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Perú: La juventud salió a la calle e impidió que la oposición tomara el poder

Perú amaneció sin presidente, envuelto en una grave crisis política y a la espera de una crucial sesión en el Congreso. "Se metieron con la generación equivocada" fue el grito de la juventud que impidió que la oposición tomara el poder.
La juventud peruana salió a tomar las calles para repudiar la corrupción, defender la democracia, rechazar la imposición de un gobierno que nadie votó y plantarse frente a una clase política totalmente desprestigiada.

Así, con las plazas tomadas a costa de duras represiones que incluyeron la muerte de dos manifestantes, jóvenes y adolescentes protagonizaron una lucha que, en menos de una semana, impidió que Manuel Merino se quedara en la Presidencia después de haber promovido la destitución de Martín Vizcarra, en un proceso que parte de la ciudadanía asemejó más a un golpe parlamentario.

"Se metieron con la generación equivocada", advirtieron las y los jóvenes en mantas, en pintas en las paredes, en consignas y en videos en las redes sociales en los que sobresalían sus rostros todavía aniñados. Ya son conocidos, también, como la generación del Bicentenario, porque dentro de tres años Perú celebrará los primeros dos siglos de su Independencia.

La conmemoración parece muy lejana, sobre todo hoy que Perú amaneció sin presidente, después de que el Congreso rechazara el interinato de la legisladora Rocío Silva Santisteban y de que el país siga a la espera de que los parlamentarios decidan quién gobernará el país hasta que se realicen las elecciones generales previstas para abril. O si adelantará los comicios.

En todo ese proceso, la juventud jugará un papel central porque, al igual que ocurrió en 2018 con la nueva generación de feministas en Argentina que militaron en masa la legalización del aborto, o en 2019 con los estudiantes en Chile que repudiaron el alza del boleto del metro, peruanos que rondan los 20 años de edad ya advirtieron que su incursión en la protesta social no será algo pasajero.

Hartazgo
"Tocaron a quienes no debían tocar, golpearon a quienes no debían golpear, se metieron con la generación equivocada, una generación cansada de abusos. Una generación en la que ninguno quería hablar de política. Ante tanto maltrato, hoy nos sumamos a la voz de protesta. Muchos marchando en las calles, otros desde las redes sociales", señalan algunos de esos jóvenes en uno de los videos que más se viralizó en redes sociales.

"Varios decidieron meterse en la política. Hoy todo cambió. Les perdimos el miedo. Nos cansamos de lo mismo. Nos cansamos del gran abuso, de tener que soportar intereses propios de un parlamento asqueroso. Esta generación ya no le tiene miedo a nada. Estamos haciendo historia, no aceptamos a los usurpadores. Merino: lárguese a su casa", añadieron.

También explicaron que, ahora que se encontraron y se unieron, se defenderán de los corruptos, de sus normas y leyes abusivas e injustas.

"Hoy seguiremos luchando por lo que creemos justo, como buenos peruanos que somos. Se metieron con las generaciones equivocadas. Merino no es mi presidente", señalaron en un mensaje que se convirtió en uno de los discursos fundacionales de esta lucha que sorprendió por su masividad, ya que desde el lunes pasado que el Congreso destituyó a Vizcarra, en todo el país se realizaron manifestaciones multitudinarias que tuvieron su epicentro en Lima.

Las marchas, que a diario subieron de intensidad y demostraron que la permanencia de Merino en el gobierno pendía de un hilo, se intensificación el sábado, al confirmarse que Inti Sotelo, de 24 años, y Jack Pintado, de 22, habían sido asesinados por policías durante las protestas que fueron reprimidas en una de las jornadas más violentas que ha padecido el país en las últimas décadas.

Inti y Jack se convirtieron así en mártires de esta nueva generación que exige la renovación de la clase política peruana.

