Espectáculos Corrientes

El chamamé de luto: Murió el reconocido acordeonista Roque González

Fue acordeonista del maestro Mario del Tránsito Cocomarola y el día de su muerte, acongojado por la súbita desaparición de su compañero y amigo, prometió no volver a ejecutar el instrumento que tantas satisfacciones le había brindado.
El chamamé se viste de luto en estos momentos ante la partida del acordeonista Roque González. Falleció ayer a la noche, a los 86 años, después de sufrir una insuficiencia respiratoria.

Nació en el paraje Paso Martínez, en el departamento de San Luis del Palmar, en la provincia de Corrientes, el 20 de julio de 1934. Sus primeros pasos en la música fueron con la guitarra, para luego ejecutar el acordeón, instrumento que lo identificaría de por vida, ya que proviene de una familia de músicos aficionados, tanto su padre como hermanos ejecutaban el instrumento.

El historiador Juan Pedro Zubieta recolectó la historia del acordeonista publicando su libro "Así es mi chamamé" en septiembre de 2014. En ella hace un repaso profundo sobre su actividad artística, contando anécdotas de primera mano. "Estamos con una tristeza enorme, era un hombre grande, nos había dado un par de sustos, es como de la familia, estamos ante la pérdida de un hombre extraordinario en muchos aspectos, realmente un verdadero ejemplo de chamamé, por su sencillez, por su correntinidad, era el chamamé en muchos sentidos de la palabra", afirmó al diario El Litoral.

Coquimarola también consternado con la noticia nos comentó: "Con Roque teníamos una vida en común, era como un padre porque compartimos muchas cosas, él con mi papá y después con nosotros. Inclusive, hace unos años vino a grabar un disco conmigo, estamos muy consternados", señaló.

Fermín Ybarra, historiador y difusor chamamecero comentó: "En 1982 en un homenaje a don Tránsito Cocomarola en el Teatro Vera, lo convencimos de que tocara con sus excompañeros, porque él no quería hacerlo, le hablamos y subió al escenario con Cáceres, Almeida, Ireneo Ramírez, Juan Ayala y su contrabajo, Roque con su acordeón, sin bandoneón. Isidro Luciano Prado hizo una silueta de madera con unas manos salientes y ahí pusimos el bandoneón de Coco. Con el "Taita" grabó 43 temas de su autoría entre los que se destacan "Siete árboles", "Marejada", "Las parejas", "La apuesta" ,"La barranca", entre tantos otros y en 18 años ininterrumpidos compusieron con el "Taita" seis temas como "El picador" y "Florito Quinteros".

Santiago Ávalos indicó: "Lo recuerdo con mucho cariño, por sus anécdotas, por su sabiduría, inclusive vividas con Cocomarola. Se nos fue un pilar de la música correntina y más aún de todos los que somos acordeonistas".

La escritora y periodista cultural Moni Munilla lo visitó en enero del año 2006 para entrevistarlo, comentando los pormenores de su faceta en el chamamé. También lo hizo Paulo Ferreyra para "Ñee Porá", que nos dijo: "La última vez que lo visité fue con un fotógrafo, no publiqué esa entrevista. El aporte sonoro que hizo Roque es muy importante, mucha gente todavía no tomó dimensión, sus temas son carta de presentación para el chamamé. Lo recuerdo como una persona muy amable, estoy muy triste".

"Uno se pone triste por la partida, pero somos agradecidos a los que nos gusta esta música, porque embelleció nuestra chamamé, vivió toda su vida tranquilo como quiso, y dejó sus obras", expresó Néstor Barrios.

Su alumno César Frette manifestó sentir "mucha tristeza. He compartido tantas cosas con él, enseñanzas de vida que me brindó desinteresadamente. Fue mi pilar fundamental en la música, traté de seguir sus consejos, fue un espejo para mirarme. Lo vamos a recordar por mucho agradecimiento por lo que brindó a la cultura, ha sido mi gran maestro en la música y en la vida".

Roque Librado González además de estar 18 años con Tránsito Cocomarola, también grabó con otros intérpretes como Los Hermanos Barrios, Cáceres-Almeida, Roberto Galarza, Ofelia Suárez, Coquimarola, Julián Zini, por citar algunos.

Su registro de Sadaic sobrepasa más de 70 títulos y compuso con varios artistas, como Alfredo Almeida, Juan Sena, Antonio Niz, Ireneo Ramírez, Manuel Zbinden, Pedro Pablo Gomez, entre otros. Sus obras son inoxidables que se seguirán ejecutando con el paso del tiempo.

Desde el año 1952 ya arreglaba acordeones, oficio que lo convirtió en luthier con el paso del tiempo, además de ser el creador del "Registro González", accionando un botón del teclado salían dos voces.
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