Sociedad En la expectativa por la visita del papa León XIV a la Argentina

“Nosotros pusimos la alfombra roja”: el recuerdo de una scout que recibió a Juan Pablo II

Lita Randisi de Pelarini, de 82 años, recordó en Elonce cómo participó junto a los scouts de la llegada de Juan Pablo II a Paraná en 1987. Relató los preparativos, la emoción de estar cerca del pontífice y la historia de las fotografías que tomó su esposo, Ubaldo Pelarini, hoy expuestas en San Benit

6 de Noviembre de 2026
Lita Randisi de Pellarini Elonce

REDACCIÓN ELONCE

La histórica visita del papa Juan Pablo II a Paraná en 1987 permanece en la memoria de quienes participaron de su organización. A 39 años de aquel acontecimiento, Lita Randisi de Pellarini, de 82 años y con casi seis décadas de trayectoria en el movimiento scout, recordó cómo colaboró con los preparativos en el aeropuerto, donde integrantes de su grupo tuvieron la responsabilidad de colocar la alfombra roja por la que caminó el pontífice.

 

En diálogo con Nunca Es Tarde, el programa que se emite por Elonce, Lita reconstruyó los momentos que vivió junto a los scouts de San Benito, localidad ubicada a pocos kilómetros del lugar donde aterrizó Juan Pablo II. También compartió recuerdos de su esposo, Ubaldo Pellarini, quien registró con su cámara distintas escenas de aquella jornada. Sus fotografías forman parte de una exposición que permanecerá durante noviembre en la Municipalidad de San Benito.

 

La entrevista se realizó en el marco de la expectativa por la visita del papa León XIV a la Argentina. Vestida con su uniforme scout, Lita explicó que decidió llevarlo como homenaje a su esposo y a una actividad que continúa formando parte de su vida.

 

Los scouts que prepararon la llegada de Juan Pablo II

 

Lita recordó que los integrantes del movimiento scout comenzaron a colaborar con la organización dos días antes de la llegada del Papa. Se instalaron cerca del aeropuerto con grandes carpas y quedaron a disposición del personal encargado de la seguridad.

 

“Nosotros participamos de lleno. Fuimos dos días antes con unos carpones grandes y estuvimos enfrente. Cuando necesitaban cosas, nos llamaban. Venían personas de seguridad porque, claro, venía el Papa”, relató.

Durante esos preparativos recibieron una convocatoria especial: necesitaban jóvenes scouts uniformados para realizar una tarea dentro del aeropuerto. La responsabilidad consistía en colocar la alfombra roja desde el lugar donde se detendría el avión hasta el sector por el que debía desplazarse el pontífice.

 

“Nos habían dicho que el Papa llegaba en el segundo de tres aviones. Necesitaban chicos grandes, uniformados, para trabajar adentro del aeropuerto. Teníamos que poner la alfombra roja desde donde paraba el avión y por todo el trayecto donde el Papa iba a pisar”, recordó.

 

La mujer explicó que la convocatoria fue organizada junto a Ubaldo Pelarini y que participaron alrededor de diez jóvenes. Para el grupo, aquella tarea representó una responsabilidad especial por la importancia de la visita.

 

“Eso fue para nosotros un desafío inmenso. Hemos llorado muchísimo, todos, hasta monseñor Karlic, porque nos acompañaba en todo eso”, expresó.

 

La emoción de ver al Papa a pocos metros

 

Uno de los recuerdos más presentes para Lita fue el momento en que Juan Pablo II descendió del avión y comenzó a caminar sobre la alfombra que habían preparado. “Cuando bajó el Papa, empezó a caminar en la alfombra que habíamos acomodado nosotros. Después bendijo la campana y subió al papamóvil”, contó.

 

La entrevistada recordó que pudo observarlo desde una distancia cercana, aunque los scouts tenían sectores asignados y debían cumplir las indicaciones de seguridad. “Yo lo vi así, a una distancia como la que estamos nosotros ahora. En aquel tiempo las niñas scouts usaban pollera y yo estaba de pollera”, relató entre risas.

Juan Pablo II en Paraná: el recuerdo de una scout a 39 años

También recordó que el operativo de seguridad incluía un sistema de comunicación mediante pequeñas banderas rojas. Los voluntarios debían levantarlas si observaban alguna situación que requiriera la intervención de los responsables del dispositivo.

