Antes del inicio del Superclásico se registró clima tenso en Mar del Plata. Es que la barra disidente de Boca se adelantó a la oficial y unas 3 horas antes de las 22, hora del inicio del juego, se presentó en el estadio Minella. De hecho, la policía bonaerense los cacheó y pudieron ingresar sus bombos y banderas. Este grupo es el que históricamente obedecía a Rafael Di Zeo.
El grupo que llegó primero a la cancha aguardaba por la llegada de la barra oficial, la que lidera Mauro Martín, actualmente preso por presunto homicidio. Por esto es que las fuerzas de seguridad impidieron el arribo de los hombres de Martín a Mar del Plata en el peaje previo a la llegada a la ciudad.
En lo concerniente al fútbol, la historia del Superclásico tiene dos nombres propios. Ramón Díaz y Carlos Bianchi paralizan la tensión y la atención de la noche de hoy. Para ambos, la vuelta al partido más esperado tiene un costado de recuerdo y otro de búsqueda de un equipo de cara a un nuevo ciclo. En eso andan los dos DT más exitosos de la historia de sus clubes.
En lo táctico, ambos apostarán por la figura del enganche. De un lado estará Mauro Díaz y del otro jugará Leandro Paredes. Está claro que los viejos lobos de mar apuestan a la juventud para la conducción. El único refuerzo que tomará parte en el encuentro será Leonel Vangioni. Las tres incorporaciones de Boca (Claudio Pérez, Juan Manuel Martínez y Ribair Rodríguez) no jugarán.
El último duelo entre el Ramón y el Virrey fue el 16 de septiembre del 2001. Un 1 a 1 con tantos de Esteban Cambiasso y Walter Gaitán. Entre los dos entrenadores dirigiendo a Boca y a River, el marcador implica cinco triunfos para Bianchi y dos para Díaz. Con dos igualdades.
Mientras tanto, una vez más Mar del Plata vive días de ansiedad. Las casi 30.000 entradas que se pusieron a la venta se agotaron rápidamente. La gente hizo colas de ocho cuadras para adquirir sus localidades. Fuentes: Clarín-Télam