Sociedad El Ventilador, por Elonce TV

Barrancas, peligro y preocupación: se viven horas de dramatismo

La ciudad de Diamante, conocida por sus imponentes paisajes enmarcados por las barrancas, vive momentos de mucha consternación. Entre la grieta y el río. El Ventilador analizó con un especialista y periodistas, la problemática.
En las últimas horas aparecieron grietas de hasta 150 metros de largo en los terrenos sobre los que está asentado el Barrio Urquiza, cerca de la popular escultura del Cristo Pescador.

Estas fallas partieron la tierra y pusieron en vilo a toda la ciudad porque implicarían el inminente desmoronamiento que, con su caída, arrastrarían las viviendas de decenas de pobladores.
La zona de riesgo se reconfigura minuto a minuto agravando la situación y el estado de alarma se incrementa. A esto, se suma que algunos de los vecinos del lugar que habían sido evacuados decidieron volver a sus casas pese a las recomendaciones del comité de crisis.

Entre el dolor y la desesperación, los vecinos afectados piden respuesta del Estado a lo que parece la inevitable pérdida de sus hogares.

Cómo se explica este fenómeno geológico? ¿Era previsible que algo así sucediera? ¿Qué obras de contención se hicieron para evitar los deslizamientos? Los pobladores, ¿estaban al tanto del riesgo que corrían sus viviendas?


El conductor de El Ventilador, Lalo Foncea, manifestó al comenzar el programa: "Buscamos entender que está pasando con las barrancas, no solo en Diamante, sino en toda la costa del río Paraná. Ha habido situaciones en años anteriores, donde ya se ha sufrido estas mismas consecuencias, de las que se esperan en la ciudad de Diamante".
"Lo que queda nuevo tras el desmoronamiento en algún momento también va a caer"
Juan Carlos Bertolini, Geólogo, manifestó que "cuando yo tenía 27 años visualicé las primeras grietas. Todavía no me había recibido de geólogo pero vi que tarde o temprano se venía abajo toda la bajada al puerto, con escuela, comedor, prefectura, con todo. En un primer momento no me creían, después empezamos a trabajar en el tema".

"La influencia del río, el desnivel que existe, la calidad de las rocas y la deriva del río hacia el este, provoca con o sin habitantes el derrumbe hasta que la naturaleza entra en comodidad. En este momento el monumento Punta Gorda debe estar rajado. Es una cuestión geológica. El río en Entre Ríos constantemente está perdiendo tierra porque el río empezó a migrar hacia el este", dijo.

En ese sentido, señaló que "hay dos momentos: uno deslizante, el de caer por la acción de la gravedad; y el otro es el resistente. Si nosotros aumentamos el peso de la barranca y disminuimos esa fuerza de resistencia del pie, obviamente se va a caer la barranca. Eso ocurre por desagües pluviales, riego, pozos negros".

"Más que un asunto del Estado creo que es una cuestión de asunto de ética profesional de generar la obra de ingeniería, arquitectónica o la estabilidad que le puede dar la fe del escribano. Sabemos que esto va a seguir y hay que evacuar. En el año 2014 entregué al municipio el proyecto de obra de drenaje de la capa subterránea. Tuvo una primera etapa, luego una segunda que no se dio. Hasta ahora el resto de la obra va muy bien, pero la responsabilidad es de la sociedad porque son hábitat de cada uno", remarcó.

Y relató: "cuando tenía 27 años, y estaba el gobierno militar, la primera grieta se generó, se trasladó a la gente, se hizo una escuela nueva. La gente, como estaba acostumbrada a convivir en ese contexto, quería volver nuevamente a sus hogares. En un momento me dijeron que volverían, les dije que si querían que lo hagan, pero que eso se iba a desbarrancar. Un domingo se empezó a mover todo y debieron irse, pero no creían que eso iba a ocurrir".

