Policiales Buenos Aires

Viajó 500 kilómetros para tirar un cadáver y lo detuvieron

Un empresario de la construcción quedó detenido tras haber trasladado un cuerpo en la caja de su camioneta. El fallecido tenía dos disparos en el abdomen. El cuerpo estaba aprisionado con alambres.
Tras manejar los 346 kilómetros que separan La Tablada de San Clemente del Tuyú, finalmente llegó a destino. "Estaba tranquilo", dijeron los testigos que lo vieron esa noche fría de julio. También contaron la singular propuesta que les hizo: 'Les pago 50 mil pesos para que me ayuden a descartar lo que tengo en la camioneta'. Lo que había en la parte de atrás de la Volkswagen Amarok, oculto entre ladrillos y una mezcladora de cemento, era un cuerpo: "Estaba atado con alambres y envuelto en un nailon negro". Los hombres se negaron. Ese mismo cadáver aparecería flotando en la laguna de Chascomús, a unos 200 kilómetros de allí, ese fin de semana y el relato de lo sucedido ante la Justicia derivaría en la detención de un empresario de La Matanza, amigo y vecino de la víctima.

Se trata de Ángel Oscar "Colorado" Marcos (38), empresario de la construcción e hijo de uno de los dueños de una reconocida fábrica de galletitas de La Matanza, quien ayer se negó a declarar y quedó detenido en Chascomús por "homicidio agravado por el uso de arma". Creen que anduvo más de 500 kilómetros con el cadáver en la caja de su camioneta.

Fue el sábado 8 de julio que el cuerpo de Carlos Alberto Peralta (49) apareció flotando en la laguna de Chascomús. Lo habían asesinado de dos tiros en el abdomen y su cuerpo estaba aprisionado con alamabres. Luego de que las huellas dactilares despejaran la sospecha de que podía ser Walter Leguizamón, un ex secretario general de la UOCRA de Lomas de Zamora que está prófugo desde 2015, la causa se orientó en reconstruir lo que le había pasado a la víctima y en dar con su asesino.

Así, los investigadores se enteraron que "Charly" Peralta tenía dos hijos (Cristian, de 27 años, y Karen, de 23), que se había divorciado y se llevaba muy bien con su ex, que no tenía pareja fija, que trabajaba como camionero y el dueño del vehículo que manejaba lo estaba buscando desde el miércoles 5 de julio porque le quería pagar un dinero, que además se las rebuscaba como mecánico. Pero no tenían nada firme sobre el motivo del crimen.

Fue recién hace unos 10 días que la causa vio la luz. Dos hombres se presentaron ante la fiscal Daniela Bertoletti, de la UFI 9 de Chascomús, dijeron que vivían en San Clemente del Tuyú y que no habían ido antes a la Justicia porque tenían miedo. Luego, se convirtieron en la clave del caso.

"Contaron que el sospechoso se apareció en la casa de ellos los primeros días de julio con un cuerpo en la camioneta, que les ofreció 50 mil pesos para que lo ayuden a descartar el cuerpo y que se negaron", confiaron fuentes del caso a Clarín. Lo que creen los investigadores es que desde allí, y después de haber manejado de La Tablada hasta esa localidad balnearia, el sospechoso se fue a Chascomús y se deshizo del cadáver. "Sabemos que le gustaba salir a cazar y pescar y que conocía la zona", explicaron mientras intentan determinar si actuó solo o si alguien finalmente lo ayudó, tanto para concretar el crimen como para descartar el cuerpo. Lo que sí pudieron comprobar es que la antena de su compañía de celular lo captó en esas zonas en esa fecha.

El arresto ocurrió anteanoche, un mes y un día después del homicidio. Cayó en el cruce de Guayaquil y Gaboto, en La Tablada, a 11 cuadras de su casa, que queda justo a la vuelta de lo de la víctima. Es que el sospechoso era amigo suyo, confiaba en él como mecánico y tiempo atrás le había dado trabajo. "El motivo del crimen no está claro aún, pero sabemos que hubo una discusión entre ellos. En principio, pensamos que el problema era económico pero los testigos refirieron que podría haber sido un problema de mujeres, con una ex del 'Colo'", graficaron las fuentes.

Por lo pronto, durante los allanamientos en la casa del sospechoso, en Argentina 5400, de La Tablada, secuestraron dos pistolas 9 milímetros, un fusil Mauser 30-06 con mira telescópica y municiones compatibles con el proyectil que mató a Peralta.

"No descanso desde el día que apareció muerto. Era más que un hermano para mí, era como mi papá". La que habla con Clarín es Laura Peralta (47), que todavía se pregunta: "Por qué lo mató. No lo entiendo. Mi hermano era re compinche con todos, vivía la vida a full, ayudaba a todo el mundo".

Por eso el 8 de julio pasado ni ella ni su hijo mayor, ahijado de la víctima, se sorprendieron cuando no apareció en el cumpleaños: "Pensé que se había colgado, como siempre, sí me llamó la atención que ni siquiera saludara a su sobrino por Facebook". Ese mismo día, el cuerpo de "Charly", como le decían todos, había aparecido flotando en la laguna de Chascomús.

La Justicia aún no sabía de quién se trataba por entonces y recién el 12 de julio lo identificaron por las huellas dactilares. Allí a Laura se le trastocó el mundo, y por eso asegura sobre el detenido: "A mí no me lo devuelven, pero éste la va a pagar".

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