Paraná Sin soluciones

Fueron despedidos y aún no tienen respuestas sobre la indemnización

Se trata de empleados que fueron despedidos de la estación de servicio Esso de calles Buenos Aires y Cervantes, como así también quienes trabajaban en el Hotel Alvear. Además, contaron cómo viven después de esa situación.
Entre las 8.127 personas que, según datos oficiales, perdieron sus empleos en Entre Ríos en el último año y medio, se encuentran Sabrina Romero y Daniel Ferro. Ella trabajaba en el shop de la estación de servicio Esso de Buenos Aires y Cervantes, en Paraná, desde hace cuatro años. Entraba un lunes a las 8, pero dos horas antes las compañeras del turno anterior le avisaron que la estaba todo vacío. La estación había cerrado. Él hacía 23 años que trabajaba en mantenimiento en el Gran Hotel Alvear, hasta que una mañana llegó a trabajar y se encontró con una reja y un candado. El hotel había cerrado.

A varias semanas de esas jornadas que les cambiaron la vida, ambos dialogaron con EL DIARIO sobre el impacto que produce perder el trabajo de un día para el otro y, más allá de lo económico, lo que duele aceptar el desempleo en carne propia, después de la vorágine inicial de protestas, trámites y abogados.

Vacío

Sabrina Romero tiene 34 años, tonada cordobesa y un embarazo de ocho meses. El lunes 7 de agosto tenía que entrar a las 8 a la Esso de Cervantes y Buenos Aires, donde trabajaba en el shop desde 2012, pero el celular sonó antes que el despertador. Eran sus compañeras del turno anterior que le avisaban que la estación estaba cerrada y vacía. "Habían sacado todo a la noche. Hasta la mercadería", recuerda nerviosa ante EL DIARIO.

"Yo no podía creer que fuera cierto. Me vestí rápido y salí corriendo para allá. Cuando llegué, estaban mis compañeros, los medios y el Ministerio de Trabajo labrando actas. Un encargado nos esperaba con copias de los telegramas de despido que habían mandado el viernes a los nueve empleados. Más tarde nos llegaron a nuestras casas", rememora.

Sabrina es oriunda de Cosquín. Comenzó a trabajar hace 10 años en la empresa Servicios del Lago, propietaria de dos estaciones en Carlos Paz, una en Santa Fe y, hasta hace poco más de un mes, de la Esso de Paraná. Llegó a la empresa después de trabajar tres años en una colonia de vacaciones del Banco Provincia, en la ciudad de Tanti. Entró como empleada del shop, pero pasó por todos los puestos: fue playera, cajera y llegó a encargada.

En 2012 le ofrecieron el traslado a Paraná. Los encargados de la estación local eran de Córdoba y querían estar cerca de sus familias. Ella era soltera y no tenía hijos, así que decidió aceptar la propuesta. Durante estos años, trabajó en el shop de la estación, se enamoró, formó pareja y está esperando una nena.

"Fue muy duro el despido, más estando embarazada. Era algo que un poco nos veíamos venir porque ya ni combustible había, pero nos imaginamos que nos iban a dar respuestas y que tendríamos trabajo al menos hasta octubre, mes en el que a los dueños de la estación se les vencía el contrato con Axion Energy", explica.

Crisis

La crisis de la estación se remonta a septiembre de 2012, cuando murió en un accidente vial Víctor Hugo Zuchinni, dueño de la empresa Servicios del Lago. Zuchinni era piloto de rally y se lo conocía en Córdoba por haberse desempeñado durante años como navegante de Carlos Menem Junior.

Sin experiencia, su esposa quedó a cargo de los negocios. Gerencias ineficientes, irregularidades y, en los últimos tiempos, la inflación y la baja del consumo hicieron el resto. La estación de Paraná era la única con predio alquilado y esa condición fue la que definió el cierre. Las de Carlos Paz y Santa Fe siguen funcionando.

