Internacionales El 1º de octubre

Cataluña desafía a España: hará referéndum sobre su independencia

El Gobierno catalán convocó a un referéndum para decidir sobre la independencia de la región nororiental de España el 1º de octubre. La medida abre una grave crisis con el Estado central, que ve inconstitucional la consulta.
El gobierno catalán aprobó la iniciativa en medio de un escándalo. Durante la sesión hubo reproches y gritos antes de dar verde a la medida.

Antiguo símbolo de la represión de la monarquía española, el palacio que alberga el parlamento de Cataluña fue este miércoles escenario de una caótica sesión, al término de la cual se adoptó una ley para cambiar la historia de esta región española.

Entre las gruesas paredes del antiguo recinto militar, construido por el rey español Felipe V para controlar la ciudad que se había rebelado contra él en la Guerra de Sucesión (1701-1715), los independentistas aprobaron una ley para convocar un referéndum de autodeterminación el 1 de octubre tras una maratoniana sesión.

Reproches, abucheos y encendidos debates marcaron la jornada, calificada como histórica por el separatismo y de "vergüenza democrática" por el Gobierno español de Mariano Rajoy, que pidió al Tribunal Constitucional anular estas decisiones.

"Es la sesión más dura que recuerdo", señalaba un empleado de la cámara con más de una década de experiencia sobre el ambiente en la sala de sesiones, clausurada durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), marcada por la represión hacia Cataluña.

"Entra dentro de lo previsto. Esto es como una escalada. Estamos en el último campamento antes de subir al Everest, la tensión aumenta y cada vez hay menos oxígeno", explicó el exdiputado ecologista e independentista David Companyon en la zona de invitados.

En la agenda figuraba como un pleno ordinario. Pero los numerosos canales televisivos y radios instalados en los pasillos, la elevada afluencia de invitados y la tensión que se respiraba en el ambiente denotaban lo contrario.

Al inicio del debate, en un silencio sepulcral, la coalición de gobierno reclamó alterar el orden del pleno para votar esta ley, concediendo sólo dos horas a la oposición para presentar enmiendas.

La oposición se amotinó --"es un atropello a los diputados", "nos pisotean los derechos"-- y a través de varios recursos y artimañas legales consiguió detener en varias ocasiones la sesión.

"Es vergonzoso", decía airado un diputado tras una de las muchas reuniones con los dirigentes independentistas de la cámara.

"Lo van a aprobar porque son mayoría, pero no servirá de nada, el Estado lo suspenderá", añadía otra.

En el pleno, suspendido en varias ocasiones, la tensión era evidente: "Vamos a votar, vamos a votar" gritaba la presidenta del parlamento, Carme Forcadell, ante las múltiples interrupciones y el griterío de la oposición.

La líder de la oposición Inés Arrimadas se llevaba las manos a la cabeza, diputados le pedían a gritos a Forcadell el uso de la palabra, comentarios como "qué inquisición", recriminaciones cruzadas entre pasillos.

"Esperpéntico", resumía la diputada conservadora Andrea Levy, del mismo partido que Rajoy. "Para ser un día que para los independentistas tenía que ser histórico, han creado un buen caos".

"Es el proceso más antidemocrático de las últimas décadas", lamentaba Nuria Suárez, una activista de 40 años.

"Con un referéndum ilegal y sin mínimo de participación quieren declarar la independencia en 48 horas, algo que nos afectará a toda la sociedad y las generaciones futuras", aseveró.

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