Sociedad Pasaron 10 días

Avión desaparecido:"El no saber también te da esperanzas", dijo esposa de piloto

Ángela Barbero, esposa del piloto Matías Ronzano, vive con angustia y esperanzas luego de que se cumplieran 10 días de la desaparición del avión que despegó del aeropuerto de San Fernando.
Ángela Barbero se siente más fuerte por las mañanas, pero a la tarde todo se le hace más difícil. Se levanta y acuesta pensando en su marido, el piloto Matías Ronzano, de 30 años. En dónde está, cómo está, qué paso. Son muchas las preguntas y aún ninguna la respuesta. Ya pasaron diez días de búsqueda y, como ella dice, siguen en el mismo lugar que ese primer día, lunes de la semana pasada, en que se enteró que el avión turbohélice bimotor Mitsubishi que Matías piloteaba y en el que viajaban su amigo y copiloto Emanuel Vega, y el dueño del avión y empresario Matías Aristi, había perdido todo contacto con el aeropuerto de San Fernando, desde donde despegó.

Ángela, licenciada en genética de 25 años, espera. Lo hace desde Lincoln, en su casa, rodeada de familiares y amigos, mientras se ocupa de otra prioridad: cuidar a Margarita, su hija de diez meses. "Él quiere que ella esté bien", dice. A medida que pasan los días, conviven con Ángela dos emociones: la incertidumbre que implica el no saber si efectivamente se trató de un accidente o si acaso pasó algo más; pero que al mismo tiempo deja abierta la esperanza diaria de recibir finalmente una buena noticia.

¿Cuál es la última noticia que tuvieron sobre la búsqueda?

- Más allá de toda la zona en que se está buscando alrededor de Buenos Aires y las posibles rutas que pudieron tomar hacia Formosa, ayer se hizo una búsqueda intensiva en zonas más pequeñas, de acuerdo a denuncias que van surgiendo de los vecinos, o de la última posición que se tiene del avión. Son zonas que ya fueron rastrilladas, pero ahora lo hacen más intensivo como por ejemplo con drones. En las zonas que se hicieron ayer, según el último parte, no encontraron nada nuevo. La búsqueda es amplia y también se hace por agua. Hay zonas que no son tan profundas entonces debería verse algo.
Se mencionaba que es una zona difícil por la vegetación frondosa.

-Dentro del Delta hay algunas partes que tienen bastante vegetación, pero también nos explicaron que hay otras que son bastante pobladas. La gente algo debería haber podido ver.

¿Cómo es la comunicación con las autoridades?

- Para las familias que están en San Fernando manejan uno o dos partes diarios. Yo particularmente que estoy acá en Lincoln hablo todos los días con alguien por teléfono y nos mandan fotos con los mapas de la zona y detallado cada lugar. Pero de vez en cuando tratamos de ir personalmente para sacarnos dudas y ver qué se hizo. Y también que entiendan nuestra desesperación al día de hoy: van diez días y no se encuentra nada de nada, ni del avión, ni de los chicos, ni de su ropa. Estamos en el mismo lugar que el primer día.
¿Cómo vivís esta espera acá en Lincoln?

- Yo me entero el lunes [de la semana pasada]a la noche, como a las nueve, nueve y media, que estaban buscando el avión. Estaba desesperada, porque estábamos reunidos en mi casa con toda la familia de Matías por el cumpleaños de su papá, y fue pasar de un clima de alegría a la tristeza total. No sé ni cómo explicar cómo me sentí en ese momento: temblaba, temblaba y necesitaba hablar con alguien que me dijera que estaba bien. Y no fue así porque todo el mundo me decía "estamos buscando pero no sabemos nada, no tenemos más rastros". Fue terrible. La familia de Matías salió a la mañana siguiente para Buenos Aires y yo no sabía qué hacer. Por suerte mi familia me contuvo y me dijo "no, vos quedate acá con Margarita [su hija]que también es la prioridad". Y con el pasar de los días vi que eso era lo mejor, porque mi nena tiene diez meses y a su edad anda gateando por toda la casa, tirando los chiches, queriendo caminar, y no me la imagino en el aeropuerto de San Fernando donde están todas las familias juntas. Creo que eso la estresaría un montón. Y lo que siempre digo es que ella es la luz de los ojos de Matías y que él quiere que ella esté bien. Y la prioridad es ella: para mí, para él y para toda la gente que lo quiere. Por eso yo trato de resguardarla.

¿Fueron cambiando las expectativas con el correr de los días?

- Uno pierde noción del tiempo. Los primeros días uno estaba esperando que nos llamaran y nos dijeran "los encontramos, están si vida", y se siente un desgarro adentro impresionante, y tratando a la vez de estar bien en mi casa por mi beba. Pero me resultaba muy difícil. Ella encima toma la teta y por la teta se transmite todo, así que era una presión mía de sentirme bien. Con el pasar de los días, si bien desespera que no se encuentre nada, porque estamos en un punto cero y no sabemos para dónde disparar, ni qué pensar, ni dónde pueden estar, ni qué pueden estar pasando, si están tirados en medio de una vegetación o encerrados en algún lado, el no saber también te da esperanzas de que pueda haber pasado otra cosa y de que ellos todavía estén con vida. Y que estén perdidos o los estén reteniendo por alguna cosa, pero que en algún momento puedan lograr pedir ayuda, o aparecer, o que alguien los vea. Y esa es nuestra esperanza a diario. (La Nación)

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