La cosecha de té en Misiones se retrasó aproximadamente un mes debido a las bajas temperaturas, las heladas tardías, las lluvias intensas y la presencia de ácaros en las plantaciones. Aunque el inicio de la campaña estaba previsto para el 1 de octubre, los productores estimaron que la recolección comenzaría recién en noviembre, con perspectivas de una menor producción.
Fabián Laban, productor tealero de San Vicente, explicó que las condiciones climáticas impidieron el desarrollo normal de los brotes. Según indicó, las precipitaciones favorecieron la humedad del suelo, pero el frío persistente afectó el crecimiento de las plantas.
“Este año pensamos que iba a ser un año bueno porque se anunciaban lluvias y la lluvia en abundancia al té le ayuda un montón. Lo que no le ayuda es el frío”, sostuvo el productor, quien recordó que durante los últimos días se registraron temperaturas cercanas a los 8 grados y heladas en sectores bajos.
Los ácaros complicaron el desarrollo de las plantaciones
A las dificultades climáticas se sumó la presencia de ácaros, una plaga que afectó las hojas maduras de las plantas y provocó manchas marrones similares a las ocasionadas por la exposición solar.
Laban explicó que estos organismos se alimentaron de la savia y encontraron condiciones favorables para permanecer en los cultivos debido a la falta de brotación. Sin embargo, estimó que el aumento de las temperaturas permitiría una recuperación progresiva de las plantaciones.
El productor señaló que, en los sectores donde todavía no aparecieron brotes, no sería necesario aplicar acaricidas de manera inmediata. En cambio, las chacras con mayor presencia de la plaga podrían requerir tratamientos específicos.
Advierten que habrá menos kilos de té
El retraso de la zafra generó preocupación por sus consecuencias sobre el volumen final de producción. Habitualmente, una de las recolecciones más importantes se realiza entre fines de diciembre y principios de enero, pero este año el calendario podría modificarse considerablemente.
Con una primera cosecha prevista para noviembre, la segunda recolección podría trasladarse hacia la segunda mitad de enero, cuando la producción de brotes suele disminuir.
“Este año va a ser un año que va a faltar té. Por lo menos vamos a tener menos té nosotros los productores”, advirtió Laban.
Además, las lluvias complicaron el estado de los caminos rurales, especialmente aquellos de tierra que conectan las chacras con los secaderos. Esta situación podría dificultar el traslado de la materia prima y afectar su calidad si la recolección no se realiza en el momento adecuado.
Reclaman un precio de hasta $180 por kilo
A los problemas productivos se sumó el descontento por el precio establecido para la campaña 2026/2027. La Comisión Provincial del Té (CoProTé) acordó un valor de $110 por kilo de brote verde, una cifra que los productores consideraron insuficiente para afrontar los costos de mantenimiento e inversión.
Laban sostuvo que el sector necesitaría recibir entre $170 y $180 por kilo para mejorar su rentabilidad y recuperar la capacidad de renovar maquinaria.
“Con este precio, lamentablemente, nosotros los productores estamos arreglando a duras penas las máquinas que tenemos y de cambiar de máquina ni se habla porque no hay forma”, afirmó.
El productor también mencionó el incremento de los salarios y otros costos operativos, mientras que los valores de exportación, según explicó, no acompañaron esas subas. Esta diferencia redujo los márgenes económicos de las explotaciones y dificultó las inversiones necesarias para mantener la actividad.
Las lluvias también afectaron a la yerba mate y al tabaco
Las precipitaciones intensas no solo complicaron la producción de té, sino que también provocaron inconvenientes en otras actividades agrícolas de Misiones.
En el caso de la yerba mate, Laban explicó que las lluvias beneficiaron a las plantaciones ubicadas en terrenos elevados, mientras que en las zonas bajas el exceso de agua afectó las raíces y ocasionó pérdidas de plantas.
Respecto del tabaco, advirtió que los cultivos establecidos en sectores con acumulación de humedad sufrieron problemas de pudrición, conocidos como murchadera, que podrían reducir el rendimiento de la campaña.
De esta manera, los productores misioneros enfrentaron un panorama marcado por el retraso de la cosecha de té, las perspectivas de menor producción y los reclamos por mejores precios, en un contexto de dificultades climáticas y aumento de costos. (Misiones Online)