También están las decenas de heridos, entre ellos varios periodistas, los manifestantes detenidos de manera arbitraria y los desaparecidos cuyo paradero todavía se desconoce.La renuncia
Merino, un político conservador de 59 años, fue electo como presidente del Congreso en marzo de este año. Desde entonces hizo todo lo posible para expulsar del gobierno a Vizcarra, el vicepresidente que en marzo de 2018 tuvo que asumir la Presidencia al sustituir a Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció acosado por la investigación de sus vínculos con la constructora brasileña Odebrecht y que develó una de las mayores tramas de corrupción en América Latina.

La presión de los congresistas opositores a Vizcarra fue permanente. Por eso, en medio de una disputa por el proceso de selección de jueces postulados al Tribunal Constitucional, y gracias a que contaba con altos niveles de respaldo popular, el año pasado el presidente disolvió al Congreso y convocó a elecciones parlamentarias, que se llevaron a cabo en enero.

El plan para retomar la institucionalidad democrática establecía que los 130 congresistas electos sólo ocuparían su cargo durante año y medio, ya que está previsto que en abril del 2021 se lleven a cabo los comicios generales en los que los peruanos elegirían presidente, vicepresidente y un poder legislativo que, ahora sí, ejercería por un periodo de cinco años.

Pero desde que Merino comenzó a presidir el Congreso, promovió en varias ocasiones la "vacancia" de la Presidencia, es decir, la destitución de Vizcarra, por supuestos actos de corrupción. Y lo logró finalmente el lunes pasado. Al día siguiente, él mismo asumió como presidente del país en medio de múltiples denuncias por las anomalías que habían rodeado el proceso que sumergió a Perú en una grave crisis.

El nuevo e inesperado presidente designó de inmediato a un gabinete de ultraderecha y ordenó la represión de las protestas que estallaron en todo el país.

Su gobierno resistió apenas cinco días, porque el sábado por la noche, después de los homicidios de Inti y Jack, 13 de los 18 ministros que había nombrado, renunciaron. El domingo al mediodía, Merino ya no tuvo más margen para quedarse en el cargo y también dimitió.

Conspiración
Merino se fue, pero con un proceso penal en su contra por violaciones de derechos humanos.

Homicidio calificado, abuso de autoridad y lesiones son algunos los crímenes denunciados por organizaciones de derechos humanos ante la fiscal general de Perú, Zoraida Ávalos, y que incluyen al primer ministro, Antero Florez Áraoz, al ministro del Interior, Gastón Rodríguez, al director general de la Policía Nacional, Orlando Velasco, y al jefe de la región policial de Lima, Jorge Cayas.

"Hemos sido testigos de lamentables hechos que han enlutado, hasta el momento, a dos familias peruanas y que mantienen en zozobra aun a otras, por el desconocimiento del paradero de sus familiares. Frente a ello, la Fiscalía de la Nación expresa su rotundo rechazo. Puedo asegurarles que esas muertes no quedarán impunes", prometió la fiscal.

Otros organismos como Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Grupo de Puebla y la Defensoría del Pueblo de Perú también ya condenaron las represiones y exigieron una investigación para castigar a los culpables de los asesinatos de los dos jóvenes y de las agresiones a los manifestantes y a los periodistas.

La situación de Merino se agrava porque este lunes el diario La República publicó una investigación sobre las negociaciones que llevaron a la destitución de Vizcarra y alude una conspiración de los congresistas.

"Si algo contribuyó al aumento del número de votos a favor de la vacancia fue la referencia que hizo Vizcarra de los 68 congresistas con investigaciones fiscales en curso... Entonces, José Luna Morales metió miedo. Dijo que el objetivo del Gobierno de Vizcarra era meter presos a todos. Que eso haría si no era vacado", afirmó uno de los principales diarios del país, lo que implica que, en realidad, lo que no querían estos parlamentarios era ser investigados.

Además, aseguró que Merino garantizó que quienes votaran a favor de la destitución del presidente serían beneficiados en el reparto de la designación de jefes de los organismos públicos encargados de millonarias obras públicas y en la inclusión en el presupuesto de proyectos de infraestructura.

Es decir, prebendas que nada tenían que ver con la lucha contra la corrupción que enarbolaron para interrumpir el mandato de Vizcarra y que desató el estallido social. (RT)

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