Sociedad "El límite lo pone una", afirma

La historia de Brenda: Es ciega, hace patín artístico y competirá en Brasil

Brenda Mena es ciega de nacimiento y fue invitada a participar de una competencia de patín artístico en Brasil. Tras terminar el secundario, siguió estudiando y le faltan dos materias para recibirse de locutora. "El límite lo pone una".
Brenda Mena, tiene 25 años y desde que nació vive en penumbras. La semioscuridad que le provocó su retina dañada no le impidió jugar al básquet, al vóley ni calzarse los patines a los 4 años, en Oliveros, Santa Fe, donde se crió y sigue viviendo. Desde hace un año viaja dos veces por semana a Rosario a entrenar en la Escuela de Laura Fernández, en el club ubicado en Entre Ríos 3840.

Brenda está primera en su categoría (3C adultos) en la liga zonal que nuclea a clubes de Rosario y la región (la última fecha se disputará el 27 de julio), viajará en agosto a competir a Calamuchita (Córdoba) y también quiere participar del Open Internacional de Patinaje Artístico, donde fue invitada especialmente.

"En mayo hubo un torneo, subimos el video a las redes sociales y los organizadores de la competencia sudamericana nos contactaron para invitarnos a participar", contó Fernández.

El torneo se desarrollará entre el 28 de septiembre y el 6 de octubre en Capao da Canoa, un municipio brasileño del estado de Río Grande do Sul (Brasil).

Para viajar, como es habitual en estos tiempos, tanto Brenda como su entrenadora necesitan juntar fondos. Por eso se organizó un almuerzo en el club Sarmiento, donde Fernández también enseña patín. Allí ofrecieron el espacio y cocinarán en ayuda del viaje de Brenda. Pero además, se dispuso una cuenta bancaria para quien quiera colaborar. El número de Caja de Ahorros es: 4-760-0951640233-3 (Banco Macro Sucursal Maciel).

Tanto en Córdoba como en Brasil, Brenda presentará la misma coreografía. Por reglamento debe durar apenas minutos y presentar un trompo con los dos pies, un trompo interno hacia atrás en un pie, un salto inglés (la patinadora comienza desplazándose de espaldas, carga sobre su pierna derecha, gira colocándose sobre la izquierda y tras el medio giro cae sobre la pierna derecha con los brazos extendidos), combinación de figuras, trabajo de piso y deslizamiento en forma de ocho hacia atrás.

El bastón blanco brilla por su ausencia durante el entrenamiento. Brenda se desliza una y otra vez junto a la entrenadora y también a la guía, Ticiana Mantz (quien la sigue de cerca y le avisa si está muy al límite con el público, bajo la voz de alerta : "¡borde!"). Se mueve lo hace al compás de la canción que ella misma eligió: "Vida", de Jorge Rojas. "Nada de tristezas, ¡a gozar!/que la vida es buena, ya verás/Nada de tristezas, ¡a gozar!/que la vida es buena, ya veras", se escucha en el estribillo, casi un himno de principios de la propia Brenda.

Junto a la única patinadora no vidente, en el club y bajo la supervisión de Laura, entrenan también unas 45 patinadoras de entre 3 años y medio y 45.

"No soy muy normal, ¿quién lo es?", dijo Brenda tras expresar una catarata de bromas. Pero también se hizo tiempo para explicar de qué se trata la ceguera, en todo momento y especialmente cuando practica deportes.

"Voy poco al cine, viajo mucho: me encanta y ahora si puedo ir a Brasil, volaré por primera vez. Sueño por la noche, como vivo, sé dónde estoy, con quién estoy, imagino todo, menos los colores porque sé cuáles son y cómo se llaman, aunque no tengo idea cómo son". Y recordó una anécdota para asegurar que "el límite lo pone una". Dijo que a ella le aconsejaron alguna vez que no jugara al vóley porque se le iba a hacer difícil dominar la pelota. "Me reí y aún hoy me pregunto si las pelotas siguen a los jugadores o es al revés, depende de una ir en su búsqueda, ¿no?".

Ella dijo que esa forma de tomar la vida se la enseñaron en su casa desde pequeña. "Cuando le decían a mi mamá que mejor no hiciera tal o cual cosa porque me caería ella decía: que se caiga, una, dos , tres veces; en algún momento podrá. Y así fue: pude terminar el secundario, ahora me faltan dos materias para recibirme de locutora. El límite lo pone una", repitió.

Para Brenda no hay penumbras ni eclipses, sólo ganas de patinar y "gozar" tal como dice la canción que eligió para deslizarse y competir sobre ruedas. (La Capital)

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