Sociedad Día Mundial del Sueño

Casi la mitad de la población padece trastornos del sueño

El tercer viernes de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, una iniciativa promovida por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño. Aseguran que los trastornos del sueño "son una verdadera epidemia".
"Si el sueño no tiene una función vital, entonces estaríamos ante un gran error del proceso evolutivo", dijo Allan Rechtschaffen, un destacado investigador en procesos neurobiológicos. Una gran variedad de estudios indican que el sueño es fundamental en procesos restaurativos en todos los sistemas del organismo. De hecho, un tercio de la vida lo pasamos durmiendo: una persona que vive 76 años, pasa 55 en estado de vigilia (despiertos) y 21 durmiendo.

"Los trastornos del sueño se encuentran entre los problemas de salud no declarados más importantes, y sus consecuencias se extienden al ámbito individual, laboral, económico y socio-familiar", dice el doctor Arturo Garay, especialista en Medicina del Sueño.

El experto señala que si bien la mayoría de las patologías son prevenibles, menos de un tercio de las personas afectadas consultan a un especialista. Según señalan en la organización internacional World Sleep Day, en la actualidad, se puede considerar a los trastornos del sueño como una verdadera epidemia, ya que amenazan el estado de salud y la calidad de vida de hasta el 45% de la población mundial.

En la actualidad, se puede considerar a los trastornos del sueño como una verdadera epidemia, ya que amenazan el estado de salud y la calidad de vida de hasta el 45% de la población mundial

Garay explica que además del efecto restaurador, el sueño interviene en múltiples funciones de nuestro organismo, como en la correcta actividad del sistema inmunológico, en el rendimiento cognitivo, en los procesos metabólicos y hormonales, entre otros.

"Una mala calidad de sueño impacta negativamente en nuestra salud. Hay efectos inmediatos como la somnolencia, la falta de concentración y los cambios en el humor, que pueden seguir a una noche de mal descanso. A largo plazo, esto acrecienta la posibilidad de padecer depresión o trastornos del ánimo y, cuando la calidad del sueño se altera por la presencia de pausas respiratorias o apneas, se observa hipertensión persistente, obesidad y aumento del riesgo cardiovascular. Además, el mal dormir aumenta el peligro de accidentes domésticos, laborales y viales", dice el especialista.

El sueño tiene diferentes etapas que se van repitiendo cíclicamente a lo largo de la noche. Cada una de ellas actúa sobre el organismo de un modo particular. En las fases uno y dos, el sueño es ligero y la musculatura se relaja. La presión arterial, la frecuencia cardiaca y la respiratoria descienden, y se registra una menor actividad cerebral. En las fases tres y cuatro el sueño es profundo y las ondas cerebrales son muy lentas. Después viene la denominada REM, que se caracteriza por el movimiento rápido de los ojos y es en la que se registra un alto nivel de actividad cerebral que contrasta con la relajación muscular. En esta fase se producen la mayoría de los sueños que se recuerdan al día siguiente.

"Durante el sueño NoREM profundizamos nuestra desconexión con el medio externo y ocurren importantes fenómenos reparadores de nuestras funciones biológicas. Durante el REM se produce una desconexión de muchos sistemas automáticos de nuestro organismo y se piensa que tiene un gran valor para el procesamiento emocional y de algunos mecanismos de la memoria", explica Garay, y destaca que tanto durante el sueño NoREM como REM se realiza el denominado service de la memoria.
¿Cuáles son los principales trastornos del sueño?
"La mayoría de los pacientes dice: 'doctor, no puedo dormir'. El insomnio es habitual en la población", cuenta el especialista y dice que las causas son múltiples y van desde problemas médicos hasta trastornos del ánimo o "mala higiene del sueño" (conductas inapropiadas a la hora de ir a dormir).

"Los ronquidos y pausas respiratorias o apneas son otros motivos de consulta reiterada, muchas veces motivados por el compañero de habitación", comenta Garay y explica que los trastornos respiratorios durante la noche fragmentan el sueño y generan una sobrecarga para el funcionamiento cardiovascular, que, de esta manera, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y cerebro-vasculares.

Otro problema -según plantea el especialista platense- es moverse mucho durante las horas de sueño. "El síndrome de las piernas inquietas y los movimientos periódicos son los trastornos más comunes durante el sueño. Estos fragmentan el descanso e impiden que el sueño sea reparador", dice Garay.

Las pesadillas y el sonambulismo son las parasomnias (trastornos de la conducta durante el sueño) habituales. Por lo general, son más frecuentes en niños, aunque también pueden ser padecidos por adultos. Al igual que los otros trastornos, las parasomnias pueden determinar una mala calidad de sueño.

Entre los beneficios de un buen descanso figura la restauración de las funciones, que es fundamental en procesos de desarrollo cerebral y para la curación de enfermedades. También se fortalece la memoria, la formación de anticuerpos y la conservación de energía para las horas de vigilia. Por otro lado, durante las horas de sueño aumenta la secreción de la hormona del crecimiento, por eso es tan importante que los niños duerman bien.

"Una mala calidad de sueño impacta negativamente en nuestra salud. Hay efectos inmediatos como la somnolencia, la falta de concentración y los cambios en el humor"

Recientemente se descubrió que durante el sueño se activa un sistema de "limpieza" que libera toxinas del cerebro, a través de la activación de canales especiales. Se puede reducir en un 60% los elementos tóxicos, como por ejemplo el amiloidea relacionado con la Enfermedad de Alzeheimer.

En cuanto a las horas necesarias para un buen descanso, Garay plantea: "Es mejor pensar que dormimos el tiempo necesario con el cual nos despertamos y tenemos una sensación adecuada de 'sueño reparador'. Es mejor pensar en calidad de sueño y no tanto en su duración".
Qué hace el cuerpo mientras descansa
Sin embargo, el especialista advierte que si el tiempo de descanso atraviesa algunos límites (menos de 5 horas o más de 10) podría traer malas consecuencias para la salud.

Intentar mantener un horario regular para acostarse por la noche y para levantarse, inclusive los fines de semana, figura entre los principales consejos para regularizar el sueño. Para los casos de insomnio, también recomiendan ir a la cama solamente cuando se sienta somnolencia, evitar comidas y bebidas abundantes antes de acostarse, eludir el ejercicio intenso y el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias estimulantes durante cuatro horas antes de acostarse. Omitir las bebidas con cafeína (café, mate, té, gaseosas cola y chocolate) después de las 17 y no mirar televisión ni usar la computadora o el celular en la cama.

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