Espectáculos Sin violencia obstétrica

Juana Repetto cuenta cómo fue su "parto respetado"

La actriz narra cómo vivió el nacimiento de su hijo Toribio. Juana tuvo su parto con un equipo que tardó varios meses en elegir. Una experiencia fuerte y única que hace reflexionar sobre la manera de dar a luz.
Juana Repetto y su hijo Toribio.
Foto: Juana Repetto y su hijo Toribio.
Crédito: (Clarín)
Juana Repetto (29) y Victoria Gils (27) se conocieron haciendo gimnasia para embarazadas y descubrieron que sus bebés se llamaban ?en aquel momento- igual: Ramón. ¿La coincidencia hizo que Juana luego eligiera cambiarlo a Toribio? Unos meses después de aquel encuentro, ambas experimentaban partos distintos y se disponían a transitar el vertiginoso camino de la maternidad con un emprendimiento común: un blog para contar "el lado b" y ayudar a otras mamás en el mismo proceso.

Tuvieron experiencias muy diferentes a la hora de transitar la llegada de sus niños al mundo. Juana tuvo un parto vaginal con un equipo que tardó varios meses en elegir. "Yo sabía que sí o sí, mientras tuviera un embarazo sano, con un bebé a término y en perfectas condiciones, quería un parto natural y que esperaran y respetaran los tiempos de mi cuerpo y mi bebé. Al mismo tiempo, no elegí un parto en casa. Quería que fuese en una clínica ya que considero que el sistema de salud de nuestro país no está preparado para acompañar un parto en casa (el equipamiento de las ambulancias, los traslados, el ingreso a la institución de urgencia, etc.)."
La búsqueda los profesionales que asistirían el parto se hizo bastante larga. Tenía que ser un equipo dispuesto a acompañar los tiempos de mamá y bebé, que atendiera en una clínica, que les permitiera respetar todas las decisiones de la familia y que aceptara el plan de parto respetado, ¡muchas condiciones! En el quinto mes de embarazo apareció el equipo, ¡qué equipo! "No lo cambio por nada en el mundo. Como seres humanos son increíbles y de los mejores profesionales. Me entregué a ellos con los ojos cerrados. Hice todo para esperar a mi bebé y darlo a luz lo más naturalmente posible pero sabía que si por algún motivo tenía que ir a quirófano sería estrictamente necesario, confié en la decisión del obstetra".
Toro se tomó su tiempo, lo esperaron hasta la semana 42. Todo se iba dando para que llegara el día pero no llegaba, había contracciones pero no lo suficientemente intensas para desencadenar el trabajo de parto. Con 3cm de dilatación y sin contracciones regulares, el parto fue inducido.

Punto por punto Juana había presentado en la clínica su plan de parto respetado, que incluía: el respeto por la hora sagrada (no despegar al bebé de la mamá la primer hora de vida desde el minuto cero), el corte tardío del cordón (esperar que deje de latir para cortarlo), no bañarlo, no darle vacunas hasta pasadas varias horas de su nacimiento, que el traslado de la sala de parto hasta la habitación el bebé fuera con la mamá y algunos otros detalles más. Estos ítems se cumplieron.

En el plan de parto al que accedió le daban la posibilidad de transitar el trabajo de parto en una habitación, de entrar una pelota y otros elementos para poder pasar las contracciones en movimiento, con aromaterapia y música relajante de fondo. Si bien fue inducido, fue muy lindo, validaron todo lo que Juana iba sintiendo y percibiendo que era mejor para ella y su bebé. De eso se trata el parto respetado, de que las decisiones de la mujer que le está poniendo el cuerpo sean escuchadas, valoradas, tenidas en cuenta. Fuente: (Entremujeres).-

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