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Renunció el jefe de los científicos de la UE y criticó el manejo de la pandemia

Mauro Ferrari había propuesto un programa para asignar grandes recursos a los mejores expertos, pero las autoridades lo rechazaron por unanimidad. En el continente hay más de 55 mil muertos.
El presidente del Consejo Europeo de Investigación (ERC), Mauro Ferrari, renunció a su cargo al ser rechazado su plan de crear un programa científico a gran escala para combatir la pandemia de coronavirus, que ya se ha cobrado más de 55 mil vidas en el Viejo Continente.

Ferrari, experto en nanomedicina que asumió su mandato de cuatro años el pasado 1 de enero, envió su carta de renuncia a la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, según reporto el Financial Times. Por su parte, el ERC rechazó los argumentos expuestos por Ferrari.

En un comunicado al periódico, el italoamericano expresó estar "extremadamente decepcionado" con la respuesta comunitaria a la pandemia y con la propia Unión Europea (UE), aunque sigue apoyando "los ideales de colaboración internacional".

Según explicó Ferrari, al ver la magnitud de la COVID-19, propuso poner en marcha un programa especial que ofreciera recursos a los mejores científicos del mundo para combatir la enfermedad, con vacunas, medicinas y herramientas de diagnóstico, a fin de reemplazar las "a menudo improvisadas intuiciones de los líderes políticos".

Sin embargo, sus propuestas fueron rechazadas de forma unánime por el Consejo Científico, el órgano rector del ERC, con el argumento de que sus competencias solo le permiten financiar proyectos propuestos por científicos "de abajo a arriba" y no macroprogramas "de arriba a abajo" con objetivos impuestos por los políticos comunitarios.

Ferrari respondió entonces, según dice, que "no era el momento de que la gobernanza científica se preocupara demasiado por la sutileza de las diferencias entre investigación de abajo a arriba o de arriba a abajo".

De acuerdo con Ferrari, posteriormente Von der Leyen le pidió su opinión y él le presentó un plan al que ella aportó una serie de "directrices", lo que causó una "tormenta política interna".

"La propuesta se pasó entre diferentes capas de la administración de la Comisión Europea, donde creo que se desintegró por impacto", declara.

El científico, que piensa impulsar desde Estados Unidos una iniciativa internacional de investigación del nuevo virus, lamentó "la completa falta de coordinación entre las políticas de salud de los Estados miembros, la oposición recurrente a iniciativas de apoyo financiero cohesivas y los persistentes cierres unilaterales de fronteras" en la UE.
Severa repuesta
En respuesta, el Consejo Científico del ERC emitió un duro comunicado en el que señalaron que Ferrari mostró una "completa falta de aprecio por la razón de ser del ERC", así como una "falta de compromiso" y aseguraron que se involucró en tareas externas que consumían gran parte de su tiempo.

También, dejaron entender que los argumentos del científico son falsos. "Lamentamos el comunicado del profesor Ferrari, que en el mejor de los casos es económico con la verdad", añadieron.

A su vez, un portavoz de la CE expresó por su parte agradecimiento por la labor de Ferrari y lamentó su dimisión "tan pronto en su mandato", según recoge el diario. El vocero indicó también que al menos 50 proyectos en curso o ya completados financiados por el ERC contribuyen a la respuesta a la pandemia, junto con financiación adicional para 18 proyectos de investigación y desarrollo de productos y una posible vacuna investigada por la empresa alemana CureVac.

Según el diario, que cita fuentes comunitarias, algunos miembros del Consejo Científico no vieron bien que el ERC se centrara en la respuesta a corto plazo a la pandemia, pues consideraron que otras estructuras comunitarias pueden asumir mejor esa tarea, y la CE trató de mediar en la situación.

Fundada en 2007 para financiar a los mejores científicos de la UE, el ERC se ha convertido en una de las agencias más prestigiosas del mundo, con un presupuesto anual de unos 2.000 millones de euros, apunta el FT.
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