Economía Deuda

Economía apuesta a una megalicitación para renovar pagos

Ofrecerá nueve títulos para renovar los $225.000 M que vencen el martes. En el mes acumula un colchón de financiamiento neto de $157.000 M, que intentará conservar en su mayor parte.
Martín Guzmán y su equipo financiero apuestan a obtener hoy una abultada colocación de deuda en pesos para dar un salto en el financiamiento neto del Tesoro en el mercado. Con ese objetivo, prepararon una megalicitación en la que ofrecerán nueve títulos a tasa fija e indexados a la inflación y al dólar oficial. Mediante esta operación, intentarán renovar el grueso de los cerca de $225.000 millones que vencen entre el lunes y el martes. Así, buscarán que al menos la mayor parte del colchón de fondeo extra de $156.907 millones conseguido en las primeras dos subastas de noviembre quede en las arcas del fisco y ayude a acotar la emisión monetaria.

La Secretaría de Finanzas, que encabezan Rafael Brigo y Ramiro Tosi, jugará un partido importante para empezar a cerrar el programa financiero 2021. En la licitación de hoy ofrecerá una Lelite (letra de muy corto plazo exclusiva para fondos comunes de inversión) a 15 días; tres letras a descuento (Ledes) a febrero, marzo y abril; una letra atada a la inflación (Lecer) a agosto; dos bonos dólar linked a noviembre de 2022 y abril de 2023; y dos bonos indexados a la inflación (Boncer) a agosto de 2023 y marzo de 2024.

La Lelite se suscribirá por adhesión y pagará una tasa preestablecida del 34,65%. Del resto de los instrumentos, la mayoría saldrá sin referencia de precios y tasas. Sólo tendrán precios mínimos las Ledes a marzo y abril y la Lecer, que equivaldrán a sendos topes de tasa del 44,5% y 45,6% nominal anual y del 0,4% real.

Con este set, Economía apunta a renovar los $225.000 millones que vencerán, de los cuales $140.150 millones corresponden a una Ledes, unos $50.000 millones al bono dólar linked T2V1 (cuyo monto original se redujo en más del 73% en dos canjes anticipados) y $25.000 millones en una Lepase. El resto son pagos de intereses por otros bonos.

A diferencias de las últimas subastas, esta vez el monto a colocar de cada instrumento anunciado por Finanzas no es unívoco. En algunos títulos estableció montos mínimos y máximos. En la Lelite saldrá a buscar $10.000 millones; en la Ledes más corta, entre $30.000 y 90.000 millones; en las Ledes a marzo y abril, $30.000 millones y $40.000 millones respectivamente; en la Lecer, $30.000 millones; en el dólar linked T2V2, entre u$s100 y 300 millones; en el TV23, entre u$s50 y 175 millones; en el Boncer T2X3, $10.000 millones; y en el TX24, $5.000 millones.
Este diseño respondió a que los funcionarios evalúan como una posibilidad que algunos tenedores del dólar linked T2V1 que vence no renueven sus tenencias en otro instrumento atado al tipo de cambio oficial ante las recientes bajas en sus cotizaciones (que igual permanecen en niveles altos por la cobertura de devaluación) y se vayan a un instrumento indexado a la inflación o a una letra corta.

En cualquier caso, fuentes oficiales señalaron que el objetivo de esta licitación es estar “lo más cerca posible de los $225.000 millones que vencen”. Si lograran rollearlo todo, no sería necesario utilizar el colchón de fondeo neto acumulado en lo que va del mes. Aunque consideran que es probable que al menos una parte haya que usar.

Como contó Ámbito, Guzmán se propone escalar el financiamiento en el mercado en el último bimestre del año para intentar acercarse todo lo que pueda a su meta de cubrir el 60% del déficit con emisión y el 40% con deuda en pesos. El lapso julio-octubre estuvo marcado por una gran concentración de vencimientos, la tensión financiera preelectoral y una mayor estacionalidad en el gasto público, e hizo que la asistencia del Banco Central al fisco se acelerara.

Hoy por hoy el mix de financiamiento ronda el 70% emisión ($1,36 billones) y 30% deuda ($600.000 millones). La intención del gabinete económico es evitar que una mayor inyección de pesos retroalimente las presiones sobre el dólar. Una búsqueda que coincide, además, con un momento clave de la negociación con el Fondo Monetario Internacional.

El FMI tiene entre sus principales exigencias una rápida reducción del financiamiento del Banco Central al Tesoro, en línea con su reclamo de un recorte acelerado del déficit fiscal primario. El Gobierno busca avanzar en ese sentido pero con una dinámica más gradual que no obture el proceso de reactivación de la economía, que apenas alcanzó los niveles prepandemia y todavía tiene que recuperarse de la recesión de 2018 y 2019.

Con todo, el proyecto de Presupuesto 2022 (cuyo tratamiento se pateó para después de la presentación del programa plurianual, que podría modificar sus previsiones) Guzmán ya incluyó una reducción del financiamiento monetario del Tesoro de más del 3% del PBI en 2021 al 1,8% el próximo año. Resta ver si el acuerdo con el Fondo para refinanciar los u$s45.000 millones de deuda que contrajo Mauricio Macri termina por reducir esa proyección.

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