Policiales Había 5 millones de dólares

Investigan a policías por la desaparición de una millonaria suma tras un crimen

El 11 de febrero, el dueño de una agencia de turismo fue asesinado en un intento de robo. En la oficina había unos 5 millones de dólares que fueron observados en un primer momento, pero luego desaparecieron.
Al menos tres policías de alto rango de la Unidad Regional I están bajo la lupa de la Justicia por no cumplir con la custodia de las oficinas donde asesinaron al empresario Hugo Oldani el 11 de febrero y de la cual desaparecieron unos 5 millones de dólares que estaban en una caja fuerte y en un sector escondido del local ubicado en pleno centro de la ciudad de Santa Fe.

Oldani tenía 66 años y era un reconocido empresario turístico de la capital provincial. Su negocio funciona en dos locales contiguos de la galería Rivadavia, en el microcentro santafesino. Poco antes de las 18 del 11 de febrero, cuando el hombre se estaba por retirar, dos hombres y una mujer descendieron de un Toyota Corolla blanco con vidrios polarizados que quedó estacionado frente a la galería.

Según registraron las cámaras de seguridad del centro comercial, la mujer y uno de los hombres ingresaron a la agencia de turismo mientras el tercero quedó como campana. Un cuarto hombre los esperaba con el auto en marcha. Pasaron pocos segundos hasta que las mismas imágenes mostraron a los jóvenes asesinos en fuga y a Oldani tratando de seguirlos tras un forcejeo en el que el homicida efectuó un disparo calibre 9 milímetros que atravesó el abdomen del empresario matándolo.

La investigación a cargo de la fiscal Cristina Ferraro no descartó ninguna hipótesis, pero la principal teoría del hecho es que se trató de "un intento de robo con inteligencia previa" por parte de la banda.

Primer registro

En el mes transcurrido, la investigación deparó dos detenciones, la búsqueda de dos prófugos y una sorpresa que devino de dejar sin custodia policial la escena criminal y el aprovechamiento que alguien hizo de eso para llevarse del negocio, de forma ilegal, la millonaria suma de dinero.

Tras el crimen, llegaron al lugar un "coordinador de escena" junto a un fotógrafo, un perito balístico, otro de rastros y un hombre de planimetría de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que realizaron tareas fuera del local dado que la oficina de Oldani permanecía con llave y no tenían orden de la fiscal. También arribó personal de la Unidad de Homicidios y recién a las 22.30 del día del crimen, con la presencia de Ferraro, ingresaron al negocio y comenzaron a peritar cada rincón.

Todo el operativo fue grabado en un video de 54 minutos registrado con el celular de un subcomisario y frente a dos testigos que no ingresaron al comercio por pedido de la hija de Oldani. Así se realizó el primer pantallazo del lugar, sólo con la familiar del fallecido y su esposo.

En ese registro los pesquisas observaron que uno de los locales de Oldani tenía una puerta que conectaba con un espacio secreto y con cavidades. Allí, sobre estanterías se observaron muchos fajos de billetes nacionales y de dólares que, según la estimación hecha por los peritos mediante la observación de fotos y video, era cercana a los 5 millones de dólares. También se halló una caja fuerte que no se abrió por pedido de la hija de Oldani. Todo eso quedó plasmado en un acta oficial.

Tras concluir con la tarea, la fiscal ordenó que los locales donde funciona la empresa quedaran custodiados por agentes policiales. Pero esa orden, que lleva el número 1394/20, fue levantada sin justificación y sin informarle nada a la funcionaria.

La orden del jefe de la policía de la UR I era clara: "Brindar seguridad y custodiar la faja colocada en el lugar, que no ingrese persona alguna salvo el personal de Investigaciones y comunicar todas las novedades a la fiscal". Pero nada de eso ocurrió.

Clausura violada

Según trascendió, por orden del comisario Julián Nizzo, titular de la Primera Zona de Inspección, se levantó la custodia del lugar el miércoles 14 de febrero y hasta la tarde del lunes 17. Esa anomalía generó un urgente traslado de la jefa de la Agencia de Control Policial, Mariana Oliviera, para verificar la situación.

En la comisaría 1ª de la capital provincial, que tenía que hacer cumplir la orden, había quedado plasmada en el libro de actas la situación. A las 20.26 horas del día 12 de febrero, el local se quedó sin nadie que lo proteja. Por ello, Nizzo junto al jefe de la mencionada seccional, el comisario Pablo Límido; y el jefe de la Agrupación de Orden Público están bajo la lupa de la Justicia por incumplir una orden judicial.

Al saber lo ocurrido, la fiscal Ferraro pidió urgentes medidas de resguardo de la prueba en la escena criminal, pero ya era tarde. El lunes 17, cuando los peritos volvieron al lugar la puerta de la agencia les fue abierta por la hija de Oldani. Y al requisar el sitio, en los locales ya no quedaban elementos de valor, ni fajos de pesos o dólares. Todo había desaparecido. Dentro de la caja fuerte tampoco había nada importante.

En ese sentido, el miércoles 19 de febrero la fiscal pidió copias de las cámaras de seguridad de la galería. Pero nada se divulgó sobre quién, cuándo y cómo se llevó todo el dinero que se atesoraba en la agencia, alteró la escena y tal vez ocultó algo.

Dos imputados

En cuanto a la investigación del crimen, dos jóvenes fueron detenidos el fin de semana posterior al hecho por agentes de la AIC. Uno de ellos fue sindicado como el conductor del Toyota Corolla que las cámaras de seguridad situaron en el lugar del hecho esa tarde. Ese hombre, identificado como Juan Ruffino, de 25 años, se presentó un día después del crimen para denunciar que había sido contratado como remisero para hacer trámites en el centro y luego obligado a huir bajo amenazas con un arma de fuego. Sin embargo la coartada no le funcionó y lo apresaron en su casa de Arenales al 9200.

El otro detenido e imputado es Braian Nahuel Damiani, de 22 años, quien según las filmaciones actuó como "campana" en el ataque y fue apresado el 17 de febrero mientras asistía a una fiesta de carnaval en el barrio Guadalupe Oeste.

Por ahora está prófuga la pareja que entró al local de Oldani, que forcejeó con el empresario y que le efectuó el tiro mortal en el abdomen. En su búsqueda se hicieron tres allanamientos de los cuales uno fue positivo. En una casa del barrio privado Los Molinos se secuestró un arma de fuego que sería la homicida. (La Capital)

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