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Sociedad En Bariloche

Crimen de Catalina: Excompañera del acusado contó que el joven la acosaba

“Lo tuve que empujar para que se alejara de mí”, reveló una joven que fue compañera de Néstor Soto en la secundaria. El traumático episodio ocurrió en un campamento en Bariloche.

19 de Julio de 2024

En medio de la conmoción por el femicidio de Catalina Gutiérrez en Córdoba, una excompañera del asesino reveló que él la acosó en la adolescencia y lamentó que nadie la haya escuchado en aquel momento.

 

 

 

La chica compartió el secundario con Néstor Soto en Bariloche. Relató que “reiteradas veces” había hablado con preceptores “por cosas raras” del ahora detenido por el femicidio de Catalina.

 

“Reiteradas veces hablé con la preceptora por situaciones raras de él. Nunca me escucharon. Tenía que matar a una chica para que se dieran cuenta. Qué horror todo”, expresó la joven.

 

Contó una traumática experiencia durante un campamento del curso. “Me insistió varias veces cuando le dije que no y lo tuve que empujar para que se alejara de mí”, dijo. Y agregó al respecto: “Después de eso empezó a tener más contacto conmigo en el aula pero yo era bastante cortante con él por lo que había pasado”.

 

 

 

La joven aseguró que denunció el episodio con una preceptora, pero que desde el colegio jamás la escucharon: “Me trató de disléxica porque había desaprobado matemática y cambió totalmente el foco del tema. En esa institución se tapa todo”.

 

Con este aberrante desenlace, la barilochense se arrepintió de no haber realizado la denuncia formal en ese momento. Reconoció que no lo hizo porque era bastante tímida y de bajo perfil en la secundaria.

 

Señaló que Soto siguió cursando “como si nada” después de aquel acoso. “Lo que pasé en el secundario me llevó a pasar una depresión muy triste hace meses. Esto se podría haber evitado si me hubieran escuchado en su momento pero no lo hicieron”, reconoció la joven.

 

Por otro lado, develó un desconocido y macabro detalle de los minutos próximos al femicidio de Catalina: “Después del secundario nunca volví a tener contacto con él, aunque me sigue en Instagram. De hecho, después de haber matado a la chica vio mi historia. Todo muy horrible”.

 

Y concluyó con su primera reacción después de enterarse de lo ocurrido en Córdoba: “Lo primero que dije fue ‘el tiempo me dio la razón’”.

 

La investigación

 

 

Para la fiscalía, el femicidio de Catalina Gutiérrez, la joven cordobesa de 21 años, está resuelto. El único apuntado es Néstor Soto, su compañero y amigo de la facultad, quien permanece imputado por homicidio simple y en las próximas horas quedará alojado en la cárcel de Bouwer.

 

Los investigadores recolectaron en las últimas horas suficientes pruebas contra el oriundo de Bariloche, de 21 años. Entienden que actuó solo por lo que se desvanece casi por completo la hipótesis de otros implicados.

 

 

 

De acuerdo al repaso de la fiscalía, Catalina llegó a la casa de su amigo alrededor de las 21.30. Casi una hora después, el auto quedó abandonado en la calle Pedro Echagüe al 3900, en barrio Ampliación Kennedy.

 

El resultado preliminar de la autopsia determinó que la chica de 21 años murió por asfixia por estrangulamiento. También había signos de violencia en distintas partes de su cuerpo.

 

Por el momento Soto continúa acusado de homicidio simple. El fiscal analiza aplicar el agravante de violencia de género. Si esto ocurre y es condenado por femicidio, la única pena posible es la de prisión perpetua.

 

Pruebas contundentes

 

 

Las pericias ordenadas por fiscalía comenzaron apenas ocurrió el femicidio. La situación de Soto fue complicándose con el correr de las horas y las actuaciones de los investigadores.

 

El asesino abandonó el Clio, volvió a su casa y luego se dirigió a la comisaría para declarar, al igual que otros amigos de la víctima. Allí se desentendió del hecho y otra vez regresó a su hogar.

 

 

 

Las tareas de inteligencia tecnológica arrojaron que Catalina había estado con su amigo de la facultad esa misma noche. Entonces, policías irrumpieron en la casa de la calle Podestá Costa, en barrio Jardín, y volvieron a interrogar a quien en ese momento era el principal sospechoso.

 

Allí, acorralado por los agentes, Soto se quebró y confesó que la mató. Entre las revelaciones, admitió que estaba obsesionado con Catalina porque “era el amor de su vida”.

 

El horror, en la casa

 

 

Resta conocer de qué manera Soto asesinó a su amiga, aunque se intuye que por su fuerza física.

 

Se supo que el barilochense practica calistenia, un entrenamiento técnico completo con ejercicios que se realizan con el propio peso corporal. También tiene conocimientos de artes marciales. Incluso recién volvía de entrenar cuando se encontró con la influencer. Estos datos pueden ser claves para saber si los golpes fueron mortales.

 

En la casa de Soto, donde ambos discutieron y él la golpeó, los peritos encontraron un anillo que habría perdido Catalina cuando intentó defenderse de las agresiones.

 

También apareció pelo que sería de la víctima en algunos sectores del domicilio. Por último, un lavarropas andando: sospechan que el femicida estaba lavando las prendas que tenía puestas cuando cometió el crimen. (Fuente: DoceTv)

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