Economía Especulación en Chicago

Tres factores inciden en la gran volatilidad del precio internacional de la soja

El mercado de Chicago recibió el cimbronazo de los datos sobre la próxima siembra en Estados Unidos, el movimiento que realizaron los fondos de inversión y la mayor demanda de China. Pero el impacto no llegó a la plaza local.
Entre el miércoles último y ayer el mercado de granos de Chicago presentó un contexto de elevadísima volatilidad en los precios, como consecuencia de los datos de siembra de soja y maíz en los Estados Unidos, el rebrote de fiebre porcina en China y el protagonismo de los fondos de inversión.

El impacto de las operaciones de esos fondos, que ayer realizaron tomas de ganancias, provocó una caída en la posición mayo 2021 de soja de USD 12,77 y la tonelada cotizó a USD 515,15. Por el lado de los cereales, el maíz mayo 2021 cayó USD 1,77 y cotizó a USD 220,37 la tonelada y el trigo mayo 2021 cayó USD 2,57 y registró un precio de USD 224,50 la tonelada.

Más allá de que ayer no hubo actividad a nivel local por el feriado de Semana Santa, el comportamiento de los precios internacionales no está impactando en el mercado argentino.

El analista del mercado de granos, Carlos Etchepare, recordó que los datos que publicó el último miércoles el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, mostró una siembra mucho menor en soja con 1.000.000 de hectáreas menos de lo que estaba esperando el mercado y también en maíz. “Hay que tener en cuenta que dicho informe se realiza en base a encuestas y a intención de siembra, y no está diciendo lo que verdaderamente se va a sembrar. Por lo tanto, es un informe que se presta además para que siga la volatilidad y la misma continuará siendo muy grande”, señaló.

A todo esto se suma el accionar de los fondos de inversión, “muy activos” según el analista. “En los días previos al informe hicieron bajar los precios y antes los habían hecho subir. El miércoles lo que ocurrió tras los datos del USDA fue que se tomaron revancha, generaron una suba de las cotizaciones y ayer tomaron ganancias. Es decir, una volatilidad que va a continuar hasta por lo menos el mes de junio, ya que ahí vamos a tener mucho más claro el panorama de siembra en los Estados Unidos y todo lo relacionado a lo climático, ya que en función a esto último los productores van a tomar decisiones”, afirmó Etchepare.

Por su parte, Dante Romano, analista de FyO, en diálogo con Infobae agregó otro aspecto para tener en cuenta: “Hay un efecto en los precios sobre todo lo relacionado a la activa demanda de China, avanzando mucho sobre los stocks y sobre esto hay una expectativa muy grande de siembra en Estados Unidos, pero menor a la que se estaba esperando. Y por otro lado, está el rebrote de la peste porcina africana en China, donde ya hay informes que muestran una reducción del 20% del stock en marzo en relación a febrero, y podría tener un impacto en las cotizaciones de soja y maíz”.

Y agregó: “Lo raro que haya bajas en las posiciones más cortas de soja, en torno a los 510 y 520 dólares la tonelada, y no las más lejanas, que se quedaron algo rezagadas. Esto puede significar que el mercado no está tomando tan en serio lo de la peste porcina y es algo que habrá que ponderar de acá en adelante”.

En este contexto de elevada volatilidad, los analistas sostienen que es muy difícil pronosticar lo que sucederá en las próximas semanas con los precios. “Yo sigo pensando que de acá a junio tenemos un semestre con precios relativamente buenos y luego se empieza a jugar la otra etapa que está relacionada a la evolución de los cultivos en los Estados Unidos”, dijo Etchepare.

Mercado local

Mientras el mercado de Chicago, referencia a nivel mundial, presenta un escenario de volatilidad en los precios, el panorama a nivel local es muy diferente. Las fuertes subas en el plano internacional del último miércoles no tuvieron su impacto en la Argentina, que muestra el desacople de nuestro país a lo que sucede en el exterior. Los compradores saben que en Chicago hay mucha especulación y no se juegan a convalidar incrementos de precios como los de esta semana.

En relación a todo esto, Etchepare dijo que para los productores argentinos sigue siendo una decisión que deberán pensar el hecho de seguir reteniendo sin vender soja, maíz y trigo, no solamente por lo que pueda suceder en el mercado internacional, sino también por el riesgo político doméstico.

“Los productores deberían acostumbrarse a que cuando ya tienen un margen de ganancias asegurado les conviene asegurar el precio, porque a la incertidumbre del clima, a los cisnes negros del mercado mundial, como la pandemia o la pelea de Estados Unidos con China y Rusia, hay que agregar que en el mercado argentino hay otro nivel de riesgo que es la propia intervención del Gobierno”, concluyó el analista.

En la opinión de los analistas consultados el crecimiento entre el desacople del precio internacional de los granos y lo que recibe el productor argentino, aparece como una de las principales problemáticas a resolver.

Uno de los principales factores que produce ese desacople que hace que un productor argentino no reciba el precio internacional completo o muy cercano de los granos, como si lo hacen agricultores de países competidores, son las retenciones, ya que el valor del commodity hay que restarle, en el caso de la soja, el 33% de derecho de exportación.

Un informe de la Fundación Pensar advirtió que el precio percibido por el productor está cada vez más alejado del de sus competidores internacionales. “Eso indefectiblemente es perjudicial, porque implicará menos inversiones en tecnología e insumos, orientación a cultivos más baratos para tener menos exposición a los riesgos y, en definitiva, un estancamiento o decrecimiento en la producción. Estábamos en camino a las 200 millones de toneladas producidas de una manera mucho más sostenible que hace 5 años y con estas medidas en el mejor de los casos volvimos a estar en ‘pause’”, aseveró el documento.

Por ejemplo, en la actualidad el productor de soja recibe por la venta del poroto cerca del 40% del total del precio internacional, mientras que el 2019 percibía casi el 70%. En este sentido, el informe remarca que “el productor argentino nunca ha podido llegar a cobrar lo mismo que en otros países. Los derechos de exportación y las intervenciones ‘sutiles’ que se han impuesto sobre los precios y el tipo de cambio generan una brecha incansables”.

En el caso del trigo sucede algo similar. Según marca la presentación de la Fundación, hoy el productor argentino recibe por el cereal menos del 60% del precio internacional, mientras que en 2019 percibía por encima del 80% y en 2017 más del 90%. Así, hoy obtiene un precio “menor que en cualquier otro lugar del mundo por la combinación entre derechos de exportaciones y diferencial de tipo de cambio”.

Por último, en el maíz el precio percibido corresponde al 50% del valor internacional, mientras que el 2019 el productor recibió por encima del 80% y el 2016 el 100% del precio. El informe recordó que durante la gestión del anterior gobierno, la producción creció “en más de 20 millones de toneladas, alcanzamos una rotación sostenible en términos ambientales y logramos abastecer el mercado interno para la producción de proteínas animales de manera tal que estamos batiendo récords de exportaciones y producción de carne”, entre otros puntos citados.
Fuente: Infobae

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