Economía En Entre Ríos

En los últimos 20 años, el cultivo de arroz se redujo casi a un tercio

En Entre Ríos, mermó a la mitad el número de productores arroceros, que se ven afectados por los altos costos de los insumos sobre todo de la energía usada para el riego.
El período de cosecha de arroz en la provincia comenzó la semana pasada, con la presencia del ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, en el Campo Experimental de la Fundación Proarroz, situado a 3,5 kilómetros de San Salvador. Junto con Corrientes, Entre Ríos es una de las principales productoras del país de este cereal. Sin embargo, a pesar de este liderazgo, se trata de una actividad que en los últimos 20 años se redujo drásticamente, como consecuencia de una fuerte pérdida de rentabilidad, asociada a los altos costos que requiere su cultivo.

"El máximo que llegó a sembrarse en la provincia fueron 160.000 hectáreas, en 1998. Después bajó bastante hasta los años 2005 y 2006, pero repuntó y alcanzó las 100.000 hectáreas en 2010. De ahí ha ido descendiendo permanentemente y este año se plantaron 62.000 hectáreas en toda la provincia", explicó Hugo Müller, quien se dedica a este rubro desde hace casi cuatro décadas y actualmente es el presidente de la fundación Proarroz, creada en 1991 por un grupo de arroceros dispuestos a impulsar acciones para "introducir avances que permitieran mejorar la calidad de la producción y la inserción del arroz argentino en el mercado mundial".

Asimismo, alertó que también disminuyó la cantidad de productores y en la actualidad son la mitad que hace ocho años, y las cifras alarman si se considera cuántos había hace dos décadas. Al respecto, mencionó: "En el año 1998 había 720 productores en la provincia que se dedicaban al cultivo del arroz. En el 2010 hicimos un censo en la fundación Proarroz, junto con la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Entre Ríos, con sede en Oro Verde, y había 340 productores. En el año 2016 quedaban 174. Creo que el año pasado los que sembraron fueron menos todavía, y se sigue achicando la cantidad de arroceros", aseguró.

Müller analizó las variables que generaron esta situación, y señaló: "Básicamente, está explicada la caída de la actividad en la falta de estabilidad, la alta presión impositiva, la suba de los combustibles, que ahora se juntó con los elevados costos de la electricidad: la tarifa de Enersa para la energía para riego es altísima". En este marco, manifestó: "Que menos gente se dedique a esto se debe a las dificultades que existen en el sector, sobre todo relacionadas a los altos costos y la baja rentabilidad. Es un cultivo que si bien en el mercado internacional está bien y, como todas las economías regionales en general, no tiene precios malos y hay mercado, el costo de producción en dólares en el país ha ido creciendo y pasó de los 1.100 y los 1.200 dólares, que era el promedio histórico, a los 1.700 dólares".

Si bien admitió que fue un año "bastante bueno desde el punto de vista productivo, ya que al contar con el recurso del riego artificial el arroz no sufrió la sequía como el resto de los cultivos de la provincia y pudo expresar su potencial de rendimientos, que fueron óptimos", afirmó que "los altos costos hacen que prácticamente sea imposible mantener la rentabilidad".

Frente a esta situación, el dirigente recordó que en febrero el sector arrocero entrerriano logró firmar un convenio con el gobernador Gustavo Bordet, a través del cual se consiguió "una baja del 24% de la tarifa eléctrica para riego para la campaña pasada". No obstante, opinó: "Ahora hay que definir qué vamos a hacer en el futuro. Hay una mesa provincial del Arroz, presidida por el secretario de Producción de la provincia, Álvaro Gabás, y también integramos la Mesa Nacional del Arroz en el Ministerio de Agroindustria, cuyo titular es Luis Miguel Etchevehere".

Producción
Según expresó Müller, en Corrientes, la principal provincia productora de arroz, se cultivan alrededor de 90.000 hectáreas; en Entre Ríos actualmente son 62.000 hectáreas; Santa Fe cuenta con 30.000, y Chaco y Formosa suman entre las dos unas 15.000 hectáreas.
Las zonas de Entre Ríos donde existe un mayor desarrollo de su cultivo están situadas en los Departamentos Villaguay y San Salvador: "La actividad se realiza sobre todo en el centro de la provincia, desde el río Gualeguay hacia el río Uruguay. Además, hay desarrollos en los Departamentos Colón y Uruguay, y en Concordia en menor medida. Después está la zona de represas del norte entrerriano donde también hay cultivos en los Departamentos Federación, Feliciano y La Paz".

De lo que se cosecha en el territorio entrerriano ?que el año pasado alcanzó 1,2 millones de toneladas? el 40% se consume en el mercado regional y el restante 60% se exporta. "El año pasado hubo 30 destinos. Los principales son Brasil, que hay años que demanda mucho y hay otros que compra poco; también se exporta a Bolivia, Chile, Centroamérica y Medio Oriente, básicamente a Irak", sostuvo.

En referencia al ciclo de este cereal, señaló que se siembra al inicio de la primavera y se extiende hasta mediados de noviembre. "Se riega a los 30 días aproximadamente después del nacimiento del cultivo, por un período de 100 días, es decir, de diciembre a febrero, y a partir de los primeros días de marzo se empieza la cosecha. Ahora estamos en plena cosecha", comentó.

El riego es un factor fundamental en este tipo de cultivo y se realiza generalmente de manera artificial, con un sistema que se alimenta con energía eléctrica en algunas zonas, y en otras se utiliza combustible fósil. "Básicamente es gasoil y a veces una combinación de gasoil con gas. En ambos casos ha subido muchísimo y eso dificulta afrontar los costos de producción para que el productor pueda tener rentabilidad", aseveró el presidente de la Fundación Proarroz.

En algunos casos el agua se extrae de pozo profundo, sobre todo en los Departamentos del centro sur de la provincia.
Müller mencionó que en las zonas de Concordia, San Salvador, Villaguay, Concepción del Uruguay y Colón, se utiliza el recurso del acuífero Salto Chico, situado a unos 80 metros de profundidad: "Es uno de los más importantes del país, con muy buena calidad de agua y también con mucha cantidad", dijo, y agregó: "En el norte de la provincia y en el Departamento La Paz se usa agua de los ríos Guayquiraró y Paraná; y en los Departamentos Federación, Feliciano y Federal usan represas sobre los cursos de agua, se hacen lagos artificiales y se riega con eso". El productor explicó que "se hace un cultivo con alta tecnología desde el punto de vista de las semillas, los fertilizantes y los agroquímicos", por lo que requiere una inversión importante, y reflexionó que si bien hay menor posibilidad de sufrir la sequía, comparado a otras siembras ?como maíz o soja? "los riesgos climáticos son iguales en cuanto a granizo y tormentas".

"Es una actividad sacrificada, se necesita mucha tecnología, una gran inversión, personal para regar. Muchos productores se van cansando y las generaciones nuevas no están dispuestas a arriesgar tanto. En una encuesta que le hicimos a los productores que dejaron esta actividad les preguntamos si volverían a sembrar arroz si cambiara el contexto económico, y el 80% dijo que no", concluyó. (UNO)

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