 

“Nos dieron unas banderillas rojas por si había algún problema o amontonamiento de gente. Teníamos que levantar la bandera y ellos venían disimuladamente a mirar. Gracias a Dios, no pasó nada”, explicó.

 

Según recordó, el acompañamiento de monseñor Karlic y del padre Bottegal resultó importante para coordinar las actividades de los servidores y voluntarios que participaron de la jornada.

 

El libro que preparó para regalarle al pontífice

 

Además de su participación como scout, Lita colaboró en la preparación de un obsequio destinado a Juan Pablo II.

 

En aquel momento trabajaba en una escuela vinculada con la enseñanza de manualidades. Según contó, una bibliotecaria le pidió que preparara la presentación de un libro que sería entregado al Papa.

 

“Me dijeron que tenían que regalarle un libro al Papa y que había que forrarlo. Lo forré entero, lo bordé y preparé también la caja”, recordó.

 

El trabajo artesanal tuvo un significado especial para ella porque sabía quién sería su destinatario. Una vez terminado, llevó el libro a la escuela y lo compartió con sus compañeras.

 

“Les dije: ‘Chicas, esto lo va a tocar el Papa, así que tóquenlo’. Estaba emocionada porque era el trabajo de toda esa gente y también el mío”, expresó.

 

Lita destacó que aquella visita movilizó a numerosas instituciones y vecinos de San Benito, que participaron de los preparativos y de las actividades vinculadas con la presencia del pontífice.

 

Las fotografías de Ubaldo Pellarini que se exhiben en San Benito

 

La historia de aquella jornada también quedó registrada en las imágenes tomadas por Ubaldo Pellarini, esposo de Lita, quien documentó distintos momentos de la visita de Juan Pablo II.

 

Actualmente, una selección de esas fotografías se encuentra expuesta en la Municipalidad de San Benito. La muestra permanecerá abierta durante todo noviembre y permite recuperar escenas de un acontecimiento que reunió a una multitud en el aeropuerto de Paraná.

 

Lita explicó que en su casa conserva un archivo de aproximadamente 18.000 fotografías, correspondientes a distintos acontecimientos y actividades de la comunidad.

También indicó que desde la Municipalidad de San Benito manifestaron su intención de digitalizar las imágenes históricas que integran la exposición, actualmente conservadas en soportes físicos.

 

La entrevistada recordó que en 1987 la fotografía requería un proceso muy diferente al actual. Las imágenes debían revelarse antes de conocer el resultado, lo que otorga un valor particular a los registros conservados por su esposo.

 

El recuerdo de Ubaldo y una vida dedicada al escultismo

 

Durante la entrevista, Lita también recordó su historia personal con Ubaldo Pellarini, con quien compartió su participación en el movimiento scout.

 

Contó que se casaron tres meses después de la visita de Juan Pablo II y que habían mantenido una relación de amistad antes de comenzar su noviazgo. “Primero fuimos amigos y después novios. Éramos inseparables”, expresó.

Su esposo murió hace casi cinco años, pero Lita conserva una manera particular de referirse a su partida, vinculada con el lenguaje y las tradiciones del escultismo. “Yo nunca digo que falleció. Digo que se fue al campamento eterno para preparar las carpas cuando nosotros vayamos”, manifestó.

 

La frase reflejó el vínculo que ambos mantuvieron con el movimiento scout durante gran parte de sus vidas.

 

Actualmente, Lita continúa participando de actividades comunitarias. Contó que los sábados colabora en la cocina de un grupo scout, donde prepara alimentos junto a otros integrantes. “Los chicos me dicen abuela. Yo sigo siendo la abuela”, comentó.

 

El último recuerdo de aquella jornada histórica

 

Lita recordó que, cuando Juan Pablo II se preparaba para abandonar Paraná, los voluntarios fueron convocados a reunirse nuevamente en el sector de la pista del aeropuerto.

 

Según relató, monseñor Karlic les había pedido que se encontraran allí para despedir al pontífice y compartir el cierre de una jornada que había demandado varios días de organización. “Nos reunimos todos y llorábamos porque el Papa se iba en el avión. Gracias a Dios, todo salió bien”, recordó.

 

Al observar nuevamente las fotografías tomadas por su esposo, reconoció que la emoción permanece intacta pese al paso del tiempo. “Ahora hablo de esto y se me eriza toda la piel”, expresó.

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