Sociedad Con una carta abierta

En Entre Ríos respaldaron al jugador de Boca que sufrió insultos racistas

Frank Fabra recibió insultos racistas de la hinchada de Estudiantes. La Junta Abya yala por los Pueblos Libres dijo que "los principales responsables de este estado de cosas fueron llamados aquí `civilización´".
Boca empató sin goles con Estudiantes el sábado en La Plata, pero lo más relevante del encuentro fue la polémica que se desató en torno al colombiano Frank Fabra y los insultos racistas que recibió durante todo el partido por parte de los hinchas platenses.

"Me sentí un poco mal por lo que pasó pero no fueron los jugadores rivales sino los hinchas. Los futbolistas de Estudiantes no me dijeron nada, eso es mentira. Todo fue parte de la tribuna. Me gritaron negro, mono y otras cosas más. Y que me volviera a mi país. Como Gago estaba cerca y escuchó todo fue a decirle al árbitro para que pare el partido. Ese gesto me hizo sentir querido por mis compañeros. Yo no me siento más ni menos que nadie por mi color. Le doy gracias a mi mamá y a Dios por haberme hecho negro", explicó Fabra hoy, luego de que Boca emitiera ayer un comunicado denunciando el triste accionar de la hincha de de Estudiantes con el jugador.

Desde Entre Ríos se sumaron al repudio y la Junta Abya yala por los Pueblos Libres respaldó al jugador de Boca con una carta abierta:

"Señor Frank Yusti Fabra Palacios:

Los integrantes de la Junta Abya yala por los Pueblos Libres ?JAPL- deseamos saludar su actitud, y decirle que los habitantes de este suelo, que sufrimos la imbecilidad racista por 500 años, ya lo tenemos en nuestros corazones.

Como habrá escuchado, es una enfermedad difícil de curar, porque ataca por el lado de la ignorancia, cuando en verdad nació desde el poder para despojar, esclavizar y matar a nuestros pueblos de Abya yala (América) y también del África, cuna de toda la humanidad.

En la Argentina llamamos "padre del aula" al dirigente que más alentó la xenofobia contra las personas de color con ascendientes en nuestro continente o en África. Calibre usted la magnitud de nuestra enfermedad, metida en las instituciones y en el bronce.

A muchísimos argentinos nos honra su aporte, señor Fabra, a través del deporte, y nos conmueve su sensibilidad. Lamentamos que, con su juventud, se vea atacado por una condición que es y debe ser su orgullo y el nuestro. Al darle usted las gracias a su mamá ha dejado un precioso y conmovedor legado para todos nosotros, no lo dude.

No queremos responder con la indiferencia. Por eso le pedimos perdón a usted y a todos los deportistas, mujeres y hombres víctimas de los gritos racistas. Pero entenderá usted que los principales responsables de este estado de cosas fueron llamados aquí "civilización". De ahí que algunos repiten nomás lo que les inculcó el sistema.

Aprovechamos para manifestarle a Usted el agradecimiento a tantos hermanos colombianos, haitianos, cubanos, paraguayos, bolivianos, peruanos, chilenos, orientales, en fin, y muchos que sería largo enumerar, con quienes constituimos esta bella "patria grande" y de quienes aprendemos a diario el sentido de unidad, hermandad, solidaridad y valentía. Sólo una oligarquía y una alta burguesía europeizadas, serviles, se permitieron continuar con las atrocidades del genocida. Pero, señor Frank: lo auténtico está en su corazón dolido.

Lo saludamos con un abrazo de hermanos, gratificados con sus modos. Los que quisieron ofenderlo se ofendieron a sí mismos.

Sabemos además, que usted ha nacido un 22 de febrero, una fecha histórica para nosotros, los hijos de Artigas y Ansina, porque desde 1814 simboliza la resistencia heroica a la prepotencia metropolitana "civilizatoria".

Si su cuna en Colombia es la localidad antioqueña de Nechí, y significa oro puro, oro natural, tenga por seguro que no olvidaremos a su pueblo, cuando uno de sus hijos nos entrega aquí su talento con una presencia que hace honor a su origen. Quizá esta circunstancia nos estimule a conocer mejor la heroica epopeya de los cimarrones y los palenques de Benkos Biohó, y compararla con la no menos heroica resistencia de nuestros gauchos y charrúas.

Señor Fabra: Usted en un minuto destruyó, con su silencio y sus lágrimas, lo que el sistema opresor europeizado y la tilinguería vernácula edificaron a sangre y fuego por 500 años.

Nos ha dado una lección. ¡Salud! ¡Y que vivan los hijos de Nechí! Con qué gusto recibiremos su palabra, un día, para que nos ilustre
".

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