Paraná Una historia que cruzó fronteras

De Rusia a Paraná: recorrió 58 países y quedó maravillado al ver la ciudad desde su dron

Leonid tiene 45 años, nació en Rusia, recorrió 58 países y vive desde hace tres años y medio en Argentina. En diálogo con Elonce, contó su pasión por viajar, su recorrido por 20 provincias y la particular experiencia que vivió al filmar Paraná con un dron sobre la niebla.

24 de Agosto de 2026
Leonid habló con Elonce. Elonce

REDACCIÓN ELONCE

Leonid Danshchikov nació en Rusia, tiene 45 años y ya recorrió 58 países. Desde hace tres años y medio vive en Argentina y actualmente está instalado en Paraná, desde donde continúa una vida marcada por los viajes, el aprendizaje de idiomas, la escritura y la producción audiovisual. En diálogo con Elonce, contó que conocer nuevos lugares se convirtió en mucho más que una afición: es su manera de comprender el mundo.

 

Desde mayo permanece en la capital entrerriana, aunque eso no significa que se haya quedado quieto. Durante los últimos meses continuó recorriendo el país y recientemente viajó a Santa Fe para visitar museos de Bellas Artes y a Córdoba, provincia que todavía no conocía. “Aprovecho porque me faltan solamente cuatro provincias argentinas para visitar”, relató.

Buena parte de ese recorrido lo realizó durante los últimos años, mientras consolidaba su vida en Argentina. Ante la definición de “andariego”, sonrió y explicó que esa inquietud permanente forma parte de su personalidad. “Es mi manera de vivir y aprender. Si no viajo, no aprendo nada”, resumió.

 

Viajar para conocer y aprender idiomas

 

Su recorrido por el mundo también estuvo acompañado por los idiomas. Habla ruso, francés y actualmente concentra buena parte de sus esfuerzos en mejorar su castellano mediante conversaciones cotidianas. “¿Cómo aprender un idioma sin hablar con gente?”, planteó.

Imagen de Leonid

La inmersión en el español fue tan intensa que, según contó, comenzó a desplazar otras lenguas que manejaba con mayor facilidad. Particularmente le ocurre con el francés, idioma en el que antes podía desenvolverse fluidamente gracias a los numerosos amigos que tiene en Francia.

“Ahora hablo solamente español y el castellano me sacó de mi mente todo”, bromeó. Y explicó que la similitud entre ambos idiomas le genera confusiones: “Para mí es más difícil porque francés y español tienen casi la misma estructura. Cuando empiezo a hablar francés, siempre me equivoco con el castellano”.

 

Paraná desde 200 metros sobre la niebla

 

Además de viajar, Leonid registra los lugares que conoce. Es escritor, publicó dos libros sobre "cómo son Argentina y Sudamérica" y produce contenidos audiovisuales que comparte a través de sus redes sociales. En Paraná encontró una imagen que lo sorprendió especialmente y que decidió capturar con su dron.

Imagen de Leonid

Una mañana se despertó cerca de las 6 o 7 y encontró la ciudad cubierta por una espesa niebla. Lejos de guardar el equipo, decidió hacerlo volar. Su dron tiene incluso nombre propio: “Pichocho”.

El aparato comenzó a ascender hasta atravesar completamente la capa de niebla. “A la altura de 200 metros apareció el sol. Para mí fue espectacular”, recordó. Desde allí contempló un paisaje completamente diferente al que podía observarse desde las calles de Paraná.

Cuando el dron regresó, estaba empapado por haber atravesado la humedad. Sin embargo, aquella experiencia terminó dejándole una reflexión que fue mucho más allá de las imágenes. “Cada vez que llega la neblina me gustaría decirles a todos: piensen que arriba hay sol. Es un poquito simbólico; siempre cuando hay problemas, arriba hay sol”, expresó.

 

Cinco días para mostrar otra mirada de Paraná

 

Leonid aseguró que ya produjo un video de aproximadamente tres minutos sobre la capital entrerriana. Para conseguir las imágenes que buscaba, salió durante cinco días con su dron y eligió especialmente los momentos cercanos al amanecer y al atardecer.

 

“No vi muchos videos de Paraná desde el dron. Por eso filmé durante cinco días”, contó.

“Estoy tratando de filmar durante la hora dorada y filmé todas las iglesias al atardecer. Me parece que me salió muy bueno, con música y todo”, destacó sobre el trabajo que posteriormente comparte mediante YouTube e Instagram.

Su vínculo con la cultura no se limita a las imágenes. Los libros, los museos y el intercambio con las personas aparecen permanentemente en sus recorridos. Su reciente paso por Santa Fe, por ejemplo, estuvo motivado especialmente por su intención de conocer espacios dedicados a las Bellas Artes.

 

La familia que quedó en Rusia

 

Mientras Leonid construyó su vida en Argentina, su madre y su hermana permanecieron en Rusia. Sin embargo, a comienzos de este año tuvo la posibilidad de recibirlas por primera vez desde su llegada al país.

 

Durante 24 días recorrieron juntos diferentes destinos argentinos. Viajaron a Ushuaia, visitaron el glaciar Perito Moreno y Fitz Roy, pasaron por Buenos Aires y también conocieron Mar del Plata.

“Pasamos días lindos, relindos. Fue espectacular para mí, pero muy difícil porque yo estaba como guía, hijo e intérprete”, recordó sobre aquellas jornadas en las que debió combinar varios roles.

 

El trabajo que le permite seguir recorriendo el mundo

 

Detrás de esa vida itinerante también existe una profesión que le permite trabajar a distancia. Leonid es especialista en comunicación y marketing y realiza consultorías vinculadas con grandes franquicias de Rusia y otros países.

Su especialidad está relacionada principalmente con el desarrollo y lanzamiento de franquicias gastronómicas, un trabajo que puede realizar mientras continúa desplazándose y descubriendo nuevos destinos.

Leonid nació en Rusia y está recorriendo nuestro país

Después de 58 países, 20 provincias argentinas y tres años y medio viviendo en el país, Leonid todavía no considera terminado su recorrido. Paraná es actualmente una estación más de una vida atravesada por la curiosidad y el movimiento. “Me gusta viajar, viajar, viajar y ver todas las provincias”, afirmó.

 

Y mientras continúa perfeccionando su castellano y conociendo rincones de Entre Ríos, ya tiene otro proyecto en mente. “Voy a filmar sobre Paraná también”, anticipó. Una ciudad que, al menos durante aquella mañana de niebla, le permitió comprobar desde 200 metros de altura una idea que decidió llevarse consigo: aunque desde abajo no pueda verse, arriba siempre puede estar el sol.

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