Sociedad Reconocimiento

Entrerrianos hicieron un brazo robótico y recibieron un premio nacional

Sebastián y Diego son de Concordia y se dedican a crear automatizaciones aplicadas a las industrias de la región. Obtuvieron el primer premio en un concurso de la Asociación de Industriales Metalúrgicos.
No es casual que Sebastián Coulleri, de 33 años, y Diego Fernández, de 38, se hayan convertido en socios. Los une no sólo la pasión por lo que hacen sino también el coraje con el que se han atrevido a abandonar las seguridades del empleo estable y aventurarse a crear su propia empresa: Defymotion.

Lo que acaban de conseguir no es poca cosa. La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina les otorgó el primer premio en la edición 2017 del Concurso de Emprendedores Metalúrgicos. Compitieron 120 proyectos de todo el país. 8 fueron seleccionados como los mejores y, finalmente, el primer premio fue para los de Concordia.
El brazo robótico "que se las banca"
Sebastián es ingeniero electrónico egresado de la UTN Paraná. Aunque no hay dudas de que se siente feliz por el logro conseguido, todo en él transmite sencillez, simpleza.

Cuenta que la idea del brazo robótico para el "palletizado" de pesadas bolsas de más de 40 kilos surgió tras ver las severas consecuencias que causa en la salud de los trabajadores hacer esta tarea sin otro recurso que la propia fuerza. "Un estibador bueno puede llegar a hacer alrededor de 20 toneladas por día. Haciendo eso todos los días y sin parar, al final de la semana el operador está totalmente 'roto'", resume Sebastián.

Con la actitud propia de los inventores, una vez percibida una necesidad, afrontaron el desafío de inventar una solución: "Buscamos una tecnología que ya existe, como es el brazo robot, que se usa mucho en la industria automotriz, y la aplicamos a capturar la bolsa o el saco y a palletizarlo, o sea, ponerlo en la fila y columna que le corresponde dentro del pallet. Esta aplicación de la robótica soluciona el problema de la fatiga del operador".

No sólo eso. Sebastián enfatiza las tres ventajas del brazo robótico que ADIMRA distinguió con el primer premio. Además de evitar las lesiones y fatigas del estibador, también "los costos bajan en una relación 3 a 1" y "garantizamos fabricación y asistencia técnica nacional".

En el extranjero, hay grandes firmas que fabrican robots aplicados al palletizado, "pero -explica Sebastián- el empresario no está en condiciones de adquirir esas máquinas, porque los costos son muy elevados. Son máquinas importadas de precio altísimo".

Conscientes de que en el mundo de la empresa no alcanzan las palabras sino que hacen falta los hechos, se presentaron al concurso de ADIMRA con un prototipo del invento funcionando. "Anduvo perfecto en una sala muy pequeña. Ahí demostramos de lo que somos capaces de hacer con tecnología muy básica, porque lo fabricamos con material que teníamos en nuestro taller. Hicimos un rejunte y la verdad es que logramos un brazo que realmente se las banca".
Cómo funciona
El brazo robótico es totalmente automático. "Una vez que se programa, hay una serie de sensores que indican el posicionamiento de la bolsa y el brazo la coloca en el lugar, en la fila y en la columna del pallet que corresponda", explica Coulleri.

Video: El brazo robótico expuesto en la muestra de ADIMRA"Pero esto no implica que el operador no esté presente" aclara. Porque "ninguna máquina automática, por más automática que sea, puede ser totalmente independiente. Siempre hace falta alguien que fiscalice que todo esté funcionando correctamente".

En cuanto al sistema de captura de las bolsas, Sebastián y Diego eligieron el de garras, que emula a una mano gigante: "La bolsa se apoya sobre unos rolos que tienen hendiduras y eso garantiza que no resulte dañada al ser aprisionada".
De empleados a empresarios, una decisión difícil
Tanto Coulleri como Fernández pasaron por una encrucijada nada sencilla: abandonar las seguridades que tenían como empleados y atreverse a emprender algo propio.

"Fue una apuesta en nosotros. Nos jugamos. Fundar una empresa es algo que requiere valor, porque nadie te asegura nada. Tienes que pelear el día a día y buscar las oportunidades económicas y comerciales. Primero hace falta el apoyo familiar, importantísimo para este tipo de situaciones. Sin apoyo familiar, de la gente que realmente cree en vos, no se puede avanzar" enfatiza Sebastián.

"En nuestros empleos teníamos nuestro sueldo. Todos los meses teníamos la platita ahí" recuerda. "Después que empezamos con el emprendimiento, fue una incertidumbre total, aunque siempre creyendo en nosotros y hay mucha gente que también cree en nosotros, pero nadie te asegura nada, nadie te garantiza un ingreso mensual" admite.
El necesario financiamiento
Estos dos inventores concordienses son conscientes que conseguir el financiamiento que les permita producir lo inventado resulta otra pieza imprescindible.

El premio de ADIMRA les aportó una base de 120.000 pesos, importante pero insuficiente. Por estos días, con el espaldarazo de haber sido elegidos como los mejores en el concurso de emprendedores 2017, buscan el apoyo crediticio complementario.

El salto que se aprestan a dar estos dos concordienses los llevaría a competir con multinacionales del sector, " marcas como Kuka, Fanuc, Kawasaki, que están establecidas en todo el mundo hace décadas".

Desde sus jóvenes 33 y 38 años, la quijotada no sólo que no los asusta sino que incluso los estimula. "Pretendemos a fines del año que viene tener el producto finalizado" dicen, convencidos de que llegarán a la meta. (El Entre Ríos)

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