Sociedad Dos días de peregrinación

Caminó 140 km para agradecer porque su hija dejó de sufrir bullying

Su hija había entrado en estado depresivo por haber sido víctima de acoso. El hombre, de 65 años, la encomendó a los santos patronos salteños y la situación mejoró. Ahora peregrinó por dos días para agradecer.
La fe mueve montañas. Pero en Salta mueve más que eso. Mueve a miles y miles de personas de todos los rincones de la provincia, incluso los más inhóspitos y alejados de la capital. Todos quieren llegar a la Catedral para celebrar la fiesta de los patronos de la provincia: el Señor y la Virgen del Milagro. Son los peregrinos del Milagro, los que caminan cientos de kilómetros desde sus pueblos para llegar al templo antes de la procesión del 15 de septiembre. Los mueve la fe.

No importa el cansancio, ni los cayos en los pies, no importa dónde dormir. Solo importa llegar a la Catedral. Llegan de a grupos y los reciben muchos otros salteños, que también se preocupan por brindarles comida y atención durante el camino. Y este año, entre los miles de peregrinos, hubo uno que conmovió a todos. Porque llegaba solo, con pasos pequeños, lentos pero seguros, con lágrimas en los ojos y con la enorme satisfacción de haber cumplido su promesa. Su nombre es Humberto Bautista, tiene 65 años y caminó 160 kilómetros, durante dos días, para agradecerle al Señor y a la Virgen del Milagro porque su hija dejó de ser víctima de bullying.

Humberto caminó solo hacia la catedral salteña desde El Galpón, la localidad ubicada a 140 km al Sur de la capital, que hace algunos días se vio envuelta en la tragedia por el fallecimiento de ocho personas en la ruta, entre ellos cinco policías. Fue sin compañía porque no pudo encontrar a sus compañeros de ruta y porque sus amigos este año no tuvieron fuerzas para peregrinar; son familiares de las personas fallecidas en el gravísimo accidente.

Pero nada de eso lo desanimó, el contrario, le dio más fuerzas para caminar por ellos y pedir consuelo. Y la razón más fuerte fue su hija, quien había entrado en estado depresivo por haber sido víctima de acoso escolar, a punto de querer dejar el colegio. En aquel terrible momento para su hija, Humberto la encomendó a los santos patronos salteños y, según explica, la situación mejoró. "Mi hija mejoró y por eso tengo que seguir. Gracias a eso va al colegio, puede sonreír. Quería abandonar la escuela. Le hacían bullying", contó visiblemente conmovido al programa local DNI Salta.

En el camino, Humberto llevó para el camino solo una bolsita con un plástico que usó a modo de colchón para poder descansar unas pocas horas durante la noche, una frazada y botellas de agua para hidratarse durante su peregrinación. "Esta vez no traje carpa, pero por suerte el tiempo acompañó", contó el salteño.

El video con su historia se viraliza rápidamente por las redes sociales, suma miles de reacciones y comentarios. Son muchos los que admiran la inquebrantable fe de Humberto y él les deja un mensaje: "La fue mueve montañas. Yo presenté mis problemas a Dios. Hay que poner mucha fe y voluntad y vamos a salir adelante".

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