Sociedad La lucha de Leandro

Sueño cumplido: Ya estudia en la India el joven que vendía turrones en la calle

Llegó a la India hace un mes gracias a una beca y a la ayuda de la gente. Tiene 17 años, siete hermanos y una vida nueva lejos de Córdoba.
Te acordás de Leandro Bustos, el adolescente de 17 años que vendía "tres turrones por 10 pesos" en una esquina de Córdoba. Había obtenido una beca para cursar un Bachillerato Internacional (BI) en la India, en un colegio de la United World Colleges (UWC), y necesitaba cubrir los costos del pasaje.

Una compañera de la escuela lo había incentivado a anotarse. Primero fue un examen, luego otro y otro más. Matemática, cultura general y preguntas "de lo más extrañas" al estilo de "cómo se acomoda una cama". Al final del larguísimo certamen, llegó el llamado que lo pondría a bordo de la nave que le haría conocer el miedo.

"Ganaste. Te vas a la India", le avisaron. Y la noticia causó un terremoto en su humilde casa que se sintió en todo el país. La beca incluía dos años de estudio en un bachillerato internacional mundialmente reconocido, albergue y comida. Pero no tenía plata para el pasaje y tuvo que salir a pedir ayuda.

Partió hace un mes, con la valija llena de sueños. "Muchos depositaron plata para que yo pudiera viajar", recordó.
La primera y única vez que Leandro había salido de Córdoba fue a Mendoza, a un campamento que formaba parte del examen para viajar a la India. Durante tres días compartió actividades con otros chicos seleccionados, mientras seguía respondiendo preguntas. "Querían saber qué pensaba de la vida y cómo resolvería problemas que afectan a la sociedad", contó. Pero no compartió sus respuestas. Se las guarda para cuando regrese a la Argentina: "Todo lo que aprenda en la India lo voy a tratar de poner en práctica en Córdoba. Quiero ayudar a la gente que me ayudó".
A su papá, José, la voz se le afloja cuando desde el otro lado de la línea de teléfono lo saluda Leandro. "Me llama poco por la diferencia horaria: hay ocho horas entre un país y otro, pero igual yo me quedo despierto para esperar su llamado a cualquier hora. Lo extraño con locura. Yo soy el que más lo extraña en la casa", dice a Clarín. Pero enseguida retrocede y admite que en realidad la que más lo extraña es Carolina, de 12 años, la menor de sus hermanos.

"¿Cómo me arreglo ahora sin Leandro con la venta ambulante de artículos de limpieza? Bueno, hago lo que puedo -contesta bajito-. Salgo menos a la calle, pero conservo mi clientela. Leandro era un gran vendedor... Vendía cualquier cosa: rejillas, gamuzas, repasadores, de todo... Y los fines de semana se ponía a vender turrones en una esquina del centro, pero ese emprendimiento era solo suyo, eh... Un día se le ocurrió ponerse a vender en una esquina y le fue bien. No paró más. Igual, nunca descuidó la escuela. Siempre fue un excelente alumno. Y muy emprendedor, con iniciativa propia: hizo un curso de cerrajería, otro de electricidad... Hace unos años también hizo un curso de inglés gracias a otra beca que ganó... Todo fue con mucho esfuerzo, trabajando y estudiando", dice para que quede bien claro que está orgulloso, muy orgulloso, de su hijo.

José enviudó hace 8 años y se apuró a formar con sus hijos un bloque compacto de luchadores contra la aridez de la vida. Leandro lo sabe y lo agradece, pero se enoja con su padre cuando se entera de que dejó de ir a la estación de servicio para ver la tele los días que juega Belgrano de Córdoba, su club favorito. "Yo le digo que no se enoje, que no me rete, pero la verdad es que no me gusta ver el partido sin él. Ese era nuestro gran plan. Nos tomábamos una gaseosa y alentábamos juntos al equipo. Ahora no tiene sentido".

A un mes de su nueva vida en la India, a Leandro todavía le cuesta creer que está tan lejos de su casa. Dice que extraña la comida de su papá, a sus hermanos, a sus amigos, pero por Whatsapp se lo nota contento: "Acá todo es muy distinto, lo más difícil es comunicarme las 24 horas en inglés, pero los profesores me tienen paciencia. Enseñan con pasión y creo que voy a aprender mucho. Curso todas las mañanas de lunes a viernes y a la tarde me voy a caminar un rato por el campus, que está rodeado de montañas".
El campus pertenece a la United World College, en Pune, una megaciudad ubicada a 170 kilómetros de Bombay. "El paisaje es muy lindo, muy verde, pero el primer día que me alejé del campus y fui a conocer la ciudad me impresioné un poco -confiesa-. Hay mucha pobreza en las calles. Hay gente que la está pasando mucho peor que nosotros".

Todavía no sabe qué carrera va a seguir cuando vuelva al país. "Le gustaba periodismo deportivo, pero creo que le va a costar elegir una profesión, porque le interesan muchas cosas. Es un muchacho que todo lo que hace lo hace bien. Nunca tuvo una mirada chiquita", se agranda José desde Córdoba.

Habrá que creerle: desde una esquina de Córdoba Leandro se atrevió a mirar el mundo. (Clarín)

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