REDACCIÓN ELONCE
Romina Wendler cumplió su sueño de ser mamá a los 45 años después de cuatro tratamientos de fertilidad y regresó a los estudios de Elonce para presentar a sus mellizos, Samay y Nazareno, quienes cumplirán tres meses el próximo 11 de noviembre. La mujer había compartido su historia durante el embarazo y ahora relató cómo transita la maternidad por elección, las dificultades que enfrentó para lograrla y los cambios que experimentó desde el nacimiento de sus hijos.
La llegada de los mellizos fue una sorpresa para Romina, quien había decidido convertirse en madre soltera mediante un tratamiento de reproducción asistida con gametas donadas en Havva, la Clínica de Medicina Ginecológica y Fertilidad de Paraná. Después de dos intentos con sus propios óvulos y otros dos mediante ovodonación, consiguió el embarazo que había buscado durante años. “No me esperaba el resultado de los mellizos. Fue una búsqueda de muchos años, hasta encontrar el método adecuado y los profesionales adecuados. Estoy feliz, cansada y con mucho sueño”, expresó durante su visita al programa El Despertador.
La mujer contó que el último tratamiento fue diferente a los anteriores porque había cambiado su manera de afrontar el proceso. Además de prepararse emocionalmente, modificó su alimentación, bajó 13 kilos y realizó una preparación física que consideró importante para encarar un nuevo intento. Finalmente, le transfirieron dos embriones y ambos prosperaron, lo que modificó por completo sus planes.
Cuatro tratamientos de fertilidad hasta lograr el embarazo
Romina explicó que su deseo de ser madre comenzó durante su infancia, en Aldea Valle María, aunque inicialmente imaginaba formar una familia de manera tradicional, junto a una pareja. Con el paso de los años, al no concretarse ese proyecto, comenzó a considerar otras alternativas para cumplir su sueño.
La posibilidad de iniciar un tratamiento surgió después de una conversación con un amigo médico, quien le recomendó consultar a un especialista en fertilidad. A partir de ese encuentro, comenzó a informarse sobre los procedimientos disponibles y decidió avanzar con el acompañamiento de profesionales, entre ellos Mercedes Cabrera, con quien destacó haber establecido una conexión personal durante el proceso.
“Me hice cuatro tratamientos en total, dos con mis propios óvulos y dos con ovodonación, y también con donante masculino, porque por elección quise ser mamá soltera”, explicó. Sin embargo, reconoció que los resultados negativos fueron difíciles de afrontar, especialmente el intento anterior al embarazo de los mellizos, cuando también le habían transferido dos embriones.
“Yo estaba convencida de que había resultado y, sin embargo, dio negativo. Tuve que hacer un duelo profundo por esos bebés. Pero sabía que iba a seguir intentándolo porque en mi interior sentía que en algún momento se iba a dar”, recordó.
La sorpresa de esperar mellizos y los primeros meses como mamá
Durante el último procedimiento, Romina recibió la transferencia de dos embriones con la expectativa de que al menos uno prosperara. Cuando acudió a la ecografía, los profesionales confirmaron que ambos habían evolucionado y que esperaba mellizos.
“Me transfirieron dos embriones pensando que siempre queda uno, como para no arriesgarme a que no funcione. Cuando fui a la ecografía, quedaron los dos. Ahí empezó un camino de cambiar los planes, porque yo pensaba todo para uno”, relató.
Samay y Nazareno nacieron en agosto y, a pocos días de cumplir tres meses, ya comenzaron a mostrar diferencias en sus comportamientos. Según su mamá, Nazareno es más tranquilo y tiene un llanto suave, mientras que Samay demuestra un carácter más decidido. “Nazareno es más tiernito, tiene llanto de gatito. Samay tiene más presencia, creo que va a ser la que mande la batuta”, comentó entre risas.
Romina contó que los bebés descansan durante períodos de hasta cinco horas por la noche y reciben tanto lactancia materna como leche mediante mamadera. Durante el día, en cambio, las rutinas son más exigentes por las necesidades de ambos y los cólicos propios de esta etapa. Actualmente se encuentra de licencia laboral y vive sola con sus hijos, aunque recibe el acompañamiento permanente de su madre, Rosa.
Cómo cambió su vida con la llegada de Samay y Nazareno
La maternidad modificó por completo la organización cotidiana de Romina, quien reconoció que ahora prioriza el tiempo compartido con sus hijos por encima de las tareas domésticas. Mientras los bebés están despiertos, procura acompañarlos en sus juegos, observar sus avances y disfrutar de cada etapa de crecimiento.
