08/02/2010 | Realiza tareas humanitarias
“Dentro de tanto caos, hay hechos esperanzadores”, dijo una entrerriana que trabaja en Haití
Patricia Müller, es oriunda de la ciudad de Viale y hace más de siete días presta su ayuda humanitaria en el devastado Haití. La entrerriana cuenta su experiencia y dice que no quiere enfocarse en lo “espantoso que la gente esta viviendo”.
Se trata de Patricia Müller, quien desarrolla tareas de ayuda humanitaria para una ONG de la Iglesia Adventista. Es entrerriana y la única “vialense” que se encuentra prestando su ayuda humanitaria en el devastado Haití, brindó sus impresiones en un relato que describe todo lo que vive aquel país actualmente, luego de los tremendos terremotos.
Así describe Patricia la tremenda situación que se vive hoy por hoy: “Se cumple una semana que estoy en Haití. Realmente han sido días de múltiples sensaciones, no se puede describir con palabras los que solo se percibe por los sentidos, pero no quiero enfocarme en lo malo, terrible, espantoso que la gente esta viviendo, sino también encontrar dentro de todo el caos que hay, algunos aspectos positivos e inspiradores”, explica la mujer a Nueva Zona.
“Desde que llegué no he parado de andar, organizar, buscar recursos, conversar con la gente, apoyar en diferentes tareas, en fin, todo nuestro esfuerzo sigue pareciendo una pequeña gotita en el mar, pero así y todo vemos que esa gotita produce alivio, bienestar y esperanza en las personas. He conocido gente maravillosa en este lugar, de todas las edades y de todos los estratos, tanto locales como extranjeros”, dice la mujer que asiste a los afectados por el terremoto en Haití.
“Nuestra iglesia Adventista, nuestra familia, perdió 527 miembros de los cuales 450 eran jóvenes. Y a pesar que sigue llorando a sus muertos, todas las noches, en el campamento de refugiado que en estos momentos tiene aproximadamente 12 mil personas, se celebran reuniones de alabanza y evangelización”, contó.
“El campamento esta en el campus de la universidad adventista, una verdadera ciudad de carpas, tolderías y gente durmiendo a la intemperie. Los recursos tardan en llegar porque el puerto aun no esta operativo y los aviones de carga están en lista de espera. La mayoría de las donaciones vienen vía terrestre desde R. Dominicana, pero el camino es muy feo y hay una recarga de tránsito muy peligrosa (vine por ese camino y les aseguro que da miedo)”, concluye en su relato brindado a Nueva Zona.