Espectáculos Entrevista a Enrique Sacco

Un año sin Pérez Volpin: "No tenemos odio ni rencores, solo queremos justicia"

A tres días del primer aniversario de la muerte de la legisladora, el periodista Enrique Sacco, quien fue su pareja desde 2011, la recuerda y narra cómo transitó todo este tiempo de dolor. El juicio, sin fecha definida.
Lo que asoma al fondo de la foto es la iglesia Santa Genoveva de París y una calle con los faroles ya prendidos para iluminar la noche. Adelante de todo, Débora Pérez Volpin y Enrique Sacco sonríen y se abrazan fuerte. Fueron especialmente a esa calle a sacarse la foto como un guiño a su relación. Es que la primera vez que cenaron juntos él le había recomendado a ella que viera "Medianoche en París", de Woody Allen, cuyo protagonista vuelve a ese rincón parisino todas las noches para viajar en el tiempo. Tres días después de la recomendación, se metieron juntos en un cine para ver la película: era 2011 y empezaban a ser la pareja que fueron durante siete años.

El 6 de febrero de 2018 -el miércoles se cumplirá un año- la periodista y legisladora porteña murió mientras le practicaban una endoscopia en el Sanatorio de La Trinidad de Palermo. El endoscopista y la anestesista que participaron de la práctica médica están procesados por homicidio culposo y se espera que un tribunal disponga el inicio de un juicio oral.
En el departamento que ambos periodistas compartieron en Belgrano, Sacco narra la foto, la cena y la ida juntos al cine. Cuenta también los otros tres portarretratos que están desde hace años sobre un mueble del living: él y Luna -la hija de Pérez Volpin- abrazados en plena fiesta de 15; Débora, Luna, Agustín -el hijo mayor de la periodista- y Enrique esperando en el aeropuerto para tomar el avión que los llevaría de vacaciones; él y Débora con copas de vino blanco listas para brindar en una isla del Caribe con atardecer rosado incluido.

Le tiembla la voz al contar por qué decidió que era momento de, por primera vez, dar una entrevista: "A pesar de ser de los medios, me cuesta mucho hablar porque no quiero que mi vida se identifique por lo que pasó con Débora. Pero hablo para homenajearla, porque a un año de lo que sucedió es bueno recordarla y recordarla bien, porque el hecho fue absolutamente negativo y perdimos su presencia física. Pero lo que hay de Débora en todos nosotros es el mejor recuerdo, un recuerdo alegre, un recuerdo bueno". Ese propósito, el de homenajear a su pareja, le hará temblar la voz cada vez que lo pronuncie.
Sacco, que dejó el periodismo deportivo para trabajar en la gestión de la Superliga de Fútbol apenas dos meses después de que Pérez Volpin anunciara su pase desde el periodismo a la política, se toma tiempo para responder cómo está. "Nos impactó la vida de una manera tremenda, en un minuto. Creo que uno no es capaz de responder de antemano sobre lo que puede llegar a enfrentar hasta que le toca. A veces me pregunto cómo hemos hecho para sobrellevar cada día su ausencia. Personalmente, me siento en paz porque hemos tenido una relación maravillosa -los ojos vidriosos, algunos segundos para respirar hondo y desempañar la vista-. Eso me impulsa a seguir. Eso y el amor que nos tenemos con Agustín y Luna, que nos retroalimenta".

El periodista conoció a "los chicos" -Agustín y Luna, los hijos que Pérez Volpin tuvo con el camarógrafo Marcelo Funes- cuando los dos eran alumnos de primaria. Ahora él tiene 21 años y estudia Comunicación, y ella tiene 18 y se prepara para empezar a estudiar Arquitectura. Dejaron intacto el grupo de WhatsApp que compartían con Débora y crearon uno nuevo, para los tres. "Hablamos todos los días, nos vemos, cenamos, compartimos, viajamos. Pasé con ellos mi cumpleaños: los tres de viaje en el Sur. Con su papá organizamos el último cumpleaños de los dos, todos en familia. Y nos estamos por ir los tres a Uruguay para desenchufarnos", cuenta.
Ninguna de todas las veces que Sacco sonríe durante la entrevista lo hace con tanta potencia como cuando se acuerda de las fiestas de egresados, los actos escolares y los cumpleaños de Agustín y Luna de los que fue parte. Ninguna de todas las veces que se conmueve queda tan cerca de quebrarse como cuando dice: "Ellos podrían haber optado por decir bueno, vos sos simplemente... o eras simplemente la pareja de mamá, y la pasamos bien, y punto. Pero seguimos siendo y seguiremos siendo una familia. Y yo no sé qué me deparará la vida, pero si algún día me depara una nueva pareja, esa persona tendrá que saber que yo tengo dos hijos del corazón".

Piensa bien las palabras con las que habla de la causa judicial que investiga la muerte de Pérez Volpin. "Lo primero que queremos, y que creo que necesita la sociedad porque es un hecho que ha conmocionado públicamente, es que esto se dirima como corresponde en un juicio, y que ese juicio tenga fecha cuanto antes. Nosotros queremos la verdad", enfatiza Sacco.
Sobre lo que pudo haber ocurrido durante la práctica endoscópica, sostiene: "Las endoscopias tienen un riesgo de 0,04% de muerte. En una persona sana, sin dificultades, como era Débora, no se puede dar el resultado que observamos. La justicia se encargará de determinar las responsabilidades: pasó algo, no fue porque sí. No tenemos odio ni rencores porque no creemos en ninguna mala intención. Lo que nos gustaría es que el caso de Débora, que generó tanta conmoción pública, sirva para un antes y un después. Que no se escatimen esfuerzos en tener siempre los mejores recursos humanos y la mejor aparatología, dos aspectos fundamentales para la salud. Lo que pasó, pasó -algunos segundos para desempañar la vista- pero te juro que personalmente es mi voluntad que esto no le pase a nadie más". Respecto de si se iniciarán acciones legales contra el Sanatorio de La Trinidad, responde: "Los abogados son los que marcan los tiempos. Sé que están absolutamente documentados".

"La vida te sorprende. A veces de manera genial, y a veces de manera trágica como esta. Esta no es una relación que se corta por una ruptura: esta relación se corta sin que puedas hacer nada. Pero queda una presencia imborrable. El don de buena gente de Débora, su energía positiva, su alegría permanente, su buena madera, todo eso está impregnado en estas paredes y viene con nosotros a donde vayamos", dice Sacco. Hace pocos días, mientras leía y esperaba el despegue de un avión, sintió que un cuerpo hacía sombra sobre el suyo. Una mujer lo abrazó y, antes de irse a su asiento, le dijo: "No aflojes". Fuente: (Clarín).-

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