“Les armo su gimnasio, los acuesto ahí, me llevo el mate y capaz que tengo la casa dada vuelta. Pero digo que lo hago cuando ellos duerman. Si están despiertos, interactúo con ellos porque disfruto ver sus cambios y sus avances. Me emociona porque es maravilloso”, expresó.
También compartió cómo imagina la crianza de los mellizos. Si bien trabaja como community manager y utiliza habitualmente herramientas digitales, manifestó que desea que sus hijos tengan contacto con la naturaleza, los animales y las actividades al aire libre.
“Quiero que jueguen con la tierra, con los animales, que tengan ese tipo de entretenimiento. No estoy en contra de la tecnología, al contrario, me encanta, pero pretendo que no estén todo el tiempo conectados a una pantalla”, explicó.
Las críticas por convertirse en madre a los 45 años
Durante la entrevista, Romina también se refirió a los cuestionamientos que recibió por haber decidido ser madre a los 45 años. Contó que algunas personas criticaron su elección y plantearon preocupaciones sobre la diferencia de edad que tendrá con sus hijos cuando sean adolescentes o adultos.
“He tenido críticas porque dicen que soy muy grande y que cuando ellos sean más mayorcitos yo voy a ser más grande. Pero creo que no es una cuestión de edad”, sostuvo. La mujer señaló que conoce personas mayores que mantienen una vida activa y consideró que la edad, por sí sola, no determina la capacidad de acompañar la crianza de un hijo.
“La edad no es un impedimento hoy para nada, ni para ser madre ni para después ser una madre de adolescentes”, afirmó. También lamentó que algunos de los comentarios más duros provinieran de otras mujeres, aunque destacó que recibió numerosos mensajes de apoyo desde que hizo pública su historia.
Según contó, después de su primera entrevista con Elonce muchas mujeres se comunicaron para consultarle sobre los tratamientos de fertilidad y compartir sus propias experiencias. Algunas le manifestaron que habían abandonado la búsqueda después de resultados negativos, mientras que otras encontraron en su testimonio un motivo para volver a informarse sobre sus posibilidades.
El mensaje para las mujeres que desean ser madres
Romina consideró que uno de los aspectos fundamentales para afrontar un tratamiento de fertilidad es tener claridad sobre el deseo de ser madre. Explicó que los procedimientos pueden implicar frustraciones y resultados negativos, por lo que recomendó informarse y evaluar cada decisión con acompañamiento profesional.
“Lo primero que digo es que se pregunten por qué quieren ser mamás, porque en esa respuesta encuentran la fuerza. Cuando tu sueño es realmente tuyo, no importa si tenés pareja o no. Si la respuesta siempre es sí, que no dejen de intentarlo”, expresó.
De todos modos, aclaró que su experiencia no garantiza que todas las mujeres puedan obtener el mismo resultado. “No puedo asegurar que se les va a dar a todas porque son muchos factores, pero creo que uno no tiene que dejar de intentarlo hasta que realmente diga que llegó hasta ahí. Me informaría, porque a veces en la información está la respuesta que uno necesita para saber si avanzar o no”, señaló.
Para Romina, la perseverancia fue determinante durante los años de búsqueda. Sin embargo, reconoció que cada mujer atraviesa circunstancias diferentes y que la decisión de continuar o finalizar un tratamiento es personal.
La emotiva dedicatoria a su padre, fallecido hace una semana
El momento más emotivo de la entrevista llegó cuando Romina recordó a su padre, quien falleció una semana antes de su visita a Elonce. Contó que sus padres la acompañaron desde el comienzo de la búsqueda y respaldaron su decisión de convertirse en madre mediante un tratamiento de fertilidad.
“Quiero dedicarle este programa a mi papá, que falleció hace una semana. Fue un gran apoyo en el proceso. Cuando les di la noticia de que quería ser mamá de esta manera, jamás se negaron, jamás me criticaron”, expresó emocionada.
Romina destacó que su padre llegó a conocer a Samay y Nazareno y pudo compartir sus primeros meses de vida. “Mi papá estuvo hasta lo último feliz. Lo importante es que nos esperó. Le dedico esta nota a mi papá”, manifestó.
La visita terminó con una imagen que había quedado pendiente desde su primera entrevista: Romina regresó a Elonce acompañada por los dos hijos que durante años soñó tener. Esta vez, su historia estuvo marcada por la experiencia de criar a Samay y Nazareno, el acompañamiento de su familia y el recuerdo de su padre.