Internacionales Se sumó la Marina mexicana

Búsqueda del yate con argentinos a bordo: familiares sospechan de un secuestro

"En el yate había tres botones que podrían haber tocado cualquiera de los capitanes para denunciar cualquier problema y nunca se detonó. Es muy raro", sostuvo Sergio, hermano del dueño de la embarcación.
Mientras a Marina de México se sumó a la búsqueda de un yate con dos tripulantes argentinos que había llevado ayuda humanitaria a Haití y debía regresar a un puerto de la nación azteca, los familiares sospechan que la embarcación pudo haber sido secuestrada.
También se solicitará ayuda a los Estados Unidos, dado que uno de los navegantes tiene también nacionalidad de ese país.

Rosella, hermana de unos de los argentinos desaparecidos, Renzo Spasiano, quien cumplía el rol de marinero ayudante y tiene 20 años, sostuvo que "después de tantos días de búsqueda y que no haya una mancha de aceite, la única hipótesis que tenemos es que la embarcación fue secuestrada".
La joven, que permaneció en Argentina, mientras que sus padres se radicaron en enero en México junto con su hermano, contó que desde el sábado se sumaron a la búsqueda un barco y un avión de la Marina del país azteca.

La embarcación está desaparecida desde el martes pasado en las aguas del Mar Caribe y se trata de la "M.O.I. Guadalupe", la cual estaba tripulada por los argentinos Spasiano y Carlos Eduardo Juárez, de 45 y propietario de la nave, además de un ciudadano cubano, Martin Alejandro Vega Argae, quien cumplía el rol de capitán, y otro mexicano, Denis Manuel Fernández Díaz, como marinero.

La nave había entregado en Haití la ayuda recolectada por distintas ONGs y debía llegar a la isla mexicana de Cozumel el pasado miércoles.
Según indicó al canal TN Rosella, antes de que el barco salga, su padre, Luis Spaziano, lo había revisado minuciosamente, ya que era el primer viaje que realizaba su hijo.
"Como padre quiso revisar todo, vio que el motor estaba en condiciones y todo en orden. Sino, no iba a dejar que Renzo saliera", contó.
La joven indicó que en todo momento mantuvo comunicación por videollamada, que los últimos contactos fueron en Haití cuando ya había descargado la ayuda humanitaria y en Jamaica, donde se reaprovisionó de combustible.
"Después lo seguíamos a través de una aplicación de GPS, el contacto se perdió 130 millas antes de llegar a Cozumel", sostuvo.

La hipótesis sobre algún tipo de incidente también es abonada por los familiares de Juárez. Su padre, también llamado Carlos Juárez, señaló que al salir de Haití su hijo le había hablado de algún tipo de peligro en esa isla caribeña.
"´Papá, acá está muy peligroso, esperemos hacer esto rápido ", recordó que le dijo.

En el mismo plano, Sergio, hermano del dueño de la embarcación, sugirió la posibilidad de contar con ayuda de servicios de inteligencia.
"En el yate había tres botones que podrían haber tocado cualquiera de los capitanes para denunciar cualquier problema y nunca se detonó. Es muy raro", sostuvo.
En la búsqueda ya había tomado intervención la Embajada Argentina en México y el Consulado de Playa del Carmen, en colaboración con autoridades de la Marina mexicana y la Capitanía del Puerto de Cozumel.
El yate tuvo su última comunicación a unas 130 millas de Cozumel, sin reportar novedades, a pocas horas del arribo y, según se supo, no existieron condiciones climáticas desfavorable y tampoco se reportó otro tipo de problemas.

Según expresó la Cancillería, mediante un comunicado: "La embarcación de 83 pies de eslora, color blanco, marca Hatteras, tuvo su última ubicación en Latitud 19, 74.4’ N y Longitud 084 40.4’W a 130 millas náuticas de su destino final el Puerto de Cozumel, Quintana Roo, al que debía arribar el 29 de septiembre a las 11 horas".
Luis Spasiano, padre de Renzo, había contado que el yate transportó "remedios y comidas" a Haití.
"Es un yate de 83 pies. Salieron de Quintana Roo, sin ningún problema. Cargaron combustible, alimentos e iniciaron el regreso. Se reabastecieron en el puerto de Jamaica, rumbo a México", indicó al canal TN.

Además, señaló que en la embarcación "llevaban un teléfono satelital y un equipo de posicionamiento global que emite señales cada 20 minutos, con la ubicación. Por eso se podía ir monitoreando la ruta".
"Tuvieron una comunicación con un capitán que se encuentra en Miami y dijeron que el tiempo estaba bien, sin tormentas ni viento, el mar estaba tranquilo. Todo en condiciones óptimas, pero a los 20 minutos se corta el posicionador y la comunicación", añadió.

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