Espectáculos

Luis Miguel selló su exitosa gira en Argentina

A los 48 años, el Rey Sol cerró sus presentaciones en la Argentina con dos shows impresionantes en el Campo Argentino de Polo. Más 85 mil personas lo acompañaron.
En el lugar ideal, con un clima perfecto, El Sol vuelve a brillar por una noche más bajo el cielo estrellado de Buenos Aires. Porque Luis Miguel acaba de aparecer sobre el escenario del Campo Argentino de Polo pasadas las 21:30 para irradiar toda su luz ante más de 40.000 mil espectadores eufóricos y ansiosos por disfrutar cada instante de la tercera y última función de su gira "¡México por siempre!". No saben cuándo podrán volver a verlo por estas latitudes, luego de que se haya retirado este sábado.

El artista mexicano, que supo convertir su pasado trágico y exitoso en la popular biopic Luis Miguel, la serie que le concedió una nueva oportunidad en la vida para triunfar, refleja con una amplia sonrisa -que contrasta con su tez naranja brillante- la felicidad que vive frente a la masiva bienvenida de su público argentino. Antes de comenzar a cantar, se toma unos instantes para hacerse ver y apreciar la magnitud del clímax que se acaba de generar al grito "Luismi".

Con imponentes edificios en torno al estadio como testigos, respaldado por tres pantallas gigantes que registran todo lo que ocurre durante el show y acompañado por nueve músicos y tres coristas, Luis Miguel abre el repertorio con la pegadiza canción "Si te vas". Su impoluto traje negro con camisa blanca, que lució también hace cinco días en el concierto en la ciudad de Córdoba y este viernes, en este mismo lugar, no le impide hacer provocativos pasos de baile. Ya entrado en calor con una serie de meneos, continúa moviéndose con "Tu, Sólo Tu" y "Amor, Amor, Amor". Luego aminora el ritmo con "Devuélveme el amor".

La perfección de la puesta en escena sólo es interrumpida por las pausas silenciosas que se suceden entre las canciones, que aplacan de a ratos el fervor de los fanáticos que le gritan "se escucha bien". El artista percibe problemas de sonido, que indica a sus técnicos al golpear el micrófono, como le ha a ocurrido también en la presentación del viernes en Buenos Aires. Pero, el público continúa alentándolo y brindándole toda la comprensión. Para la centena de personas que se quedaron fuera del estadio y siguen el show desde el Boulevard de la Avenida Libertador, la técnica no es un problema, ya que la música se escucha a cuadras de distancia.

Con gestos que aclaman palmas y cortas interacciones que hace con la mirada dirigida a las personas de las primeras filas, Luis Miguel canta "Suave", una de sus canciones más exitosas de los años '90. Todo el público presente la recuerda o la conoce, pero hay una persona en especial que registra ese momento con su celular. Es la conductora y periodista Mariana Fabbiani que, acompañada de su familia en el sector vip, rememora las grabaciones del videoclip de esa canción que protagonizó con la estrella azteca en México.

En las pantallas asoman alternadamente los rostros de niñas y niños, adolescentes, señoras y señores y más mujeres que saludan al reconocerse en vivo. El artista se muestra afectuoso con las dedicaciones de amor que recibe desde las butacas y el campo, pero nada lo desconcentra para continuar con la serie de canciones melódicas que le demanda la mayor afinación de todo el repertorio.

"Por debajo de la mesa", "No se Tu", Culpable o no", "Te necesito" son algunas memorables, otras no tan populares, letras románticas con las que el ídolo seduce a los presentes. Pero el momento culmine de admiración se produce cuando regresa a escena con un chaleco oscuro y camisa blanca luego de un cambio de vestuario para deslumbrar con "La Barca". Su voz acompañada solamente de un piano hipnotiza a todas las almas. Su cuerpo parece desdoblarse para expresar la profundidad del estribillo que se inmortaliza en un aplauso general.

Le siguen en esa dirección las canciones "La Mentira" e "Historia de un amor" antes de comenzar a palpitarse el inevitable final. Cuando ya pasaron casi dos horas del espectáculo, Luis Miguel vuelve aparecer renovado: con una remera negra que le dan un look más informal pero no menos elegante, comienza la última y más coreografiada tanda.

"Sera que no me amas", "Decidete", "Muchachos de hoy", "Ahora te puedes marchar" son los temas culpables de hacer bailar a toda la audiencia. Nadie se queda sentado. Es casi medianoche y la gente aún tiene energía para seguir saltando con "La chica del bikini azul", "Isabel" y "Cuando calienta el sol".

No lo dejan ir. Los confetis se cuelan en la escena para consagrar este cierre. Pero todavía le queda más talento por compartir con "Vuelve". Después con "Como es posible". Y con "Te propongo esta noche", se va. El Sol seguirá brillando mucho tiempo más.

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