Sociedad Economía Popular

El Papa bendijo un ladrillo hecho por un entrerriano

Hace unos días, un ladrillo fabricado por un trabajador de la economía popular de Entre Ríos llegó a manos del Papa Francisco y fue bendecido.
Julio Alegre
Foto: Julio Alegre
"Al ladrillo lo hizo el Ruso, es nuestro delegado. Me parece que mañana hace changas", dijo Federico Feltes, dirigente de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra), que impulsó la iniciativa.

a Julio Alegre, aunque la mayoría lo conozca por su sobrenombre de "El Ruso". Tiene 37 años y trabaja desde los 10. Desde chico aprendió el oficio, como pasa con gran parte de los que se dedican a la actividad ladrillera, según contó.

"Al ladrillo lo hice con mi cuñado. Apareció la oportunidad de mandárselo al Papa, a través del sindicato Uolra. Justo viajé a Buenos Aires y así fue como salió. Nunca esperé que pudiera pasar esto", dijo a El Diario.

Desde hace algunos años, los trabajadores de la economía popular buscan hacer visible su situación, mostrar las condiciones en las que desarrollan su tarea, ser mirados por el Estado, contar con políticas públicas que los reconozcan. En ese camino, el Ruso y sus compañeros en la organización decidieron avanzar con la idea, como quien guarda un mensaje en una botella y la tira al mar.

El Papa Francisco recibió esta semana a integrantes del Movimiento Misioneros de Francisco y Scholas Ocurrentes, quienes hicieron posible la entrega, en nombre de la Uolra. "Es inmensa la alegría. Nosotros nunca pensamos que podía llegar hasta sus manos porque no conocíamos mucha gente, vivíamos encerrados en el trabajo nomás. No sé cómo explicar lo que sentimos", dijo el trabajador.

El día a día

"La vida de los que hacemos esto no es fácil", describe Alegre. Tanto en verano como en invierno el clima condiciona la tarea. "Los hornos están pegados a los ranchos. Nosotros desde que nos levantamos y hasta que nos acostamos hacemos fuerza. No tenemos descanso. En invierno de noche hay que taparlos por las heladas y también en el verano cuando aparece alguna nube, porque no tenemos ingresos para hacer tinglados.
Todo lo hacemos a pulmón", contó. "Cuando no podemos trabajar salimos a hacer changas en otro lado y ahora estamos en eso", dijo.

Alegre describió rápidamente el proceso de producción del ladrillo: primero "cargar el pisadero con tierra, conseguir viruta, pisar el barro; después se corta, y de ahí hay un mes, mes y medio para que se seque, calculando una cantidad de 10 mil", detalló.

"El gran problema es que tenemos que vender a revendedores. El ladrillero grande no te deja vender y vamos viviendo el día a día. La ganancia que se saca en 10 mil ladrillos es un promedio de 7 mil pesos que a veces tenemos que dividir. Hacer esa cantidad nos lleva alrededor de dos meses, es decir un promedio de ganancia de 3 mil pesos por mes", dijo y añadió, "Está muy caro el material y como nosotros no tenemos para sobrevivir, prácticamente lo tenemos que regalar porque no tenemos cómo aguantarnos. Al que viene le vendemos. En cambio el que tiene otra situación puede guardar y aguantar. Ese es el gran problema de los hornos chicos, que somos varios. No es muy fácil ser ladrillero, pero es lo que nos gusta hacer".

"Nunca esperamos que fuera un ladrillo nuestro para allá. Lo hicimos para presentarnos como ladrilleros de Entre Ríos, mostrar nuestra forma de vida".

La propuesta pudo ser puesta en marcha gracias a la "articulación con diferentes organizaciones que venimos llevando adelante, en el marco de la construcción del Movimiento Misioneros de Francisco", explicó Federico Feltes, quien además es secretario de Economía Popular de la CGT. "Como sindicato hemos asumido esa responsabilidad y somos parte de esa organización. Sostenemos, como dice el Papa, la importancia de tener una iglesia al lado de los más humildes, al lado de los trabajadores, en este caso de la economía popular. La bendición de este ladrillo para nosotros es un hecho histórico y demuestra una vez más el compromiso de Francisco con los más humildes, con los excluidos, con los descartados de este sistema", sostuvo.

"Hoy los trabajadores ladrilleros están escribiendo su historia con una herramienta con la que los trabajadores son protagonistas: con sus propias manos, como lo hacen con el ladrillo", valoró.

Al mismo tiempo, el dirigente sostuvo la necesidad de continuar visibilizando a un sector que a lo largo de la historia "ha sido muy golpeado, excluido y olvidado de las políticas públicas. Un sector que hoy en Entre Ríos, y a nivel nacional, está siendo visible con políticas concretas, organización y protagonismo de los trabajadores", señaló.

El Diario.

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