"Más allá de la situación crítica que estamos viviendo, porque en todos lados bajaron las ventas y aumentaron los precios, lo que veía a diario en mi trabajo, sobre todo en relación a los proveedores, el shop funcionaba bien. Lo que se hizo fue un vaciamiento programado que comenzó en diciembre, cuando se redujo el envío de combustible", razona Sabrina Romero.

En enero de 2017 comenzaron los despidos de personal, pero como no fueron masivos no tomaron estado público. Primero echaron a una empleada del shop, después a un playero, luego a una administrativa y, finalmente, a dos empleados que se habían casado y recibieron el telegrama al regreso de la luna de miel. En las estaciones de Santa Fe y de Carlos Paz también se redujo el personal.

Para el momento del cierre, hacía 27 días seguidos que no había combustible en la estación de Paraná. Los empleados habían comenzado a pedir respuestas y para ese lunes en que encontraron todo cerrado tenían programada una visita a un abogado en busca de asesoramiento. Les debían el sueldo de julio y el aguinaldo.

"Trabajo desde los 13 años y nunca en la vida me había pasado algo así. Jamás me despidieron y nunca me imaginé que me iban a echar estando embarazada. Es realmente muy feo. Además, no puedo salir con la panza a buscar trabajo. La sensación es horrible. Hasta el día de hoy me cuesta mucho", revela la mujer, que en la semana del cierre empezó con contracciones, en medio de un periplo angustiante de consultas a abogados y trámites en el Ministerio de Trabajo, en Anses y en AFIP.

El esposo de Sabrina trabaja en un comercio como encargado y tiene "un sueldo medianamente bueno", pero se nota la falta de los 15.000 pesos que ella aportaba al hogar, sobre todo a la hora de pagar el alquiler y de comprar las cosas para la bebé en camino.

"Nos pagaron el sueldo de julio y el aguinaldo, pero de la indemnización no hay noticias. En diciembre se nos vence el contrato de alquiler y no sabemos qué vamos a hacer. Yo sé hacer de todo. Fui mucama y hasta repartí diarios. En Córdoba, por el turismo, aprendés a trabajar de lo que sea. Después de que nazca la nena voy a salir a buscar, pero no sé como estará dentro de algunos meses la situación del país", se preocupa Sabrina.

Cuenta que sus compañeras de la estación repartieron entre 40 y 50 currículums y no lograron más de cinco entrevistas. Ninguna consiguió trabajo todavía. A Sabrina la tiene mal la situación de una de las chicas, que está sola con una nena. "Decí que los que le alquilan son gente buena y, como tienen muchas propiedades, le dijeron que no se haga problema, que la aguantan con el alquiler hasta que consiga algo", narra.

Cerrado

Daniel Ferro tiene 47 años y trabajó durante 23 años como encargado de mantenimiento en el Gran Hotel Alvear, hasta la mañana del 28 de mayo. Ese día llegó a las 6 y, como siempre, fue al ingreso de la cochera, sobre calle La Paz. "Cada vez que lo cuento no me salen las palabras", se angustia, al conversar con este medio. Lo que trata de relatar es que se encontró con el portón cerrado "con un candado gigante", todas las luces apagadas y un guardia de seguridad que le explicó que la empresa había cambiado de dueños y que tenía órdenes de no dejar entrar a los empleados.

Detrás de él llegó un conserje, que todos los días iba a trabajar desde Cerrito. Después una de las mucamas. El frente sobre la peatonal estaba cerrado, con los vidrios cubiertos con papeles. "Ahí empezó el calvario", recuerda Ferro. "Nos debían dos meses de sueldo, ya veníamos mal. Lo primero que pensé es cómo decirle a mi señora que habían cerrado el hotel, que yo no tenía más trabajo, si el día anterior había estado todo normal", confía.

