El precio de los combustibles en Argentina mostró marcadas diferencias entre provincias, al punto de que un mismo litro de nafta súper llegó a costar $523 más según el lugar donde se cargara.
Un relevamiento elaborado con los valores medianos de junio publicados por la Secretaría de Energía ubicó a Misiones en el extremo más caro y a Tierra del Fuego entre los valores más bajos, favorecida por el régimen impositivo diferencial de la Patagonia.
Entre ambas provincias hubo unos 4.000 kilómetros de distancia, pero la brecha de precios no respondió únicamente a la logística. En el valor final que pagaron los automovilistas incidieron los impuestos nacionales y provinciales, las tasas municipales, los costos de transporte y distribución, además del tratamiento fiscal especial vigente en el sur del país.
En el caso del gasoil grado 2, utilizado especialmente por el transporte de cargas y la producción agropecuaria, Jujuy registró el precio más elevado, mientras que la Ciudad de Buenos Aires fue la jurisdicción más económica entre aquellas que quedaron fuera del régimen patagónico.
Cuánto costaron la nafta y el gasoil
Como referencia nacional, la consultora Economía & Energía calculó que durante junio el litro de nafta súper promedió $2.099, mientras que el gasoil grado 2 alcanzó los $2.271. Medidos en dólares, los valores fueron de US$1,45 y US$1,57, respectivamente.
Durante ese mes, la nafta súper bajó 0,9% en pesos corrientes y 2,7% en términos reales. El gasoil grado 2 prácticamente no mostró modificaciones nominales, aunque retrocedió 1,8% una vez descontada la inflación.
El mapa provincial, sin embargo, evidenció contrastes considerables. Misiones presentó una mediana de $2.224 para la nafta, mientras que en la vecina Corrientes fue de $2.109. Entre Ríos, por su parte, apareció entre las cinco provincias más caras tanto en nafta como en gasoil, mientras que la Ciudad de Buenos Aires se ubicó por debajo de la mediana nacional.
Impuestos y beneficios para la Patagonia
Una parte importante del precio de los combustibles estuvo determinada por los impuestos nacionales. Sobre las naftas y el gasoil se aplicaron el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono, ambos de monto fijo y con actualizaciones vinculadas a la inflación.
Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en julio el componente nacional de monto fijo sobre la nafta llegó a unos $400 por litro, equivalente a cerca del 20% de los $2.048 relevados en estaciones de YPF de la Ciudad de Buenos Aires. Pese a los aumentos aplicados desde 2024, el valor real del tributo todavía se encontró 38% por debajo del nivel de marzo de 2018.
La Patagonia constituyó la principal excepción al esquema general. El artículo 7 de la Ley 23.966 eximió del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos a las naftas destinadas al consumo en Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. El beneficio también alcanzó al partido bonaerense de Patagones y al departamento mendocino de Malargüe.
Logística, Ingresos Brutos y tasas municipales
Fuera de ese régimen diferencial, comenzaron a cobrar mayor relevancia otros factores. La distancia hasta las refinerías y terminales de despacho, el transporte necesario para abastecer cada zona y los costos de distribución hasta las estaciones incidieron directamente sobre el precio final.
El costo logístico fue señalado como uno de los factores que históricamente encarecieron los combustibles en Misiones. Sin embargo, la ubicación geográfica no explicó por sí sola las diferencias: provincias relativamente próximas a los centros de abastecimiento también aparecieron entre las más costosas.
A ello se sumaron los tributos provinciales, principalmente Ingresos Brutos, que formó parte de la estructura de costos de las estaciones. En el plano municipal, el escenario resultó todavía más heterogéneo debido a que algunas ciudades aplicaron tasas viales sobre la venta de combustibles y otras no.
El consumo de combustibles siguió en baja
Las diferencias de precios se produjeron, además, en un mercado que todavía no recuperó sus volúmenes. Durante el primer semestre, las ventas de combustibles al público retrocedieron 1,3% interanual y registraron el nivel más bajo para ese período desde 2021.
En junio se comercializaron 1,33 millones de metros cúbicos, 2,9% menos que un año antes. Las ventas de naftas disminuyeron 1,9% y las de gasoil, 4,2%. Dentro de este último segmento, el gasoil común cayó 8,9%, mientras que el premium avanzó 4%.
El comportamiento también fue dispar entre provincias. El consumo de nafta sólo creció moderadamente en Buenos Aires y Neuquén, mientras que el gasoil registró números positivos en diez jurisdicciones. Santa Fe lideró el crecimiento general del semestre con una mejora interanual del 1,2%, impulsada especialmente por la demanda vinculada al sector agropecuario.
La actividad productiva marcó diferencias
En Chaco, el consumo de gasoil aumentó 8%, comportamiento relacionado con una buena campaña agrícola. En San Juan, en tanto, se detectó un mayor movimiento asociado con la minería. Del otro lado, Corrientes, Misiones y Santa Cruz estuvieron entre las provincias con mayores caídas en gasoil, publicó Clarín.
“Más allá de que hay provincias que crecen empujadas por el petróleo, el gasoil sigue cayendo más que la nafta. Aún con provincias que mejoraron su actividad hay otras a las que les fue mucho peor”, señaló Pegoraro al analizar el comportamiento del mercado.
Desde la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA) también advirtieron sobre la situación. “Vemos que hay una caída de la demanda que afecta directamente a la rentabilidad de las estaciones de servicio. Esperamos una reactivación en el consumo para volver a ventas de volúmenes que años anteriores eran mayores”, afirmó su presidente, Isabelino Rodríguez.
Un mercado concentrado y con más pagos digitales
Las estaciones también afrontaron mayores costos asociados a los medios de pago. Un relevamiento de CECHA indicó que el 70% de las operaciones se realizó por vías digitales: Mercado Pago representó el 30%; las tarjetas de débito, 20%; otras billeteras virtuales, 10%; y las tarjetas de crédito, otro 10%. El efectivo conservó el 30% restante.
El mercado mantuvo, además, una elevada concentración. Según Economía & Energía, YPF explicó durante junio el 57% de las ventas, por encima del 56,4% registrado un año antes. Sus precios se ubicaron habitualmente alrededor de un 5% por debajo de los principales competidores.
Así, el valor que finalmente apareció en cada surtidor fue resultado de una combinación de variables nacionales y locales. El régimen impositivo patagónico, la logística, los tributos provinciales y las tasas municipales explicaron buena parte de una brecha que permitió que, dentro de un mismo país, el litro de nafta tuviera diferencias superiores a los $500 según la provincia.