familia no cuenta aún con el camión ni con financiamiento confirmado, pero ya elaboró un esquema de funcionamiento que combina transporte de cargas, educación e inclusión.
Desde Villa San Marcial, padre e hijo buscan convertir esa idea en una experiencia concreta que pueda recorrer distintas localidades.
Rutas Inclusivas propone transformar la pasión de Lautaro por los camiones en una oportunidad laboral y, al mismo tiempo, llevar a otras familias un mensaje de inclusión, acompañamiento y posibilidades de desarrollo.