Ferro había comenzado a trabajar en un pujante hotel Alvear a mediados de los '90. Venía de estar en una empresa de venta mayorista y andaba buscando empleo. Un día pasó por la parte de la cochera y vio que estaban haciendo la instalación de gas para la caldera. Se ofreció y empezó a trabajar.

"Fui quedando. Primero estuve un año en negro y después me pusieron en blanco, hasta que quedé a cargo del mantenimiento yo a la mañana y un compañero por la tarde. Somos cuatro del grupo de los más viejos", cuenta.

Uno de los muchachos "más nuevos" es el que fue desalojado y se mudó al hotel con su mujer y su bebé. "Sigue ahí y tiene una causa penal por estar intrusado", indica Ferro, al tiempo que menciona que las chicas que se desempeñaban como mucamas "están mal, trabajando en casas de familia por hora, les pagan mal, por ahí las llaman por ahí no".

Los de su camada, acostumbrados a los problemas de pago de los últimos años en el hotel, años atrás tuvieron que buscar trabajos complementarios. En su caso, consiguió en una inmobiliaria, para arreglar los departamentos cuando se van los inquilinos. "Ese trabajo me salvó. Y ahora conseguí en otra inmobiliaria más así que estoy saliendo a flote. Mi compañero de la tarde trabajaba en refrigeración y le está metiendo con eso", explica.

Ferro cobraba unos 14.000 pesos por mes en el hotel. Su esposa no trabaja porque padece artritis y tiene problemas de movilidad, sobre todo en las manos. "Ahora está tramitando una pensión por discapacidad. Era algo que nunca habíamos hecho, pero ahora no nos queda otra. Fue muy jodido ponerle el pecho a esto. Al principio se lo oculté a mis hijas, tuvimos que ajustarnos y achicar todos los gastos. Una de las nenas me dijo que si yo no podía pagarle más dibujo, que a ella le encanta, ella dejaba. Me partió el alma", revive.

Los trabajadores llevan adelante un reclamo con una abogada, pero hasta ahora no consiguieron siquiera que les paguen los sueldos adeudados.

Mucho menos alguna indemnización. "Está todo presentado y supongo que terminaremos en un juicio. Dios quiera que cobremos, pero esto va para largo", reconoce.

Para Cambiemos, crece el empleo

Luego de reunirse con el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, Atilio Benedetti, candidato a diputado nacional por Cambiemos, informó: "Hay un crecimiento entre el empleo público y privado y, si bien el empleo público hubo un incremento en lo que refiere a provincias y municipios, hay un avance sustantivo en el empleo privado, en donde se refleja un crecimiento sostenido".

Benedetti subrayó en un comunicado de prensa que "desde la gestión de Mauricio Macri observan con optimismo las cifras de generación de empleo, en tanto se percibe una tendencia sostenida y creciente". Según indicó el candidato, que integra el directorio del Banco Nación, desde junio de 2016 al mismo mes de este año se produjo "un recupero de 186.400 puestos de trabajos"

Junto a Triaca, analizaron políticas para aumentar el empleo formal y Benedetti informó que varias empresas entrerrianas gestionan su ingreso al programa de Recuperación Productiva (Repro), mediante el cual el Estado nacional brinda una suma mensual para afrontar el pago de sueldos y sostener los puestos de trabajo.

Más de 8.000 empleos perdidos

Números distintos a los de Triaca y Benedetti maneja el gobierno provincial. El 7 de agosto, en coincidencia con la conmemoración de San Cayetano, el secretario de Trabajo, Oscar Balla, reveló que en el último año y medio se perdieron en Entre Ríos 8.127 empleos.

"La situación es muy preocupante, porque desde principios de 2016 se perdieron en la provincia 8.127 puestos de trabajo en el sector privado, y no se observa aún ninguna recuperación", manifestó el funcionario, en base a cifras oficiales.

El sector más afectado, según Balla, es el de la construcción, con unos 2.000 trabajadores menos. Pero el ajuste también se registra en el comercio, el sector hotelero y el turismo. (EL DIARIO)

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