REDACCIÓN ELONCE
Este fin de semana, se celebrará el Día Mundial de la Biodanza con un encuentro abierto a toda la comunidad en el predio de La Vieja Usina de Paraná. La actividad comenzará a las 17 y reunirá a las dos escuelas locales junto a facilitadores de distintas regiones.
Las directoras Estela Gariboglio, de la Escuela Biodanza Paraná, y Susana Villarruel, de la Escuela de Biodanza Río Paraná, destacaron a Elonce la importancia del evento y extendieron la invitación: “Gracias por esta oportunidad de abrir esta invitación a toda la comunidad de Paraná, a todos los alrededores”.
Además, subrayaron el carácter colectivo de la propuesta: “Esta toda la red de facilitadores, que son todos los alumnos que se han formado para poder crear grupos de biodanza donde las personas se puedan encontrar y desarrollar sus potenciales”.
Qué es la biodanza y cuál es su propuesta
En diálogo con Elonce, explicaron en profundidad el significado de esta práctica. “Biodanza, básicamente es un sistema de integración humana. La creó un antropólogo chileno en los años 60 y fue creciendo su propuesta, expandiéndose por todo el mundo y apunta a que las personas podamos integrarnos, unir nuestras partes”.
En esa línea, remarcaron el contexto actual: “Estamos disociados y viviendo cada vez peor, sin el cuidado de la vida, cada vez más individualistas y más solos aunque estemos juntos. Entonces, la propuesta de biodanza siempre es desde la afectividad encontrarse con otras personas”.
También hicieron referencia al origen del sistema: “Esto lo creó Rolando Toro Araneda y celebramos el 19 de abril porque es el día de su nacimiento”.
Cómo es una clase y por qué es transformadora
Sobre la dinámica de las clases, detallaron: “Una clase de biodanza empieza hablando un poquito, explicando, porque nuestra razón necesita motivos. Y después pasamos a una instancia de movimiento que son las danzas”.
Y agregaron: “Son ejercicios muy sencillos que ya sabemos todos hacer. Hay una curva fisiológica, primero activación, luego relajación para respirar más profundo, calmarnos y encontrar un ritmo más orgánico”.
Además, destacaron el impacto emocional y físico: “Si tenemos mucho cortisol vamos a percibir un mundo. Ahora, si tenemos endorfinas, acetilcolina, otras sustancias internas, vamos a percibir otra posibilidad de la realidad”.
Una invitación abierta a toda la comunidad
Las organizadoras remarcaron que la actividad es inclusiva: “La invitación es para toda persona. La entrada es gratuita, pueden ir niños, jóvenes, personas adultas”.
En cuanto a la modalidad, explicaron: “Lo que sí pedimos es un alimento no perecedero para después poder donarlo a un merendero, pero tampoco es condición, es algo voluntario”.
Celebrar la vida y generar comunidad
En el cierre, destacaron el sentido profundo de la jornada: “Es un proceso de transformación. Un pequeño paso hacia un nuevo camino y soy protagonista y responsable de lo que hago con lo que me pasa”.
Y concluyeron con una reflexión: “No es vivir para estar sobreviviendo, sino disfrutar, valorar el cotidiano, los vínculos, estar con las personas y amarse a uno mismo también”.