Sociedad Ocurrió en Buenos Aires

Lo acusaron de matar a su jefe y pasó casi cuatro años preso, pero era inocente

El joven fue acusado de asesinar a cuchillazos a un hombre, pero fue absuelto en un juicio por jurados. Por una confesión ilegal pero nunca constatada, pasó casi cuatro años de su vida en prisión. Detalles de la historia.
Federico Vicente Lisi Ríos, de 25 años, estaba acusado de haber cometido el asesinato del electricista Miguel Ángel Quesada, de 62, que apareció muerto en su domicilio de Los Hornos (provincia de Buenos Aires) con más de 40 puñaladas. Por esta acusación, sostenida por una confesión ilegal pero nunca constatada, Lisi Ríos pasó casi cuatro años de su vida en prisión. Era inocente.

El viernes pasado, en un juicio por jurados de cuatro jornadas en el Fuero Penal de La Plata, el hombre fue declarado inocente y dejó atrás su martirio tras recuperar la libertad, luego de estar detenido por tres años y nueve meses.
El crimen ocurrió en diciembre de 2015. Quesada fue encontrado asesinado a puñaladas en su casa del barrio platense de Los Hornos, en 138, entre 60 y 61. Ríos era su ayudante.
La víctima, Miguel Angel Quesada, tenía 62 años y era electricista.


Según lo que expuso la defensa de Lisi Ríos, el joven fue "apretado" en la comisaría y obligado a reconocer un crimen que, según lo dictaminado por el jurado, él no había cometido. "El muchacho va como testigo a la comisaría y lo aprieta la policía y declara que fue él el que lo mató. A partir de ahí se empieza a construir un relato direccionado a su culpabilidad", señala a LaNación Gonzalo Alba, el abogado defensor, quien tomó el caso a comienzos de 2016.
La confesión ilegal
Según la defensa, el interrogatorio policial duró varias horas hasta que el joven, contra su voluntad, se declaró autor del hecho. "La confesión fue ilegal, porque a él no le leyeron los derechos, y no puede tomarse una declaración como válida si no hay un abogado defensor presente", explica Alba.
Según la versión policial de aquel momento, el joven "se quebró emocionalmente" durante el interrogatorio y confesó ser el homicida. Primero la policía señaló que el joven había asesinado al electricista tras mantener relaciones sexuales. Luego la versión fue que mantenían una relación amorosa y que el crimen había sido por "celos".
"Todas esas teorías las inventó la policía. El joven solo dijo que lo mató porque la policía lo apretaba. Como dijo el mismo Lisi en el juicio, hizo esa confesión porque quería irse a su casa, que era el cumpleaños de su mamá. Entendió que si confesaba lo dejaban de molestar. Pero ante el mismo jurado se declaró inocente y aseguró que no tenía razones para matarlo", señala Alba.

Lisi se topó además desde el principio del proceso con autoridades que hoy están en problemas con la ley por delitos probados o en proceso. El titular de la Comisaría 3ra. de Los Hornos donde el joven fue interrogado era en aquel momento Sebastián Cuenca, quien fue exonerado de la fuerza y condenado a cuatro años de prisión por cobrar dinero de recaudación ilegal en una causa conocida como "los sobres de las coimas".Por otra parte, el juez de garantías del caso fue César Melazo, actualmente detenido en prisión preventiva acusado de ser el jefe de una banda constituída por policías y delincuentes que se dedicaba a realizar entraderas. "Ese fue el juez que convalida la confesión de Lisi, el que tenía que tacharla por ilegal", señala Alba.

El juicio se realizó en el Tribunal Oral Criminal II de La Plata y al frente del debate estuvo el juez Claudio Bernard. El fiscal fue Jorge Paolini. Fueron unas cuatro jornadas intensas, con más de 20 testigos que declararon, entre ellos la madre y el tío de Lisi. En la etapa de instrucción la causa contra el joven era homicidio criminis causa, que puede tener una pena de prisión perpetua. Luego, en el juicio por jurados la acusación fue por homicidio simple y hurto.
El abogado Gonzalo Alba tomó la causa de Lisi a comienzos de 2016.
1375 días preso
Federico Lisi estuvo preso en el penal de Olmos desde el 17 de diciembre de 2015 al 20 de septiembre de 2019. "1375 días", repitió varias veces su abogado en el diálogo con LaNación. "Sin ninguna prueba directa -agregó Alba-. No se encontró ADN en el cuchillo, no había nada. Secuestraron de su casa zapatillas, ropa, y todo salió negativo. Encontraron una billetera vacía, que nunca pudieron probar que se trataba del electricista asesinado".

Lo único que incriminaba al joven era su confesión. Otro dato a favor de su inocencia fue que la autopsia de Quesada reveló que había sido asesinado entre la noche del martes 15 y la mañana del miércoles 16, y Lisi fue visto por dos testigos tocando el timbre de la casa de la víctima ese mismo miércoles a la noche, cuando el hombre ya estaba muerto.
"El jueves por la tarde, él vuelve a ir a la casa y ahí se encuentra con la policía. Va a declarar como testigo, pero como tiene rasgos de lo que se dice 'pibe chorro', cuando lo interrogan, se pone nervioso", cuenta Alba.
El abrazo emocionado entre el abogado defensor y el joven declarado inocente.

El abogado de Lisi asegura también que él conocía la casa de la víctima, porque era su jefe, pero en este caso no llegó a entrar a la casa, y se enteró del desenlace cuando llegó ese jueves y vio a la policía.
Con las declaraciones de los testigos, los policías, el acusado y con las pruebas presentadas sobre la mesa, el jurado -compuesto por doce integrantes- declaró a Lisi "no culpable". Ese mismo viernes 20 de septiembre, el joven regresó a Olmos, juntó sus cosas y quedó libre.

La emoción de Lisi por recuperar su libertad en carácter de inocente de un crimen que no cometió se vio reflejada en el intenso abrazo que se dio con su abogado cuando escuchó el veredicto, que, en caso de los juicios por jurados, es inapelable.
A raíz del hecho de los años que tuvo que estar en prisión Lisi antes de su juicio, Alba aseguró que "estamos analizando junto con mis colegas en este caso Mauro García y Lautaro Iroz la posibilidad de interponer una demanda contra el estado".

El fundamento que podrían plantear, egún el abogado defensor es que existió "un exceso en la privación de la libertad de una persona sin sentencia, además de que en particular en este caso existieron irregularidades que el estado debió haber atendido. Al ver que las pruebas no se condecían con la responsabilidad del acusado en el hecho, se debió haber hecho un análisis más minucioso de la causa".
Lisi recuperó la libertad y terminó con su calvario. Sin embargo, todavía quedan cuestiones por resolver. Una de ellas es el crimen del electricista Quesada, que permanece impune.

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