Sociedad Las lluvias y el granizo afectaron la producción agrícola

El granizo provocó pérdidas en el trigo y las lluvias complicaron la siembra de maíz

El ingeniero agrónomo Diego Álvarez analizó en Elonce el impacto de las bajas temperaturas, las precipitaciones y el granizo sobre los cultivos entrerrianos. Advirtió sobre las pérdidas en trigo, las dificultades en el desarrollo del maíz y los desafíos de la próxima cosecha.

5 de Noviembre de 2026
Granizo en Entre Ríos: pérdidas en trigo y problemas en maíz. Elonce.

REDACCIÓN ELONCE

Las pérdidas en cultivos de trigo por el granizo y las dificultades en la implantación del maíz generaron preocupación entre los productores de Entre Ríos. El ingeniero agrónomo Diego Álvarez explicó, en diálogo con Moviendo el Avispero, programa de Elonce Radio & Streaming FM 98.7, cómo las bajas temperaturas de octubre y las precipitaciones frecuentes condicionaron el desarrollo de los cultivos y retrasaron las tareas agrícolas.

 

El especialista señaló que la provincia atravesó un período de elevada nubosidad y temperaturas inferiores a las habituales, factores que repercutieron en la producción. La humedad acumulada también dificultó el ingreso de maquinaria a los establecimientos rurales, especialmente en aquellos lotes próximos a cosecharse.

 

 

“Venimos de un invierno que fue el más nublado de los últimos diez años y eso trajo consecuencias en los cultivos”, explicó Álvarez. Además, indicó que las precipitaciones registradas cada dos o tres días redujeron las oportunidades de realizar trabajos en el campo.

 

El trigo se acerca a la cosecha y preocupa el granizo

 

Uno de los cultivos más expuestos es el trigo, cuya recolección comenzaría durante las próximas semanas. Álvarez estimó que, tanto en su establecimiento como en otros campos vinculados a los grupos CREA, restaban entre siete y quince días para iniciar las labores. “Estamos a una semana o quince días de la cosecha. Obviamente, ahora no tenemos piso para cosechar”, explicó el profesional, en referencia a las dificultades que presenta el terreno por la humedad acumulada.

 

El mayor riesgo para el cereal está relacionado con las tormentas de granizo. Debido a que las plantas completaron prácticamente su desarrollo, los daños pueden traducirse directamente en pérdidas de producción, sin posibilidades de recuperación. “Si tenés un cultivo como el trigo ahora y graniza, las pérdidas son grandes porque todo eso se destruye. La planta ya está desarrollada y no va a seguir creciendo”, advirtió.

 

 

Durante la entrevista se mostraron imágenes de un establecimiento del departamento Villaguay donde una tormenta afectó un lote de trigo. Al observarlas, Álvarez fue contundente: “Ahí ya estás viendo pérdidas directamente en el suelo. Tenés una pérdida considerable”.

 

Las bajas temperaturas complicaron el desarrollo del maíz

 

El maíz presentó dificultades desde el momento de la siembra. El exceso de humedad impidió ingresar a los lotes en las fechas previstas y obligó a modificar algunas prácticas de implantación. “La implantación fue muy complicada, con un montón de fallas. Quisimos sembrar en fecha y no había piso. Después, cuando pudimos entrar, había barro y sembramos con poca profundidad por el exceso de humedad”, relató.

 

 

Las heladas posteriores y la ausencia de precipitaciones durante varios días provocaron una emergencia despareja de las plantas, situación que puede afectar la uniformidad del cultivo. “Teníamos en una misma línea una planta emergiendo y otra que ya estaba en B1. Lo más conveniente para el maíz es que nazca todo al mismo tiempo, algo que fue casi imposible de lograr”, explicó.

 

Durante sus recorridas entre Buenos Aires y Entre Ríos, el ingeniero observó lotes con escaso crecimiento y coloración pálida, características que vinculó con el frío inusual y las condiciones de humedad.

 

Por qué el granizo afecta de manera diferente a cada cultivo

 

Álvarez aclaró que las consecuencias de una granizada dependen del estado de desarrollo de las plantas. Mientras el trigo próximo a cosecha puede sufrir pérdidas importantes, el maíz en sus primeras etapas vegetativas conserva mayores posibilidades de recuperación. “En el maíz temprano, los meristemas de crecimiento están por debajo de la tierra. Entonces, la planta puede seguir creciendo y recuperándose”, detalló.

 

El especialista explicó que una tormenta puede retrasar el ciclo del cereal sin provocar necesariamente una reducción del rendimiento. Sin embargo, el impacto cambia cuando el cultivo alcanza etapas más avanzadas. Respecto del trigo, señaló que las temperaturas moderadas durante el llenado de granos pueden resultar favorables, siempre que exista suficiente radiación solar.

 

 

“Si el llenado de granos ocurre con temperaturas más bajas, en realidad es mejor. Pero tiene que haber radiación. No es bueno tener temperaturas bajas sin radiación”, precisó.

 

Las lluvias podrían dificultar la cosecha fina

 

Las perspectivas para los próximos meses también generan incertidumbre. Según Álvarez, las previsiones consultadas indicaban temperaturas inferiores a las normales y precipitaciones superiores a los promedios habituales. En ese escenario, consideró que el período más sensible será la cosecha de trigo, colza y cebada, debido a la necesidad de aprovechar las jornadas que permitan ingresar con maquinaria a los establecimientos.

 

“Habrá que cosechar con algo de humedad, anticipándose. Tal vez sea necesario sacrificar algún punto de humedad, pero apenas se pueda habrá que levantar los cultivos”, recomendó.

 

 

El ingeniero destacó que las precipitaciones podrían beneficiar al maíz una vez superada la etapa de recolección de los cereales de invierno y la implantación de soja.

“Ahí se ven las bondades de tener una rotación y diversificación. Lo que puede perjudicar a un cultivo puede beneficiar a otro”, sostuvo.

 

Recomiendan acelerar las tareas y organizar la logística

 

Ante las dificultades ocasionadas por las precipitaciones, Álvarez aconsejó planificar la cosecha y disponer de alternativas de almacenamiento para evitar demoras en el traslado de los granos. “Conviene tener un silobolsa disponible. Es mejor que el grano esté embolsado y no en el campo”, afirmó, al destacar esta herramienta frente a eventuales problemas con los caminos rurales o la disponibilidad de camiones.

 

 

También advirtió que los retrasos en la recolección de los cultivos de invierno afectan directamente la implantación de soja de segunda. “Cada día que se pierde en soja de segunda es rendimiento”, remarcó. Otra alternativa mencionada fue la utilización de drones para realizar aplicaciones cuando el estado del suelo impide el ingreso de maquinaria terrestre. Esta tecnología permite intervenir sobre plagas, enfermedades o malezas sin necesidad de transitar los lotes con equipos convencionales.

“Hay que tratar de estar al día con todas las tareas porque puede haber ventanas muy chicas de trabajo”, señaló.

 

Finalmente, indicó que los caminos rurales de su zona todavía se encontraban transitables, aunque advirtió que el movimiento de maquinaria pesada podría deteriorarlos si continuaban las lluvias. En ese contexto, insistió en la importancia de aprovechar cada oportunidad para avanzar con la cosecha. El trigo concentra actualmente las mayores preocupaciones por los daños del granizo, mientras que el maíz temprano mantiene posibilidades de recuperación.

 

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