Policiales Era liderado por un entrerriano

Surgen nuevas revelaciones sobre el caso de instigación masiva al suicidio

Los investigadores revelaron que Instagram y Google aportaron datos que permitieron geolocalizar al adolescente entrerriano que lideraba el grupo internacional que instaba a otros a cometer suicidio.
La investigación sobre el plan urdido por un grupo de adolescentes ?uno de ellos residente en la localidad de San José, departamento Colón? para cometer un suicidio masivo sigue aportando novedades.

Las redes sociales son un elemento vital en la investigación que lleva la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci): los adolescentes se conocían a través de juegos en red; interactuaban en Instagram, Google y WhatsApp; y a partir de una denuncia y del análisis de esas herramientas la Policía logró desbaratar un plan de autoeliminación que pensaban ejecutar, al menos cinco, jóvenes.

El plan quedó desbaratado después de una investigación de detectives de la División Delitos Cibernéticos contra la Niñez y la Adolescencia de la Policía Federal y la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), a cargo de Horacio Azzolin.

Pero la trama se descubrió a partir de la denuncia radicada por la madre de una chica de 15 años que vive en la ciudad de Rentaría, en San Sebastián. La mujer se presentó ante la Ertzaintza -como se llama la Policía del País Vasco-, aportó capturas de pantalla de mensajes que le llamaron la atención en el teléfono de su hija y se determinó que la chica se comunicaba con un contacto en la Argentina.

Según fuentes de la investigación, citadas por el diario La Nación, "los mensajes daban cuenta de un grupo de chicos medio depresivos; adolescentes que se autoflagelaban y se habían conocido por medio de un juego en red".
El suicidio colectivo se concretaría el 17 de agosto, el impulsor de eso era el adolescente entrerriano y la fecha estaba relacionada con el aniversario de la muerte de una amiga del joven, se indicó.

Lo que todavía no se pudo determinar es el modo en que se concretaría: en la habitación del joven entrerriano se hallaron varios cuchillos, cutters y gasas impregnadas de sangre; pero en los mensajes recolectados por los peritos informáticos también se hablaba de consumir clonazepam.

El 11 de agosto pasado, una brigada policial allanó una casa ubicada a la vera de la ruta que une las localidades de San José y Colón, donde vivía el joven de 17 años, junto con su madre, y eso terminó de desbaratar el plan.

Tras ese allanamiento, la justicia provincial dispuso instrumentar los mecanismos de contención del menor, su asistencia por un equipo integrado por psicólogos y psiquiatras y, al mismo tiempo, investigar los contactos en las redes sociales y el análisis de las dos computadoras existentes en el domicilio.

El joven entrerriano está sindicado como el organizador del plan, se hacía llamar "Tutor" en su perfil de Instagram, donde tenía unos 1.500 seguidores y es quien invitó a la adolescente española a sumarse al grupo.

Según fuentes de la Policía Federal, una vez que ya habían iniciado los contactos por medio de Instagram también se comunicaban por chats de WhatsApp.
Los investigadores argentinos destacaron además que contaron con una rápida colaboración de los responsables de Instagram y Google para poder localizar desde dónde se enviaban los mensajes: "Se pudo geolocalizar que los mensajes salían de computadoras con IP en la ciudad de Colón y desde la localidad de San José, pero al principio se hizo difícil obtener la dirección exacta porque la persona que se identificaba como 'Tutor' usaba redes de wi-fi de lugares públicos y comercios", se indicó. Las empresas que manejan las redes sociales respondieron en 72 horas al pedido de la justicia.

El fiscal Azzolín, que tiene a su cargo la causa, destacó que "este caso fue muy importante porque puso a prueba nuestros sistemas de investigación cuando se trata de causas en que hay riesgo de vida; y demostró la validez de las redes de cooperación que tenemos con fiscalías de otros países".

Instigación
El hecho está siendo investigado por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), a cargo de Horacio Azzolin, porque se trata de una instigación al suicidio vía internet, un delito que está regulado por el Código Penal y prevé penas de uno a cuatro años de prisión para "el que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado", es decir, para que haya delito es necesario que el suicidio se concrete o de una tentativa. En principio esa es la figura por la que debería responder el joven entrerriano.

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