Nahir Galarza denunció la existencia de perfiles falsos en redes sociales que utilizan su nombre y difunden imágenes suyas generadas o modificadas con inteligencia artificial. A través de personas de su entorno, la joven de 27 años advirtió que no solicita dinero ni realiza colectas y pidió a los usuarios que no transfieran fondos a ninguna cuenta que la mencione.
La advertencia surgió tras la viralización de una imagen en la que se la observa con un teléfono celular iPhone. En el posteo, un usuario aseguraba que la joven había adquirido el dispositivo gracias a transferencias realizadas por seguidores. “Es mentira. Ella no pide ni nunca pedirá dinero a sus seguidores. Tampoco nadie en su nombre, no hace colectas”, indicaron allegados, según publicó Infobae.
Galarza cumple prisión perpetua desde 2018 por el homicidio de Fernando Pastorizzo y se encuentra alojada en la Unidad Penal N°6 "Concepción Arenal", en Paraná. Desde que fue detenida en 2017, su perfil real de Facebook comenzó a recibir mensajes de todo tipo y, en paralelo, se multiplicaron las cuentas falsas con su nombre.
Imágenes generadas con IA
En un simple recorrido por Facebook e Instagram aparecen perfiles que la muestran en poses provocativas, leyendo libros o con frases motivacionales. Muchas de esas imágenes fueron creadas con inteligencia artificial y algunas invitan a mantener una relación con ella. En otras cuentas, se publican fotos reales, pero de hace más de siete años.
Según se informó, la joven intentó crear un perfil verificado a través del teléfono de su madre, Yamila Kroh, con el objetivo de denunciar estas cuentas falsas y evitar confusiones. De acuerdo a su entorno, este uso indebido de su imagen estuvo vinculado al pedido de contar con un celular propio, solicitud que le fue rechazada por la Justicia en septiembre del año pasado.
En el penal entrerriano, las internas no pueden tener teléfonos particulares y utilizan un único dispositivo para llamadas y mensajes en horarios limitados.
Su situación actual
La última vez que Galarza utilizó redes sociales fue en septiembre de 2019, cuando publicó imágenes desde su celda. Tras una investigación, se determinó que habían sido tomadas con un celular compartido entre las internas. En su descargo ante las autoridades penitenciarias, reconoció haber infringido las normas y desde entonces no volvió a tener presencia digital.
Actualmente, se encuentra alojada en un pabellón con otras seis internas y solo comparte espacios comunes en el patio del penal. Personas cercanas indicaron que con el tiempo logró adaptarse a la convivencia.
En el último año obtuvo el título de operadora preventiva en Salud Mental, dentro de la formación en Psicología Social, y participa de talleres de yoga y meditación. Además, dicta clases de gimnasia en la unidad, tras recibirse de personal trainer.
En cuanto a su situación judicial, no hubo novedades. Insistirá con la revisión de la figura por la que fue condenada, mientras espera, en el futuro, poder acceder al beneficio de salidas transitorias por buen comportamiento.