Comentó que "en ese momento las grietas se veían en el adoquinado viejo que tenía la bajada. Era normal verlo, la gente se acostumbró pero uno empieza a ver anomalías".

Remarcó que "lo que queda nuevo tras el desmoronamiento en algún momento también va a caer. Lo que queda abajo aumenta el momento resistencia de la barranca para que aguante un tiempo más. Esto ocurre con más énfasis en Diamante porque el río Paraná choca actualmente en esa zona y las aguas subterráneas están bajando hacia el río, lo que genera una aceleración y se lleva el material. Es algo natural, todo el planeta está en transformación".

"En los próximos años la primera manzana de barrio Urquiza tiene que irse con el desmoronamiento, por la cercanía. Esto se va a ir dando por fracciones, suavemente. Son colapsos que se forman, con un tremendo ruido a veces. Los seres humanos contribuimos con el proceso de deslizamiento", agregó.

Y manifestó que "las obras de contención sirven para retrasar, pero los procesos naturales están en acción constantemente. Mientras nosotros dormimos se está moviendo todo. Se pueden retrasar con una obra o adelantarlos con una mala acción del habitante. La lluvia acelera el proceso. En el año ´77 hubo problemas, se hizo lo que se está haciendo ahora y luego la obra de ingeniería que está resistiendo. La gente sabe perfectamente que está pasando, no es algo que los agarra desprevenidos".

"Se está actuando bajo la urgencia y la emergencia; después se verá cómo se resuelve"
Gino Segura Oliva, periodista de Diamante pidió "que no se cree una psicosis de lo que está pasando en nuestra ciudad. Es importante, pero los medios nacionales han `agrandado` muchísimo la situación".

"Esas barrancas se cayeron toda la vida, Diamante históricamente se ha desbarrancado. Antes era muy común ir al río a tomar mates, y ver caer un árbol o un pedazo de barranca", puso relevancia el periodista.

Para Segura Oliva las personas que se instalaron en el lugar que hoy está con peligro de derrumbe, "sabían que podía pasar. Hay terrenos fiscales, hay otros que tienen propietarios, pero todos saben el riesgo que corren estando al borde de la barranca".

Describió que el barrio Urquiza "recibe muchos turistas, sobre todo porque está ubicado allí el Cristo Pescador, que también corre peligro. Es un barrio muy lindo, tiene un paisaje increíble. En ese lugar también está el centro de asistencia, San Roque, que también corre peligro. Hace muchos años, en esa zona, había más barranca".

"La gente no se quiere mover, esa es su casa; no tienen recursos para irse a otro lado. Muchas de estas personas se han ido a la casa de familiares, hay una escuela hogar a disposición, también está el Cuartel de bomberos, también dispuesto para recibirá esta gente. Se está actuando bajo la urgencia y la emergencia. Después se verá cómo se resuelve", afirmó.

Asimismo apuntó que a las familias cuyas casas corren peligro de derrumbe "se las invita a retirarse, pero si se quieren quedar, deben firmar un deslinde de responsabilidades. No se los saca a la fuerza".

"Hay entre 10 y 15 familias que están en alerta roja, desde el Cristo pescador, hacia el sur, que están `con el patio ya en la barranca`. Después, a 20 o 25 metros de la costa de la barranca, hay unas 25 familias más, que están con riesgo medio".

El periodista apuntó que el vecino de Diamante "es muy solidario. Con esta situación, en la ciudad han colaborado con agua, colchones".

Asimismo dijo que a la zona en peligro, "se han acercado muchos curiosos, a los que se les pidió que evacúen el lugar, ya que está todo cerrado, en caso de emergencia hay que evacuar por tres calles nada más. Si hay diez autos estacionados, ya no se puede pasar".

Por último, Segura Oliva pidió: "No nos olvidemos que allí hay familias que la están pasando mal y que tiene un miedo increíble. Pedimos solidaridad y cuidado al comunicar la situación que se vive".

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