Sociedad Coronavirus en Argentina

En la cuarentena aumentaron las consultas por caída del cabello

En algunos centros, la demanda subió hasta 80%. El estrés puede afectar nuestro pelo y provocar una "alopecia emocional". Claves para minimizar el impacto.
Lo que pasa por la mente se ve en el cuerpo. Por eso, no es casualidad que las personas tengan más caída del cabello en medio de la pandemia de coronavirus, mientras cursan una cuarentena que cambia los hábitos y ante una creciente preocupación por la economía familiar.

"Estoy recibiendo gran cantidad de consultas de caída de cabello en estos días", comenta Adrián Acuña, director del Instituto del Cabello y vice director del área de tricología cosmética de la Asociación Argentina de Dermatología (AAD).

En concreto, las consultas que le realizaron en forma online han aumentado un 80% en el último mes. Ese incremento ?según Acuña? está relacionado con la caída de cabello por la ansiedad y el estrés de estos tiempos de confinamiento.

"Es posible que el cabello comience a mostrar un debilitamiento o una caída inusual y persistente", dice el experto en tricología (estudio del cabello y el cuero cabelludo). Y detalla que, en estos días, quienes más consultan son las mujeres de entre 30 y 60 años.

"La sobrecarga de tensiones emocionales pueden influir en la regeneración del cabello y afectar el ciclo vital del folículo piloso, pudiendo desencadenar un efluvio telogénico o lo que se conoce como alopecia emocional", explica Acuña a Clarín.

"Además, las contracturas musculares en el cuero cabelludo repercuten en los nervios sensitivos y comprime la circulación capilar periférica, influyendo en su nutrición", continúa.

Por su parte, Néstor Spagnuolo, director médico de Medical Hair, aclara que la principal causa de pérdida de cabello es androgenética, es decir, una sumatoria de factores hereditarios y hormonales.

"La ansiedad y estrés crónicos generan cambios hormonales en el cuerpo que pueden manifestarse de muchas formas, acelerando o agravando enfermedades previas, entre ellas la pérdida de cabello. Pero, para que esto ocurra, tiene que existir predisposición genética del paciente", sostiene.

En las últimas semanas, las teleconsultas en ese centro médico (que está cerrado por la cuarentena) aumentaron un 35% con respecto a los meses previos. El 60% de los pacientes son hombres y consultan desde los 25 años de edad . Las mujeres lo hacen un poco más tarde, a partir de los 35.
"Los tratamientos efectivos (comprobados científicamente) para prevenir la caída y fortalecer el pelo se realizan bajo prescripción médica. Sin embargo, este tratamiento efectivo se debe acompañar de una dieta equilibrada y bienestar psicofísico, dos elementos que se ven alterados durante la cuarentena", sigue Spagnuolo.

"Mantener una dieta rica en frutas y verduras, intentar realizar actividad física en casa, y realizar tareas que nos distraigan y eviten el aumento de la ansiedad y el estrés son cosas que nos pueden ayudar a que el proceso de caída de cabello no se acelere durante la cuarentena", remata el médico.

En la misma línea, Mariana Dommarco, especialista en dermatología de DIM Centros de Salud, recomienda "tratar de comer sano y variado y realizar algo de actividad física, aunque haya cuarentena, para aumentar el flujo sanguíneo y fortalecer el sistema vascular".

En ese centro médico (donde solo están atendiendo una vez por semana por el confinamiento), las pocas consultas que recibieron fueron por eccemas y, justamente, por alopecía difusa. "Más allá de la cuarentena, es una consulta frecuente. Son las mujeres, generalmente, las que más consultan por alopecias", explica Dommarco.

La dermatóloga cuenta que aumentaron las consultas por pérdida de cabello de mujeres a partir de 20 años de edad, muchas de ellas veganas o vegetarianas, con falta de hierro o vitamina B12. Otras mujeres lo experimentan después de un descenso de peso de más de 10 kilos o durante la postmenopausia. En los hombres, la consulta suele ser por causa genética.
Cómo proteger el pelo desde casa
El tricólogo --experto en estudio del cabello y cuero cabelludo-- Adrián Acuña comparte distintos hábitos y rutinas que ayudan a minimizar los impactos negativos de la cuarentena.

Las teleconsultas aumentaron un 35% con respecto a los meses previos a la cuarentena.

Higiene diaria. Lavar todos los días el cuero cabelludo con un champú específico y personalizado. Utilizar un acondicionador acorde al estado del pelo y dejarlo actuar durante tres minutos.

Cuidados durante el lavado. Evitar refregar el cabello durante el lavado o retorcerlo con la toalla en el secado. Utilizar el agua templada, a una temperatura de unos 36º, para no alterar la fibra. Aprovechar los días en casa para dejar de lado el secador de pelo.

Productos recomendados. Los preparados tricológicos y dermocosméticos de acción local son las alternativas más efectivas, en especial fitoestimulinas (sustancias vegetales con un efecto estimulador de replicación de células), saw palmetto (tipo de planta con propiedades medicinales por su alta concentración de esteroles y ácidos grasos) y minoxidil (refuerza la irrigación del folículo piloso). Otras opciones son la hoja de ortiga, el ácido retinoico y las vitaminas del grupo B (biotina y pantenol).

Sesión de spa capilar en casa. El masaje diario tendrá un efecto sedante, descontracturante, favorecerá la irrigación de los tejidos y mejorará la penetración de los productos. La técnica adecuada es apoyar en el cuero cabelludo la yema de los dedos, realizar círculos para movilizando y distenderlo durante 10 segundos en forma ascendente. La aplicación de una loción estimulante ?sobre el cuero cabelludo antes del masaje? puede ser un buen complemento.

Dieta fortificante. Los nutrientes esenciales son los aminoácidos (carnes, polen, levadura de cerveza nutricional y semillas), vitaminas del grupo B (carne, huevo, cereales y levadura de cerveza nutricional), vitamina C (cítricos y otras frutas). Lo ideal es consumirlos todos los días. También se puede optar por un suplemento vitamínico. Además, beber dos litros de agua por día.

Descanso.
Dormir ocho horas diarias potencia la salud y también la belleza del pelo. Un té de hierbas, la desconexión de las pantallas dos horas antes de acostarse y la práctica de ejercicios de relajación favorecerán un sueño profundo.

Ver a un especialista. Cuando la tensión se normalice, el pelo puede volver a crecer con normalidad, aunque en algunas situaciones no con las mismas características que antes. Por eso, una vez que las restricciones de aislamiento hayan quedado atrás, es importante acudir a profesionales especializados.

Clarín.

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