Sociedad La Pampa

Encuentros familiares permitidos: El abrazo entre un abuelo y su nieto

Un niño de 8 años pudo reencontrarse con su abuelo luego de la autorización de los encuentros familiares en La Pampa. Antes le había pedido permiso a la policía a través de una carta para poder viajar y visitarlo.
Un niño de 8 años llamado Jonás que vive en la localidad pampeana de Victorica, ubicada a unos 150 kilómetros al noroeste de Santa Rosa, por la cuarentena extrañaba tanto a su abuelo "Coco", que estaba en Telén, a sólo 10 kilómetros de allí, que le escribió una carta a la policía para que le diera permiso para ir a visitarlo.

En principio, Jonás le pidió a su mamá Angie que fuera hasta la comisaría y que averiguara si lo dejaban ir a visitar a su abuelo. "Le hice caso y fui, pero me dijeron que no podía salir ni trasladarme porque regía el aislamiento social obligatorio. Llegué a casa y le conté a mi hijo. Al principio se puso mal, pero después lo entendió", contó la madre.

Pero, sin darse por vencido, el niño decidió escribirle una carta a la policía en una hoja de un cuaderno y le dijo a Angie que la llevara hasta la comisaría.

"Señor policía, me llamo Jonás y quería pedir permiso para ir a Telén a visitar a mi abuelo a quien no veo desde hace más de 50 días. Y lo extraño demasiado. Hacemos videollamadas y hablamos por celular, pero necesito abrazarlo, jugar a la pelota y extraño sus asados. ¿Por favor, me deja ir? Yo prometo cuidarme y quedarme en su casa", escribió Jonás.

Y el comisario Edgardo Díaz Correa, a los pocos días, fue hasta la casa del niño para explicarle que entendía el pedido porque él también tenía hijos pequeños que extrañaban a sus abuelos, pero que no podía autorizarlo a viajar porque la mejor manera de cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos "es quedarnos en casa".

Pero este domingo, y gracias a un decreto del gobernador Ziliotto que permitió los reencuentros familiares entre los pampeanos, el niño pudo viajar a Telén, y abrazar a su abuelo Coco, y reírse, y jugar, y comerse un asado, y expresar toda su felicidad por ver, al fin, concretado su sueño.
"Estaba muy emocionado, no dejó de acariciarlo. Estaba feliz", contó la mamá. El permiso era hasta las 18 horas, por lo que abuelo y nieto se despidieron con besos y abrazos sabiendo que, muy probablemente, el próximo domingo puedan reencontrarse.

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