La canasta de crianza de septiembre de 2026 alcanzó los $728.850 mensuales para niños de entre 6 y 12 años, según informó este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El organismo publicó los valores correspondientes a cuatro grupos de edad, que contemplaron tanto los gastos de manutención como el tiempo destinado a las tareas de cuidado.
El informe, denominado Valoración mensual de la canasta de crianza de la primera infancia, la niñez y la adolescencia, estableció que el costo mensual para mantener a un bebé menor de un año fue de $570.832. Para niños de entre 1 y 3 años, el monto ascendió a $679.816.
En tanto, la canasta correspondiente a menores de entre 4 y 5 años se ubicó en $579.752, mientras que el grupo de 6 a 12 años registró el valor más elevado, con $728.850 mensuales.
Qué gastos incluyó la canasta de crianza
La medición oficial contempló dos componentes principales: el costo de los bienes y servicios necesarios para el desarrollo infantil y la valorización económica del tiempo destinado al cuidado.
Para calcular el primero, el INDEC utilizó como referencia la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires, que incluye alimentos y otros gastos esenciales, como vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda.
El segundo componente correspondió al tiempo que las personas adultas dedicaron a las tareas de cuidado. Su valoración económica se calculó a partir de las horas necesarias para atender a los menores, de acuerdo con sus edades.
Cómo se calculó el costo de crianza
La metodología del organismo estadístico distinguió cuatro tramos de edad, definidos según las distintas etapas de desarrollo y escolarización, publicó NA.
De esta manera, la canasta no se limitó a calcular cuánto dinero necesitó una familia para adquirir alimentos, ropa y otros productos, sino que también reconoció el valor económico de las tareas de cuidado, independientemente de que fueran remuneradas.
El informe de septiembre permitió actualizar los valores de referencia sobre el costo de criar a niños de hasta 12 años en Argentina, en un contexto en el que los gastos familiares estuvieron atravesados por la evolución de los precios de bienes y servicios.